Los rincones más oscuros, de Kara Thomas

jueves, 18 de agosto de 2016


Los rincones más oscuros
Autora: Kara Thomas
Traductor: Miguel Trujillo Fernández
Editorial: Hidra
ISBN: 9788416387342
Páginas: 446
Tessa ha regresado a la pequeña ciudad que tuvo que abandonar cuando tenía nueve años. Intenta no pensar en lo que pasó durante su último verano allí. Recuerdos tan oscuros son capaces de arder dentro de tu cabeza si tú se lo permites. Ahora Tessa tiene que ver cómo el hombre contra el que testificó en su niñez sale del corredor de la muerte. ¿No era realmente un asesino en serie? ¿Es eso lo que demuestra el nuevo cuerpo que han hallado mientras él seguía preso? ¿O Tessa está atrapada en esa ciudad extraña a merced de dos criminales distintos? (Sinopsis de la editorial)

Fayette, en Pensilvania, es un lugar "demasiado suburbano para ser rural, demasiado al este para ser un estado turístico, demasiado al norte para ser zona pueblerina. Fayette simplemente existe; es la clase de lugar donde la gente se levanta y se marcha, y si preguntas por ellos años más tarde, es como si nunca hubieran existido siquiera."

Tessa, la protagonista de la novela, regresa a Fayette tras haberse marchado hace diez años, cuando tenía nueve. Su padre ha muerto en la cárcel y debe asistir a su funeral, pero en Fayette va a reencontrarse con todos los fantasmas de su pasado. Por una parte, en aquella época su testimonio y el de su amiga Callie llevaron a un hombre al corredor de la muerte. Pero además, su madre y su hermana están desaparecidas desde entonces y no tiene noticias de ellas.

Los rincones más oscuros es considerado como un thriller juvenil, aunque creo que puede gustarle mucho a lectores de todas las edades. Últimamente estoy teniendo mucha suerte con mis elecciones de libros juveniles, y al igual que en el caso de El año que el mundo se vino abajo, éste también me ha encantado. La escritora Kara Thomas ha conseguido recrear un ambiente opresivo y tenso en ese pueblo de Fayette que parece totalmente de la América profunda. Pero además de la ambientación sus personajes están muy bien construidos, sobre todo Tessa y su amiga Callie. La amistad entre estas dos jóvenes es totalmente creíble: son dos chicas que han sufrido mucho y que lo siguen haciendo, y que se encuentran atrapadas por algo que hicieron hace años sin comprender sus consecuencias. Cuando Tessa vuelve a Fayette su relación con Callie es prácticamente inexistente, pero a medida que pasan los días vemos cómo retoman su amistad para emprender juntas el difícil camino de descubrir qué pasó realmente hace diez años cuando asesinaron a la prima de Callie. Por cierto, no hay ningún romance destacable en esta historia, ni en ningún momento se echa de menos, lo cual me ha parecido fantástico. Parece que en todo libro juvenil tiene que haber una historia de amor, aunque sea traída por los pelos, y si es un triángulo amoroso mejor que mejor. Kara Thomas ha preferido centrarse en la relación entre las dos amigas y en el thriller en sí, lo que me parece una decisión muy acertada.

Kara Thomas

En cierta forma este libro me ha recordado a las novelas de Gillian Flynn, pero no tanto a Perdida como a Heridas abiertas, por esos pueblos tan herméticos y oscuros en los que todo el mundo tiene secretos que ocultar. Cierto es que Kara Thomas no tiene la misma maestría que Flynn para resolver las situaciones, pero para ser un thriller considerado juvenil me ha sorprendido muy gratamente porque está ciertamente muy bien llevado.

Con el final tengo un problema: no tengo claro si me ha gustado o no. Por una parte me parece que se llevan las situaciones demasiado al límite, que se fuerzan mucho ciertos aspectos de la resolución de la trama (no puedo decir mucho para no dar ninguna pista). Por otra, aunque creo que no debiera hacerlo, este final me ha convencido totalmente, me ha dejado con la boca abierta y totalmente satisfecha, con lo cual se da una dualidad extraña aunque diría que la sensación final ha sido muy positiva.

No dejéis que la etiqueta de "thriller juvenil" os disuada de leer Los rincones más oscuros aunque la literatura juvenil no os llame la atención. Para mí, éste es un muy buen thriller, a secas, y lo recomendaría sin dudar a cualquier amante del género.








