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Lila Trotamundos, de Teresa Radice y Stefano Turconi

lunes, 9 de octubre de 2017


Lila Trotamundos
Guionista: Teresa Radice
Dibujante: Stefano Turconi
Traductora: Nuria Rivaya Bustamante
Editorial: Dibbuks
ISBN: 9788416507702
Páginas: 135
Lila es la hija de un domador de insectos y de la mujer bala que trabajan en Le Cirque de la Lune. A sus doce años, es una niña curiosa, alegre y fascinada por la belleza de las pequeñas cosas. Dado el oficio de sus padres, la vida de Lila es algo diferente a la de los demás chicos y se dedica a viajar y conocer otros países y culturas. (Sinopsis de la editorial). 


Leer libros que estén cuidadosamente editados siempre es un placer, y Lila Trotamundos es uno de esos libros. La editorial Dibbuks ha hecho un trabajo increíble ya desde el exterior del libro, con un formato flexible, esquinas redondeadas y unas ilustraciones que lo hacen especialmente bonito.

Lila es una niña muy especial. Al principio de la historia la conocemos en París, en su colegio, pero pronto nos daremos cuenta de que no es una niña como las demás. Su padre es un entomólogo profesor de universidad que lo dejó todo y se fue a vivir al Cirque de la Lune tras enamorarse y casarse con la mujer bala de este circo. Ahora trabaja como domador de insectos. Con dos personajes tan peculiares como padres, Lila tenía que salir así, tan especial.

Todo el cómic está lleno de personajes extravagantes, y todos sin excepción me han encantado: no sólo Lila y sus padres, sino todos los integrantes del circo conquistarán nuestro corazón. Pero los personajes no son lo único que merece nuestra atención. La ambientación de los lugares por los que el circo pasa es exquisita: desde París a la India pasando por Nueva York o el Oeste americano, todo está lleno de detalles e incluso los colores van cambiando adaptándose a cada tipo de paisaje.

A través de las páginas de este cómic nos encontramos con conocidos de la época, como a Toulouse Lautrec y su musa Jane Avril en París, o a Dvorak en Nueva York, que compone su Sinfonía del Nuevo Mundo inspirado por Hiawatha el indio (que también aparece) y por los negros americanos. Me ha parecido muy bonito cómo trozos de pentagramas con sus melodías adornan las páginas en las que aparece el compositor.
A pesar de que la edad indicada para este libro es a partir de 8 años, creo que es una obra a disfrutar por todas las edades, aunque sólo sea porque es un verdadero placer para la vista. Además cuenta una historia preciosa en la que Lila se debate entre ser una nómada o una niña con una vida más normal. Todo el cómic está impregnado del amor a la naturaleza y la familia, y nos muestra cómo todos somos ciudadanos del mundo.

Un detalle muy bonito es ver cómo Lila disfruta con los libros: El pequeño lord, Alicia en el país de las maravillas, La vuelta al mundo en ochenta días,... La niña devora todos los que caen en sus manos.

Y por si fuera poco con esta divertida historia, al final del cómic se añaden unos carteles preciosísimos que son como las presentaciones del Cirque de la Lune. No os podéis quedar sin conocer a la mujer bala, al domador de insectos o a la encantadora Lila Trotamundos, porque no sabéis lo que os perdéis.










Tras gustarme tanto este cómic, ya me he apuntado el primero de esta pareja que proviene de la animación Disney. El puerto prohibido es una historia de amor y aventuras que según dicen, es espectacular. Yo me he propuesto conseguirlo pronto.






Secretos y mentiras (Chicas de Brooklyn 2), de Gemma Burgess

lunes, 16 de febrero de 2015

Secretos y mentiras (Chicas de Brooklyn 2)
Autora: Gemma Burgess
Editorial: Plaza & Janés
ISBN: 9788401342431
Páginas: 383

Sinopsis

La segunda entrega de Chicas de Brooklyn se centra en la figura de Angie. A punto de cumplir 23 años aún no sabe qué hacer con su vida: no tiene pareja, no tiene trabajo, y para colmo, su madre le anuncia que su padre y ella se van a divorciar. Con este panorama, Angie ve muy lejano su sueño de hacerse un hueco en el mundo de la moda.
A lo largo de esta novela conoceremos cómo Angie intenta salir de esta situación, pero también lo que les ocurre a sus cuatro amigas y compañeras de piso.

