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Y tú no regresaste, de Marceline Loridan-Ivens

lunes, 29 de febrero de 2016

Y tú no regresaste
Autora: Marceline Loridan-Ivens
Editorial: Salamandra
ISBN: 9788498387117
Páginas: 92

Sinopsis
Hay libros que dejan una marca indeleble y, mucho tiempo después de haberlos leído, permanecen vivos en nuestro recuerdo. Éste es uno de ellos. A los ochenta y seis años, Marceline Loridan-Ivens ha volcado en esta carta abierta a su padre un cúmulo de sentimientos profundamente arraigados desde su juventud, de los que ha sido incapaz de desprenderse durante toda una vida.
«Tú podrás regresar, porque eres joven, pero yo ya no volveré.» Esta simple frase, que Marceline oyó de boca de su padre cuando eran deportados en el mismo tren al campo de Auschwitz-Birkenau en abril de 1943, quedó grabada en su memoria para siempre y es el origen de este relato extraordinario.
La dramática lucha de una chica de quince años por sobrevivir en una situación que ha pasado a la historia como paradigma de la máxima depravación de la que es capaz el hombre queda plasmada con una voz asombrosamente desprovista de sentimentalismo y autocompasión. En su lucha imposible contra una fuerza aplastante, Marceline narra los hechos cotidianos con la frialdad y la distancia de quien, incluso después de setenta años, no puede permitirse ni siquiera el sufrimiento; de alguien que invirtió hasta la última fibra de su persona en un solo fin: salir con vida del infierno y honrar así las palabras de su padre.
Pero más allá del conmovedor homenaje de una hija a la única persona en el mundo a la que pudo amar de verdad, estas páginas exhalan un reconfortante soplo de energía y vitalidad, una demostración palpable de la insondable capacidad del ser humano para sobreponerse a los desafíos más extremos que su propia especie le presenta.

Reseña de Mustis

Durante la II Guerra Mundial 76500 judíos fueron trasladados desde Francia hasta Auschwitz-Birkenau. Seis millones y medio murieron en los campos. Tan sólo 2500 regresaron, y Marceline Loridan-Ivens es una de los pocos que aún viven. En este libro nos cuenta su historia; o, mejor dicho, se la cuenta a su padre, en una carta en la que tras tanto tiempo rememora cómo fue su estancia en uno de los lugares más escalofriantes de los que se pueda hablar.

Marceline era una adolescente de quince años cuando fue detenida con su padre y enviada a Auschwitz. Antes de esto, vivía en un pequeño palacio en Bollène (Francia) con su familia. Durante el viaje al campo de concentración, su padre le dijo una frase que ella nunca olvidó: "Tú podrás regresar, porque eres joven, pero yo ya no volveré". Marceline estaba especialmente unida a su padre, y para ella fue un gran golpe el que, al llegar al campo, él quedase recluido en Birkenau mientras que a ella la llevaban a Auschwitz. A partir de entonces, ya no tuvieron más comunicación ya que, como ella nos cuenta, a pesar de que se habla de Auschwitz-Birkenau, estos eran dos campos separados por tres kilómetros: Birkenau estaba al lado de una ciudad y Auschwitz en la campiña.

Los recuerdos de Marceline van sucediéndose en su libro. Los cuenta sin dramatismo, con la distancia que dan los años, aunque yo diría que en ocasiones se aprecia un cierto aire infantil en la forma en la que nos narra algunos hechos, tal vez porque su memoria se quedó anclada en aquel lugar con aquella edad.

Es muy duro leer estas memorias y conocer el sufrimiento de Marceline y de tantos otros que vivieron ese calvario. La autora nos cuenta cómo en una ocasión recibió en Auschwitz una carta de su padre, que consiguió que se la llevaran desde Birkenau. Tras leerla, ella sólo pudo recordar dos cosas: el encabezamiento, "Mi querida niña", y la firma, "Schloïme". Era tan doloroso para Marceline estar separada de su ser más querido, que jamás pudo recordar qué era lo que su padre le decía en esas líneas. Es más, 75 años después sigue siendo incapaz de decir "papá", por el gran trauma que le supuso salvarse ella pero perder a su progenitor en el campo.