Si os gusta este libro también lo hará Heridas abiertas, de Gillian Flynn, porque como digo en la reseña, tienen mucho en común en cuanto a la ambientación y a los personajes con muchas capas y muchos secretos por descubrir.






Encuéntrame, de Gilly MacMillan

viernes, 12 de agosto de 2016

Encuéntrame
Autora: Gilly MacMillan
Traductora: Mª del Puerto Barruetabeña Diez
ISBN: 9788491042860
Páginas: 468
Ben Finch tiene ocho años. Desapareció una tarde de domingo, mientras paseaba por el bosque, en un momento en el que se despistó su madre, Rachel Jenner. Desesperada por encontrar a su hijo, Rachel ve cómo su infierno personal se convierte súbitamente en la noticia de cabecera de todos los medios, en la peor pesadilla de toda su vida. El mundo entero se le viene abajo.

Al mismo tiempo que se lleva a cabo la búsqueda, Rachel tiene que enfrentarse no sólo a la ansiedad y al dolor de la pérdida de su hijo, sino también a las sospechas que se vierten en las redes sociales a través de páginas web, blogs, tuits... A Rachel no le queda nadie en quien confiar, ni siquiera su propia familia. Pero, ¿puede la sociedad confiar en Raquel? ¿Qué ocurrió realmente aquella fatídica tarde? El tiempo para encontrar a Ben con vida se agota.

Encuéntrame es un apasionante thriller psicológico sobre el poder de las redes sociales; sobre las miserias humanas, incluidas las familiares, pero también sobre la fuerza del ser humano para enfrentarse a la adversidad.  (Sinopsis de la editorial)



Durante las vacaciones de verano suelo combinar la lectura de libros un tanto densos, que he ido dejando aparcados a lo largo del año para cuando tuviera más tiempo, con la de otros más ligeros, que no me hagan pensar demasiado, más "veraniegos", al fin y al cabo. Encuéntrame es uno de esos libros veraniegos, como yo los llamo: un thriller muy entretenido, con una acción muy bien dosificada, que tal vez cuando lo acabas no se queda en tu memoria pero que te proporciona ratos muy agradables mientras lo estás leyendo.

Rachel Jenner y su hijo Ben, de ocho años, pasan el domingo dando un paseo por el bosque, pero en un momento dado Rachel pierde de vista a Ben y ya no vuelve a encontrarle. Éste es el punto de partida de la historia, que nos narran en primera persona Rachel en unos capítulos, y el inspector de policía Jim en otros. En esta novela Gilly MacMillan nos explica muy bien cómo es el dolor de una madre cuando pierde a su hijo y no sabe por dónde empezar a buscarlo. Pero además de esta desgracia, Rachel tiene que lidiar con lo que de ella se opina en las redes sociales; todo el mundo tiene derecho a decir lo que piensa, pero en casos como éste vemos que se puede hacer mucho, pero que mucho daño a otras personas que ni siquiera conocemos. Por si todo esto fuera poco, también salen a la luz ciertos secretos familiares que hacen aún más complicada la búsqueda de Ben.

Como decía antes, en Encuéntrame hay dos narradores, Rachel y Jim, pero también se nos facilita mucha información mediante páginas web, informes médicos del policía, comentarios en blogs,... que hacen que aunque el libro tenga 468 páginas no se nos haga en ningún momento pesado ni lento. Vamos, que para esos días de playa que nos quedan, que aún son bastantes, podéis tenerlo en cuenta sin dudar porque os hará pasar un rato de lo más entretenido.

Gone baby gone (2007), de Ben Affleck, es otra historia sobre una niña desaparecida.











Gone baby gone (2007), de Ben Affleck, es otra historia sobre una niña desaparecida.






Agnes Grey, de Anne Brontë

lunes, 1 de agosto de 2016

Agnes Grey
Autora: Anne Brontë
Traductora: Elizabeth Power
Editorial: Alianza
ISBN: 9788491042259
Páginas: 263
 Decidida a lograr su independencia económica y a ayudar en su casa, Agnes Grey, la hija menor de una familia venida a pique, se coloca como institutriz en la casa de la familia Bloomfield. Su juventud e inexperiencia, así como la crueldad de los niños con quienes le toca lidiar y la frialdad de sus padres, son una difícil piedra de toque. Pero su perseverancia la llevará a cambiar de casa en busca de mejores perspectivas. Con sus nuevos empleadores, los Murray, las condiciones tampoco son fáciles, pero Agnes, poco a poco, se abrirá camino… (Sinopsis de la editorial)

De las tres hermanas Brontë, Emily y Charlotte siempre han sido las más populares, permaneciendo Anne en un segundo plano por detrás de ellas. Y claro, sus libros Agnes Grey y La inquilina de Wilfeld Hall han tenido muchísima menos popularidad que los de sus dos hermanas.