Reseña de Mustis

Si en la primera parte de Chicas de Brooklyn conocíamos a fondo a Pia, y la dejábamos feliz con su empresa recién creada y un novio fantástico, en esta segunda parte Gemma Burgess le da voz a Angie, para que nos cuente en primera persona sus aventuras. En el momento en el que empieza la novela, Angie se siente muy perdida: sus padres se van a divorciar, se ha quedado sin trabajo, no tiene pareja estable... Todo ello hace que abuse de la bebida y salga con gente no muy recomendable. La mañana en la que se encuentra sola en la habitación de un hotel, y con un sobre con tres mil dólares que no sabe de dónde han salido, decide que todo tiene que cambiar y concentra todas sus energías en encontrar un trabajo relacionado con su sueño: la moda. Además conoce a Sam, un joven que parece perfecto pero al que en principio sólo quiere como amigo.

Secretos y mentiras es una lectura fresca y muy, muy divertida. A pesar de que Angie es la protagonista de la historia, las otras cuatro chicas que comparten piso (Pia, Coco, Madeleine y Julia) siguen estando muy presentes. Y cómo no, Rookhaven, la casa que las cinco comparten en Brooklyn, sigue siendo el centro de todo lo que les sucede y, lo más importante y lo que más necesitan: su hogar.

Gemma Burgess es especialmente hábil para contarnos los pensamientos de sus personajes, y aunque sea un momento de sufrimiento para ellos, siempre hay lugar para el humor y la ironía, por eso la lectura se nos hace tan amena. Además, cuando Angie nos narra sus aventuras, hay ocasiones en las que nos habla directamente a los lectores. Esto hacía que aún me sintiera más cercana a ellas, como si fuera una compañera de piso más.

Con un ritmo que no decae en ningún momento Secretos y mentiras es un libro muy a tener en cuenta si lo que necesitamos es algo que nos distraiga y nos divierta. Espero que se editen nuevas entregas, por lo menos otras tres: no podemos quedarnos sin saber cuáles son los secretos de Coco, Julia y Madeleine.

Esta reseña fue publicada anteriormente en Anika entre libros

Mi año con Salinger, de Joanna Rakoff

martes, 9 de diciembre de 2014

Mi año con Salinger
Autora: Joanna Rakoff
Editorial: Bruguera
ISBN: 9788402421418
Páginas: 332

Sinopsis
La joven Joanna, recién salida de la Universidad, acepta un empleo en una de las más importantes agencias literarias de Nueva York. Además de desempeñar tareas propias de una secretaria, Joanna tendrá una misión muy importante: la lectura y posterior contestación de las cartas dirigidas a Salinger, uno de los escritores representados por la agencia.
Durante un año seguimos a esta joven aspirante a escritora en su periplo por una agencia literaria un tanto anacrónica, y seremos testigos de su especial relación telefónica con J.D. Salinger, destinatario de las cartas que ella se ocupa de leer.

Reseña de Mustis:

Siempre he tenido curiosidad por saber cómo funcionan las grandes agencias literarias: cómo son sus negociaciones con las editoriales, cómo tratan con los escritores a los que representan… Mi año con Salinger viene a saciar un poco mi curiosidad por estos temas, ya que en esta novela podemos conocer el funcionamiento de una de las agencias más importantes de Nueva York a lo largo de un año.

No es esta una historia inventada. Joanna Rakoff es la autora y a la vez la protagonista del libro, la chica que, sin haber leído El guardián entre el centeno o Franny y Zooey tuvo que lidiar con la figura de J.D. Salinger, tan misteriosa y peculiar para la mayoría de nosotros. Salinger vivía aislado en Cornish (New Hampshire) y no quería saber nada de la prensa o de sus admiradores, por lo que la propia agencia en la que Joanna trabaja era la que recibía y respondía las cartas dirigidas al escritor. Así, Joanna conoció lo que la gente opinaba de él, y también tuvo la oportunidad de mantener alguna conversación cuando Salinger llamaba preguntando por su jefa.

Toda esta novela es un manifiesto de amor por los libros, y la he disfrutado mucho, pero creo que lo hubiera hecho aún más de haber conocido a todos los escritores americanos que se llegan a nombrar. Por ejemplo, Joanna se emociona mucho cuando se entera de que la agencia representa a una autora de literatura infantil a quien ella adora, Judy Blume, pero yo no la conocía en absoluto, con lo cual no pude compartir totalmente su entusiasmo.