El caso es que Agnes Grey me ha parecido una novela magnífica, en la que Anne utilizó muchos elementos de su propia vida: el oficio de institutriz, la presencia de personajes relacionados con la religión,... No es una novela de pasiones desatadas, como Jane Eyre o Cumbres borrascosas, sino mucho más cotidiana, más costumbrista. Gracias a este libro podemos conocer fielmente cómo era la vida de una institutriz en el siglo XIX: lo de Agnes no era precisamente un camino de rosas, y sus discípulos eran siempre niños y jóvenes malcriados a los que sus padres no les hacían caso pero les consentían todo. Además, como institutriz nunca estaba a la altura de sus señores para poder relacionarse con ellos, pero en cambio estaba por encima de los demás criados, por lo que su soledad era doble. Con este panorama, Agnes vivía añorando a su familia e intentando que su situación mejorase.

Me ha gustado mucho el estilo de Anne Brontë, que hace de la lectura una experiencia muy placentera. A pesar de que nos cuenta una historia bastante sencilla y que el ritmo de la narración es pausado, yo no pude parar hasta acabar la novela, porque nos transporta totalmente a esa época y nos hace vivir al lado de Agnes lo que le sucede. Para mí este libro se ha convertido en una joya que recomendaré a todo el mundo.
En la película Suspense, de Jack Clayton (1961) aparece una institutriz, pero la historia es mucho más inquitante que la de Agnes Grey. Una película que no podéis dejar de ver.





En la película Suspense, de Jack Clayton (1961) aparece una institutriz interpretada por Deborah Kerr, pero su historia es mucho más inquietante que la de Agnes Grey. Basada en Otra vuelta de tuerca, de Henry James, es una película que no podéis dejar de ver.



Los descazadores de especies perdidas, de Diego Arboleda y Raúl Sagospe

viernes, 29 de julio de 2016

Los descazadores de especies perdidas
Autor: Diego Arboleda
Ilustrador: Raúl Sagospe
Editorial: Anaya
ISBN: 9788467871784
Páginas: 255
En los años del vapor existió un tipo de gente excepcional que nunca aparece en los libros de historia. No fueron reyes ni reinas, aunque compartieron época con grandes mandatarios, generales e incluso emperadores. 
Ancianos como el señor Bisiesto y jóvenes artistas como el dibujante Benvenuto Farini o Zazel, la mujer bala; dinastías de inventoras como las geniales científicas Vapour y espías incansables, implacables y hasta invisibles, como Mao Tou Ying. Todos ellos excepcionales, todos ellos ilustres y todos, también, olvidados. 

Pero, a veces, el azar reúne en un mismo lugar a varias de estas personas destinadas al olvido. Y, cuando esto sucede, puede surgir lo extraordinario. 
Solo así se explican los hechos narrados en estas páginas. Cómo la invención del primer automóvil a vapor, creado por monsieur Cugnot en 1769, pudo desembocar ciento cincuenta años más tarde en la más extravagante hazaña de la ciencia moderna.

Son muchos los personajes que contiene esta galería ilustrada, pero aquel que lea este libro no olvidará nunca a tres de ellos, una niña-genio, un despistado fotógrafo y un lord inglés: los descazadores de especies perdidas. (Sinopsis de la editorial)

¿Habéis visto alguna vez un dodo, un quaggá o un aepyornis? ¿Sabíais que Nicolas-Joseph Cugnot inventó tanto el primer automóvil como los accidentes automovilísticos? ¿Conocéis a Minerva Vapour, una inteligentísima niña inventora que vive en lo alto de una torre al lado del patio de un colegio? Todas estas historias y muchas otras se entremezclan en Los descazadores de especies perdidas.

Diego Arboleda y Raúl Sagospe lo han vuelto a hacer. Han creado otro libro precioso, entretenido y divertidísimo, tanto para niños como para adultos, porque si algo tienen sus obras, es que personas de todas las edades pueden disfrutarlas. Los descazadores se divide en capítulos en los que nos cuentan la historia de diferentes personajes. Al principio parece que unos con otros no tienen relación, pero a medida que avanzamos veremos cómo todas las piezas van encajando perfectamente.