Es muy divertido ver cómo la agencia se mantiene fiel a sus principios de no renovarse tecnológicamente, y en pleno año 1996 Joanna tiene que usar dictáfono, máquina de escribir, o si tiene que usar el ordenador debe hacerlo en el único que hay para toda la empresa. Parece éste un intento por mantenerse en la edad dorada del mundo editorial y por no sucumbir a las nuevas formas de hacer negocios.

Joanna Rakoff

Mi año con Salinger nos hace mucho más cercana la figura de un escritor que para nosotros era poco más que un eremita, una persona tan preocupada por su intimidad que no permitía que la gente supiera nada de él. He leído pocos libros suyos, tan solo El guardián entre el centeno y cuando era una adolescente, por lo que ni siquiera lo recuerdo bien, pero Joanna Rakoff ha hecho que tenga una nueva visión del autor y que desee reconciliarme con su figura leyendo alguna más de sus obras. Si adoráis a Salinger, éste es vuestro libro, y si apenas le conocéis… ¿a qué estáis esperando?

Esta reseña fue publicada anteriormente en Anika entre libros

El maravilloso regreso de Jacob Cerf, de Rebecca Miller

jueves, 13 de noviembre de 2014

El maravilloso regreso de Jacob Cerf

Autora: Rebecca Miller
Editorial: Siruela
ISBN: 9788416208227
Páginas: 371

Sinopsis
Jacob Cerf es un joven judío que, en el París del siglo XVIII, se dedica a vender baratijas por las calles. Tras un matrimonio fallido y un corto paso por la cárcel, intenta rehacer su vida como criado de un conde.
Ya en el siglo XXI, Jacob se reencarna en una mosca en un barrio de Long Island, en Estados Unidos. A pesar de ser un animal tan insignificante, descubre que puede influir en las vidas de Leslie, voluntario del cuerpo de bomberos, y de Masha, joven judía ortodoxa que se debate entre el respeto a su religión y los deseos de ser actriz.

Reseña de Mustis

¿Qué tienen en común un judío que vive en el París del siglo XVIII y una mosca que vuela sobre una ciudad estadounidense en el siglo XXI? Aunque parezca extraño, en este libro son la misma persona (o, mejor dicho, el mismo ser). Jacob Cerf, no sabemos si debido a la reencarnación o a cualquier extraño devenir en su vida, se ve, de la noche a la mañana, convertido en una mosca muchos años después de su muerte. Y como mosca, es capaz de adivinar e incluso influir en los pensamientos de dos personas en principio sin nada en común: Leslie y Masha.

Rebecca Miller construye en esta novela la historia de un personaje en dos épocas muy diferentes contada en primera persona por él mismo. Los capítulos van alternando la narración de lo que sucede a Jacob durante su vida en París, cuando malvive vendiendo baratijas por las calles, y lo que experimenta como una mosca testigo de las vidas de un bombero y una aspirante a actriz. Me resultaba muy divertido, al principio del libro, cómo Jacob se creía un ángel bajado del cielo para ayudar a alguien hasta que, viendo su reflejo en el espejo, descubre que de ángel nada, que en realidad es una simple y diminuta mosca en medio de un universo hostil.

La autora me ha sorprendido porque escribe realmente bien y sabe hacer que ninguna de las dos historias pierda interés, aunque si tuviera que decantarme por una de ellas sería por la de la época actual. Tal vez es así porque mi personaje preferido es Masha, la judía ortodoxa que sufre debido a que su religión y sus costumbres chocan con sus grandes deseos de ser actriz. Aunque intenta llevar a cabo su sueño, le preocupará enormemente lo que pueda pensar su familia.

Rebecca Miller
El fallo que le encuentro a la novela es que a partir de un punto el narrador, Jacob Cerf, ya no nos cuenta la historia como la mosca en la que se ha convertido, con su simpática adaptación a su nueva vida animal, sino que su papel queda prácticamente relegado al de un narrador normal, con lo que a partir de aquí lo que nos cuenta pierde parte de su encanto inicial. Aún así, lo que sucede es lo suficientemente interesante como para que, incluso con este pero, nos mantengamos agarrados a las páginas del libro hasta su final.

No debería echaros atrás el hecho de que el narrador sea una mosca, por pareceros ridículo o poco serio: esto está tan bien integrado dentro de la trama general que lo que hace es darle un punto adicional de interés. No lo dejéis pasar.