Aunque hay muchos personajes, yo destacaría a la saga de las Vapour, personajes femeninos maravillosos que a lo largo de varias generaciones se han dedicado a inventar montones de artilugios. Juturna, Iris o la pequeña Minerva, con sus inventos, le dan un toque steampunk (sí, como leéis) al libro. Pero también tenemos a una mujer bala, un espía chino o un lord inglés.


Como siempre sucede en los libros de Arboleda y Sagospe, se trata a los niños como los seres inteligentes que son, a los que no hay que aleccionar para que comprendan el mensaje de lo que leen. Y eso que el mensaje está muy presente, pero los lectores lo descubren a través de la propia historia: se habla del respeto al medio ambiente, del papel de la mujer en la historia, del pacifismo,... todo ello perfectamente integrado en un todo entretenidísimo.

Y sé que ya me repito, pero hay que decir que este libro no sería lo mismo sin las magníficas ilustraciones de Raúl Sagospe, que con Arboleda forma el tándem perfecto. No se puede imaginar a una Minerva Vapour, o a la mujer bala Zazel o a la autodidacta Juturna Vapour de otra manera que como Sagospe las ha creado. Todo está dibujado en tonos ocre para dar ese aspecto antiguo al conjunto, destacando también la labor de la editorial Anaya que consigue que el resultado final sean siempre libros para conservar como una joya.

En fin, esta es mi opinión, pero Los descazadores ha pasado también la prueba de los niños de la casa, y sólo digo que mi hijo pequeño querría ir a clase con una niña como Minerva Vapour. Y eso no es poco decir.





La serie Érase una vez los inventores es otro ejemplo de cómo acercar la ciencia y los descubrimientos al público infantil.

Madre e hija, de Jenn Díaz

miércoles, 27 de julio de 2016

Madre e hija
Autora: Jenn Díaz
Editorial: Destino
ISBN: 9788423350643
Páginas: 189
La muerte de Ángel -el padre de familia, el marido, el hermano- cambia para siempre la existencia de las mujeres de su vida. Su hermana Dolores, su esposa Gloria y sus hijas, Ángela y Natalia, verán cómo la forma que habían tenido sus días no volverá a ser la misma. Juntas tendrán que afrontar la pena por su pérdida, y aprender a seguir adelante en una casa habitada sólo por mujeres.



Con la novela Madre e hija Jenn Díaz cambia de sello editorial -de Lumen a Destino- pero, por suerte para sus lectores, continúa mostrando el mismo buen hacer y la misma naturalidad como narradora. La lectura de su anterior obra, Es un decir, me impactó profundamente (podéis revisar mi reseña aquí) y, desde entonces, no he dejado de recomendarla, por lo que necesitaba volver a acercarme a esta escritora y comprobar si mi entusiasmo anterior se confirmaba o no. Aunque ya me he adelantado brevemente en mi valoración, vayamos analizando poco a poco.

Madre e hija es una novela corta que, como su antecesora, se sumerge desde el mismo título en el universo femenino y, concretamente, en la maternidad. Parece ser ésta una preocupación constante en el pensamiento de la autora. La historia comienza de manera muy similar a Es un decir; el fallecimiento de un hombre, Ángel, es un mazazo en las vidas de las mujeres con quienes convivió: Gloria, su mujer, sus hijas Ángela y Natalia, y su hermana Dolores. A partir de ese instante el narrador se va posando en cada una de ellas y contando cómo la pérdida del varón rompe el equilibrio y confirma que su existencia era el único eje que sostenía la unidad. La pregunta implícita es clara: ¿tal unidad familiar era pura fachada, orquestada bajo el pegamento de la figura de Ángel, o simplemente su muerte desboca complicaciones inexistentes con anterioridad? La respuesta, aunque previsible, se va desgranando a lo largo de la obra, al tiempo que conocemos interiormente a cada una de estas mujeres co-protagonistas.