Esta reseña ha sido publicada anteriormente en Anika entre libros

Chicas de Brooklyn, de Gemma Burgess

jueves, 9 de octubre de 2014

Chicas de Brooklyn
Autora: Gemma Burgess
Editorial: Plaza & Janés
ISBN: 9788401346927
Páginas: 371
 Sinopsis
Pia, Madeleine, Angie, Coco y su hermana Julia comparten una casa en Brooklyn propiedad de las dos últimas. Están en lo mejor de su juventud, y aún no saben qué camino quieren tomar en su vida.
Pia, que con 22 años y su carrera universitaria acabada no encuentra un trabajo que la llene, se compra un camión de comida y asume el reto de repartir comida saludable  y cuidar la salud de todos los neoyorquinos.

Reseña de Mustis

Cinco chicas jóvenes comparten un bonito piso en Brooklyn, y empiezan a tomar las riendas de su vida tras acabar la universidad. ¿Verdad que os parece un argumento muy poco original? A mí también me lo parecía cuando empecé a leer, por lo que lo único que le pedía a este libro era que no me aburriese demasiado, ya que además el chick-lit no es mi género preferido. Sin embargo, con Chicas de Brooklyn me llevé una grata sorpresa: sin salirse demasiado de los clichés de este tipo de historias, Gemma Burgess consigue darle un toque propio y especial que a mí me ha divertido mucho.

Pia es la chica que nos cuenta su historia en primera persona: ha perdido su trabajo por una metedura de pata, y sus padres consideran que no es capaz de defenderse en la vida por sí misma. Debido a esto, decide que ya es hora de espabilarse y se compra una camioneta de segunda mano para repartir ensaladas saludables con las que confía en crear su gran negocio. Pia no me llamaba demasiado la atención al principio de la novela, pero a medida que avanza la trama y se mete en un lío tras otro con su camioneta (que casi es otro personaje más) no pude evitar cogerle cariño. Cierto es que a veces se dan demasiadas coincidencias en su vida, pero no les doy demasiada importancia porque hacen que la historia funcione.

Pia y sus amigas son personajes bastante bien construidos para una novela de este tipo. Las cinco tienen caracteres muy diferentes pero se complementan a la perfección formando un grupo muy atractivo que nos anima a seguir conociéndolas. Me hacía especial gracia el personaje de Coco, la más joven, que se pasa la vida horneando galletas, leyendo libros de Louise May Alcott, Jane Austen o Lucy Maud Montgomery y soñando con su primer amor.

Gemma Burgess

Si os gusta el chick-lit o incluso si no os atrae demasiado como a mí, deberíais hacerle un hueco a Chicas de Brooklyn, porque es extremadamente entretenido y su lectura se os pasará en un suspiro. ¡Ah! Y viene con sorpresa, porque al final tenemos el primer capítulo del segundo libro de la serie, en el que otra de las chicas (no os revelo cuál) será la nueva protagonista. Creo que yo, con el arranque que he leído, no me lo voy a perder.

Esta reseña fue publicada anteriormente en Anika entre libros

Las hijas de Zalman, de Anouk Markovits

martes, 10 de junio de 2014

Las hijas de Zalman

Autora: Anouk Markovits
Editorial: Salamandra
ISBN: 9788498385748
Páginas: 253

Sinopsis

En la época de la II Guerra Mundial, en Europa Central, tres niños judíos unen sus destinos. Josef, salvado por su criada tras la muerte de toda su familia rescata posteriormente de una situación parecida a la pequeña Mila. Ambos llegan a la casa de Zalman Stern, líder judío que acoge a Mila, quien se hace inseparable de la hija de Stern, Atara. Además, envía a Josef a estudiar el judaísmo a Estados Unidos, a una comunidad jasídica de Brooklyn.
Pasa el tiempo y los niños, ya mayores, siguen caminos diferentes. Atara huye para hacer su propia vida, y Mila sigue la tradición casándose con Josef y viajando a los Estados Unidos. Lo que era un matrimonio feliz sufre un contratiempo que hace que todo lo que para Mila y Josef era incuestionable adquiera ahora otro sentido.

Reseña de Mustis

Seguramente muchas veces os han llamado la atención, al verlos en documentales o en películas, esos grupos de judíos que viven aislados en sus propias comunidades y regidos por gran cantidad de estrictas normas. Por ejemplo, la última vez que yo he visto en televisión algo sobre ellos ha sido en un capítulo de The good wife, en el que había un juicio porque uno de estos judíos había hecho algo que rompía el descanso del "shabat".

Pues bien, sobre estas comunidades jasídicas trata Las hijas de Zalman. El libro se divide básicamente en dos partes. En la primera conocemos a los tres personajes protagonistas durante su infancia en Europa Central: tres niños judíos, Josef, Mila y Atara, que ven unidos sus destinos. En la segunda parte Zalman y su familia se trasladan a París, donde Atara y Mila crecen tomando dos caminos diferentes, y Mila se reencuentra con Josef.

No sabía nada sobre Anouk Markovits, ni siquiera si esta era su primera novela o había escrito otras anteriormente. Leyendo el libro podríamos sacar la conclusión de que Markovits ha hecho una excelente labor de documentación sobre la forma de vida en las comunidades jasídicas. Si nos fijamos en su biografía veremos que no le ha hecho falta, ya que ella misma proviene de una familia jasídica satmer a la que abandonó huyendo de un matrimonio concertado. Hay un paralelismo enorme entre la vida de la escritora y la de Atara, que también huye para vivir libremente su vida.

Me ha gustado mucho cómo Markovits nos explica cómo son las creencias, las costumbres y las normas que han de seguirse en estas familias. Lo hace siempre con un gran respeto y sin emitir juicios. Incluso llego a percibir en el texto nostalgia y cariño por unas tradiciones que, aunque la escritora haya decidido no seguir, fueron su forma de vida con su familia durante mucho tiempo. Así, deja que los lectores seamos los que nos formemos nuestra propia opinión, y podemos encontrar una cierta poesía en esta manera de vivir, aunque sepamos que lo negativo primaría siempre si alguna vez tuviéramos que vivir así.

Y en el libro vemos que es mucho lo negativo. Las niñas, Mila y Atara, sufren por obedecer todas las rígidas normas que les dicta su religión y que su padre vela por que se cumplan; en el colegio no pueden mezclarse con otros niños ni celebran cosas como la proclamación del estado de Israel (Zalman cree que los judíos son una nación aparte, que no deben tratar con otra gente y que Dios decretó el exilio del pueblo judío y no quiere que se rebelen, porque Él con sus milagros los liberará). Es especialmente significativo el episodio en el que Zalman castiga a las niñas por montar en bicicleta en Shabat, día sagrado en el que ni siquiera se puede pulsar el interruptor de la luz.

Anouk Markovits

Todo este mundo de normas y prohibiciones hace que, al crecer, Atara abandone la comunidad para saciar sus ansias de conocimiento y llevar una vida que nunca podría tener con su familia. Sin embargo Mila respetará la tradición, se casará con un judío jasídico con el que vivirá en la comunidad de Brooklyn y todo esto la hará feliz. Pero esta felicidad se rompe cuando un hecho que afecta profundamente al matrimonio hace que también Mila dude de si el respeto a la tradición y a las leyes debe primar por encima de todo lo demás (y hasta ahí puedo explicar, el resto hay que descubrirlo leyendo el libro).

Las hijas de Zalman es una obra de gran belleza que sacia nuestra curiosidad acerca de los judíos más ortodoxos, de los que yo prácticamente sólo sabía que visten siempre de negro, llevan dos largos tirabuzones a ambos lados de la cara y siguen unas normas muy estrictas. Pero no sólo eso: nos hace pensar en la importancia que tienen para nosotros conceptos como la tradición, la familia, la comunidad, las leyes… y sobre todo, nos emociona con la vida de unos personajes a los que recordaremos durante mucho tiempo.

Esta reseña fue publicada anteriormente en Anika entre libros


La leyenda de la isla sin voz, de Vanessa Montfort

martes, 20 de mayo de 2014

La leyenda de la isla sin voz

Autora: Vanessa Montfort
Editorial: Plaza & Janés
ISBN: 9788401342059
Páginas: 432

Sinopsis
Nueva York, enero de 1842: la tenebrosa isla de Blackwell es uno de sus secretos mejor guardados. Ubicada en el East River frente a Manhattan, es conocida por albergar un temido manicomio, un penal, un asilo y un orfanato, el "basurero humano" de la ciudad más poblada del mundo que en ese momento aún sueña con su estatua y sus rascacielos.