"Cuando el padre murió, se llevó la medida de las cosas, incluso de las más insignificantes, las más cotidianas, aquellas que no se ven, pero que están ahí"

No se trata, en su conjunto, de una novela de acción. En momentos puntuales se cuentan episodios o anécdotas concretos, pero estamos más bien ante un texto intimista e introspectivo en el que lo que interesa es detenernos en el interior de los personajes, pararnos en sus motivaciones profundas y en sus pensamientos. Además, no se trata de una narración lineal, sino que saltamos de lugar y tiempo constantemente, lo que da sensación de realismo y de veracidad. Para ello, Jenn Díaz se vale de un narrador muy especial, que nos presenta todo bajo un estilo omnisciente y que, sin embargo, se inmiscuye en ocasiones en la mente de las protagonistas con tanta efectividad que llega a mostrar una suerte de monólogo interior. Esta técnica es el mayor logro de la novela, pues el punto de vista desde el que se cuenta la historia nos permite colocarnos en una posición privilegiada respecto a los personajes, con un campo de visión lo suficientemente amplio como para poder observarles detenidamente y juzgarles; pero, por otro lado, los continuos coletazos de esa voz más interior aplican el zoom y nos permiten identificarnos con ellos y comprenderles. La magia de todo es que la autora consigue no dar nunca opiniones preconcebidas, sino mostrar acciones (pocas), sentimientos y pensamientos de la forma más natural y espontánea posible, permitiéndonos formarnos un juicio propio. Aun con todo, se trata de un texto que, también como Es un decir, está plagado de detalles, de frases destacables y de sentencias, a veces, que nos obligan a volver atrás, a reflexionar, y sin duda a buscar momentos para una relectura más pausada. No es flor de un día que con un solo vistazo nos diga todo. Me atrevo a sugerir que no solamente aportará distintas opiniones a lectores diferentes, sino que arrancará diversos puntos de vista cuando una sola persona lo lea en momentos diversos, bajo vivencias distintas.

Sin duda se trata de una novela que nace al calor del pensamiento feminista de Jenn Díaz y de sus continuas reflexiones y miradas sobre el papel de la mujer en la sociedad. En Madre e hija es la vivencia de la maternidad la que se explora primordialmente, pues las relaciones entre las protagonistas caen en ese terreno. Observamos madres y esposas "al uso", representadas sobre todo por Ángela y por Gloria, quien cumple el rol de mujer tradicional en torno a cuyas actitudes y decisiones giran las demás; pero también vemos a Dolores, la solterona que parece existir solamente como hermana, cuñada o tía y que, en un instante, puede convertirse en madre de una niña ajena; por último Natalia, la más despegada del tópico, soltera y sin hijos. Sea cual sea el rol básico de cada una, lo esencial es que todas ellas se cuestionan constantemente sus actitudes y sus sentimientos y, en la mayor parte de ocasiones, reprimen frente a las demás todo aquello que desean, dejando que sólo nosotros, los lectores, tengamos una visión de conjunto más realista y completa. El texto recoge alusiones a hombres que no lloran, pues son hombres, y a mujeres que basan su existencia en las relaciones con los demás, en los cuidados y en la obsesión por el juicio ajeno y el "qué dirán". El narrador ejerce también ese papel de soportar las voces externas, y de convertirlas en parte activa del rumiar femenino. Nada más cercano a la vida real, nada más lejano al planteamiento feminista. Y esta es la clave: provocar que nos cuestionemos los diversos modelos femeninos desde el conocimiento de sus puntos fuertes y débiles, sabiendo hacia dónde caminamos todas, pero desde qué posición partimos.

"tanta mujer a su alrededor, tanto esfuerzo por ser una mujer moderna, de las de ahora, y acabar con la mediocridad femenina, y allí estaba, en el cementerio, dándole toda la importancia al hombre"

Sospecho que la novela puede regalar a su autora peores valoraciones que las cosechadas por Es un decir, por ser un texto con mucha menos trama, más intimista como ya he dicho. Reconozco, además, que la perfectísima estructura de la anterior era difícilmente igualable. Aun así, se trata de una obra para saborear con calma, para pensar, para cuestionarnos. Convendría su presentación también entre el público adolescente, en tanto soporta niveles de lectura que apoyan la perspectiva coeducativa y la necesaria reflexión sobre los modelos de hombre y mujer. A mi modo de ver, y con las precisiones destacadas, Jenn Díaz confirma su excelente pluma y su más que prometedor futuro.




Como complemento a la lectura de esta novela, os recomiendo el texto digital "Diario de una madre sin hijo" que Jenn Díaz publicó en 2015, en el que explora de una manera más personal una figura que se asemejaría aparentemente al personaje de Dolores. Merece la pena leer ambos textos en diálogo. Podéis encontrarlo aquí
Santa Template by Mery's Notebook © 2014