Un joven escritor inglés llega a Nueva York: Charles Dickens tiene sólo treinta años pero ya se ha convertido en el novelista más célebre de su tiempo. Viaja para encontrarse con sus contemporáneos Washington Irving y Edgar Allan Poe, sin embargo al llegar a su hotel recibe un misterioso anónimo que le invita a visitar la isla de Blackwell. Allí será recibido por las oscuras autoridades de La Isla y por la enfermera Radcliffe, una joven comprometida y soñadora, que será su compañera en esta aventura.

Poco a poco se irán desvelando las peligrosas tramas de corrupción y crueldad de Blackwell y por qué, en una de las primeras fotografías de la época, el escritor aparece rodeado de un variopinto grupo de reclusos, huérfanos y locos que se atrevieron a soñar con la libertad, a pesar de estar confinados frente a la ciudad que se convertiría en su símbolo. Los protagonistas de una era que finaliza en nuestro siglo y que hoy cobra más actualidad que nunca.

Una apasionante historia de amor y amistad sobre cómo la imaginación y el poder de las historias pueden salvarnos en un mundo que amenaza con romperse.





Reseña de Rustis

Charles Dickens es, sin duda, uno de los protagonistas de mis primeras lecturas adultas. Un escritor al que admiro, no solamente como narrador de ficción, sino también como constructor de historias de base muy real que han servido a lo largo de los años como muestra de conciencia y crítica social. Vanessa Montfort, en este caso, parece plantear una estructura similar con su novela La leyenda de la isla sin voz: una historia en la que se combina, a partes claramente desiguales, la realidad y la imaginación, con una constante tendencia a la denuncia social y a la lucha por la libertad a través de la pluma. Tal intento, al que se sumaba su cierta dosis de misterio, a priori aparecía como un producto literario destinado a atraerme y atraparme, sí o sí. La atracción, sin duda, existió. El resto es harina de otro costal.

Me gustaría comenzar destacando el que creo que ha sido el punto fuerte de la autora en esta novela: la ambientación. Desde las primeras líneas, nos vemos sumergidos dentro de una historia situada a medias entre el victorianismo realista y el subgénero gótico. La atmósfera se crea muy rápidamente: descripciones ricas en cromatismos, apariciones de fenómenos típicos de las novelas dickensianas (la bruma, por ejemplo), descripciones realistas y profusas de la vestimenta de los personajes, y mínimos intentos de captura psicológica en algún pasaje realmente conseguido. La voz en off que transita por las primeras páginas del libro resuena en la lectura recordando las narraciones decimonónicas, a imagen de una pequeña fábula, una historia contada desde un punto de vista omnisciente y con pequeñas calas de denuncia social. La prosa de la autora es, en este sentido, muy rica y bien dibujada.

Es, sin embargo, en la estructura de la novela donde se desmorona completamente la historia, así como en numerosos fallos a la hora de regular la velocidad de la narración o el diseño de los personajes. Vanessa Montfort escribe a través de un doble narrador omnisciente que se sitúa, en la mayor parte de la novela, en el año 1867, momento en que el escritor Charles Dickens viaja por segunda vez a la tenebrosa Isla de Blackwell (actual Roosevelt Island), en Manhattan. Allí, apoyado en una vieja fotografía, charla con Margaret y Nellie, dos interlocutoras dispuestas a conocer la historia del primer viaje del escritor, en 1841. Esta última fecha predominará en la novela, junto a la presentación de las personas que allí conoció el novelista, así como los supuestos secretos escondidos por la isla.

Se nos remarca, dentro de la parte ficticia de la novela, cómo Dickens se trasladó a aquel lugar tras recibir una extraña misiva en la que se le retaba a contemplar un lugar escondido de la Nueva York de la época: «Todas las islas guardan un secreto o un tesoro. La Isla sin voz guarda ambas cosas». En busca de ese secreto, Charles Dickens se embarca en una aventura que le lleva a conocer uno de los lugares más negros de la historia americana, en el que se guardan cuatro espacios de infausto recuerdo: un manicomio, una cárcel, un orfanato y un asilo en los que se encierra, bajo las garras de seres depravados y con escasa conciencia moral, a quienes son considerados como deshechos sociales. Parece finalmente que lo que Vanessa Montfort buscaba es conseguir una novela similar a las del escritor inglés, en la que se combine lo real, lo dramático, y sus buenas dosis de ficción, con tintes de denuncia social. Todo ello está, no cabe duda, y resultaría falso negarlo. Aunque también resulta imprescindible decir que ninguno de estos elementos aparece realmente conseguido: la denuncia social se presenta muy facilona, demasiado dirigida por un narrador que no permite, en ningún momento, a su lector que elabore juicios propios. Juicios que, por otro lado, con la mera presentación de los hechos serían sencillos de obtener sin necesidad de que sean, una y otra vez, subrayados. Asimismo, la presentación de los personajes resulta poco profunda, probablemente porque son demasiados los que terminan por darse cita en la historia: quizá poner de relieve únicamente a Dickens y a la enfermera Anne Radcliffe hubiera bastado para diseñar correctamente la historia, dejando al resto como pinturas más superficiales. Sin embargo, Vanessa Montfort pretende mostrar, uno por uno, a todos ellos: escritor, enfermeras, director del manicomio, locos, huérfanos, criminales... hasta se para en contarnos una prescindible visita de Dickens al también escritor Washington Irving, cuyo único sentido puede ser, quizás, el tratar de dar veracidad a la historia al poner negro sobre blanco una amistad conocida y reconocida por ambos autores.

Vanessa Montfort

Cuando una escritora quiere abarcar demasiado, sucede lo que aquí vemos: una narración desordenada, que salta de escena en escena, de personaje en personaje, sin orden, sin estructura y sin capacidad -imposible sería dada la tremenda cantidad de historias que se pretenden contar- para montar ninguna de esas subtramas con total profundidad. La sensación a lo largo de toda la lectura es de estar ante una novela que intenta demasiadas cosas y, por esa elevada pretensión, termina por perderse en la mezcla. Hay de todo: denuncia social, saltos adelante en el tiempo para atraer a la historia a nombres relevantes en las artes o las ciencias, algunas subtramas amorosas tan rápidas en narrarse que resultan en extremo inverosímiles, resoluciones de conflictos que echan mano del deus ex machina a través de sorpresas o giros argumentales totalmente traídos por los pelos... 

Al final, solamente puedo insistir en que la prosa de Vanessa Montfort está muy conseguida, que su habilidad con el lenguaje está meridianamente clara, y que ha sido capaz de, al menos, pintar una atmósfera sostenida a lo largo de toda la novela, cosa de la que no todos los novelistas pueden presumir. Sin embargo, el producto resultante cojea y termina por caerse dada la magnitud de las inverosimilitudes y el exceso de elementos totalmente desordenados. Lamento en este caso decir que -en mi opinión- Charles Dickens merecía mejor fortuna a la hora de colarse en nuestras letras. 

Reseña de Mustis

La leyenda de la isla sin voz es uno de esos libros de los que sabes, sólo con verlo, aun sin haber abierto sus páginas ni una sola vez, que te va a encantar: por su sinopsis, por su portada, pos sus buenas vibraciones.. Y sí, podréis decirme que esas buenas sensaciones acaban a menudo en la mayor decepción, y a mi me ha pasado muchas veces, pero no con este libro. Éste es de los que te dejan tan buen sabor de boca, que sigues sonriendo y pensando en él bastante tiempo después de haberlo acabado.

Charles Dickens

El principal motivo por el que esta novela me ha gustado tanto es porque Charles Dickens es el protagonista por méritos propios. Vanessa Montfort no se dedica a soltar datos reales del escritor y crear a partir de ellos el libro, sino que ha investigado su figura y sus viajes y a partir de esto le ha convertido en un personaje propio a pesar de ser tan conocido. No es que la escritora esté al servicio de la historia real de Dickens, sino que esa historia real está al servicio de lo que Montfort se ha inventado y quiere contarnos. Y es muy bonito ver cómo mezcla a Dickens con otros personajes en la isla que sí son fruto de su imaginación, reuniéndolos a todos para crear Cuento de Navidad, libro que sabemos que el autor no escribió en estas circunstancias, pero que leemos tan bien contado que nos hace pensar que bien podría haber sucedido así. De esta manera, realidad y ficción se entremezclan continuamente de una forma muy natural, lo que hace que no tengamos que cuestionarnos lo que ocurre porque todo es creible.

El libro se divide en capítulos con el título de cada uno de los catorce días que Dickens pasó en la isla de Blackwell en 1842, intercalados con otros fechados en 1867, durante la segunda visita del escritor a la isla.

Es una novela triste y alegre al mismo tiempo. Por una parte vemos la miseria y la degradación a la que se había llegado en Blackwell: convictos, huérfanos, enfermos mentales, todos allí recluidos con el fin de limpiar las calles de Nueva York. Pero por otra parte nos da mucho que pensar, porque a pesar de la situación límite en la que se encontraban, un grupo de gente consigue sobreponerse gracias a una ilusión común, a un maravilloso sueño que quieren cumplir y que descubriréis si leéis el libro.

Cada uno de estos personajes está dibujado con mimo: la aristocrática Ada, la etérea Lili, el escurridizo Ratón o el débil Tim,... y, sobre todo, Anne Radcliffe, que los comanda a todos con una valentía y una fuerza admirables para la época y el lugar en el que se encontraban. Un grupo de personajes, en definitiva, que bien podrían haber encajado en cualquiera de las historias del mismo Dickens. Todos ellos ponen de manifiesto el poder que tiene la imaginación frente a la adversidad: se unen para crear ese cuento que va a ser tan conocido posteriormente, y juntos consiguen encontrar un poco de luz en esa isla oscura.

Isla de Blackwell

Me ha resultado muy bonito y original cómo la escritora enlaza a veces lo que les ocurre a sus personajes con otros sucesos que estarían ocurriendo en esas mismas fechas. Por ejemplo, mientras la pequeña Nellie juega en la playa, se nos cuenta que en ese momento, en otro lugar, Pulitzer se nacionaliza americano, y ese mismo Pulitzer llegará a fundar un periódico en el que trabajará Nellie cuando crezca. O como cuando Lili sueña con una ciudad de Nueva York llena de luces, y en ese momento vemos a Edison inventando esas luces. Así, fragmentos de ficción y de realidad siguen encajando como si de un puzle se tratara.

Como se le dice en el libro a Dickens cuando llega, en la isla de Blackwell hay un secreto y un tesoro; independientemente de este tesoro todos los personajes encuentran el suyo propio: la esperanza y la ilusión de vivir, el tesoro más preciado en un lugar como Blackwell.

Agradecemos a Plaza & Janés el envío de este ejemplar




Sé que volverás, de Mary Higgins Clark

sábado, 10 de mayo de 2014

Sé que volverás
Autora: Mary Higgins Clark
Editorial: Debolsillo
ISBN: 9788499899633
Páginas: 397

Sinopsis

Zan Moreland, exitosa decoradora neoyorquina, lleva dos años de sufrimiento después de que su hijo, Matthew, de tres años, desapareciese en Central Park cuando estaba al cuidado de su niñera.
Ahora, cuando Matthew cumpliría cinco años, aparecen unas fotos de aquel día en las que alguien que parece ser Zan se lleva al niño. Zan lucha por conocer la verdad de lo ocurrido, después de que hasta sus más allegados duden de ella.

Reseña de Mustis

Con Sé que volverás, Mary Higgins Clark retoma muchos de sus temas favoritos: niños desaparecidos, mujeres triunfadoras en apuros, suplantación de personalidad... La sinopsis del libro nos promete unas cuantas horas de emocionante lectura: Sí, sabemos que Higgins Clark no es la mejor de las escritoras, sus personajes suelen ser muy planos, pero sus historias muchas veces nos enganchan y hacen que no podamos dejar de leer.
Sin embargo, no es éste el caso: la lucha de Zan Moreland por descubrir lo que ocurrió con su hijo llega a resultarnos cansina. Además, el cúmulo de casualidades que llevan a la resolución de la historia es tan grande, que consigue que dejemos de creérnosla. Por ejemplo: que la doble de Zan esté confesándose en la iglesia, y casi al mismo tiempo y muy cerca de allí el ayudante del sacerdote vea a la verdadera Zan subir a un taxi, resulta poco más que una casualidad increíble en una ciudad como Nueva York.
Añadido a esto, el final es bastante previsible, ya que no hay muchos posibles personajes que puedan ser los culpables, y más o menos podemos imaginarnos quién está detrás del secuestro si prestamos un poco de atención.
En su favor puede decirse que es un libro de lectura ágil, con capítulos cortos en los que vamos saltando de personaje en personaje para ir atando los cabos de la historia.
En resumen, no es una de las mejores novelas de su autora: Es un libro entretenido, con el que pasaremos unos ratos agradables, pero poco más. 

Esta reseña ha sido publicada anteriormente en Anika entre libros

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