Marceline Loridan-Ivens

Esta carta seguro que habrá llevado a Marceline a aliviar un poco el dolor que siempre le produjo el recuerdo de su padre, ese dolor que le hacía profundamente infeliz tras la Guerra porque él no había podido salvarse. En tan sólo 92 páginas desnuda su alma para que todos podamos conocer el alcance de lo que sucedió en aquella época. Sí, es cierto que ya se ha contado en cientos de libros, pero cada uno de ellos es único, y todos son necesarios para hacernos ver que esto jamás debería haber ocurrido. Y lo peor de todo es que cosas así siguen ocurriendo.



Nuestra propuesta para acompañar tu lectura: "Cuando Hitler robó el conejo rosa", de Judith Kerr




Con los ojos de una niña de doce años, de Janina Hescheles

jueves, 19 de marzo de 2015

Con los ojos de una niña de doce años
Autora: Janina Hescheles
Editorial: Hermida Editores
ISBN: 9788494176746
Páginas: 143
Sinopsis
Janina Hescheles, polaca de la Galitzia oriental, pasó parte de su infancia (de los diez a los doce años) internada en el campo de concentración Janowski de Lviv, durante la II Guerra Mundial, debido a su condición de judía.
En 1943, pocos días antes de que el campo fuese liquidado, Janina consigue escapar ayudada por miembros de la Resistencia judía. Ningún miembro de su familia sobrevive, y ella siente la necesidad de escribir todo lo que ha pasado durante su cautiverio tanto en el gueto como en el campo de concentración.

Reseña de Mustis

Auschwitz, Treblinka, Dachau... Con estas palabras rápidamente vienen a mi mente imágenes y datos que preferiría no conocer, pero que continuamente aparecen en películas, libros o documentales para recordarme un infierno en el que miles de personas perdieron la vida. El campo de concentración "Janowski", de Lviv, no me resultaba familiar, pero Janina Hescheles reflejó fielmente en este libro el calvario que allí se vivía.

Janina aún vive: tiene 83 años y reside en Haifa (Israel). Es una gran defensora de los derechos humanos, seguramente debido a todo lo que ella tuvo que pasar. Sin embargo, este libro no lo ha escrito ahora. Lo escribió cuando tenía doce años, recién escapada del campo de concentración. Por eso su testimonio me ha resultado tan duro y me ha llegado tan adentro. En las páginas de este libro podía adivinar la escritura de una niña que acababa de pasar grandes sufrimientos: Janina contó su historia tan pronto que seguramente aún no había asimilado todo aquello por lo que había pasado. Sus frases son cortas, su forma de escribir es directa, sin ninguna floritura que nos desvíe de lo que cuenta, y en pocas ocasiones expresa sus sentimientos; solamente está narrando objetivamente lo que sucedió.

Su historia es corta, no llega a cien páginas, pero no hacen falta más para expresarse mejor. Aparte de lo que Janina escribió, la editorial Hermida Editores ha hecho un gran trabajo incluyendo muchos otros documentos: los poemas que la niña escribía en el campo de concentración y leía a sus compañeros, fotos de Janina y del campo de Lviv, y una serie de introducciones a cargo del traductor, Guillem Calaforra, de los editores polacos del primer libro, y hasta un prólogo a la edición española de la propia Janina.

Janina Hescheles

Es duro leer libros así. Debemos pensar que, aunque lo que se nos cuenta nos queda ya muy lejos en el tiempo, en este mismo momento seguramente mucha gente está pasando por lo que Janina pasó entonces. No sé si como personas individuales podríamos hacer algo importante contra esto, pero sí que podemos tener a esta gente en nuestros corazones, dirigir nuestra mirada hacia ellos y no hacia el lado opuesto. Janina ha contribuido a que no nos olvidemos de los que han sufrido, pero tampoco de los que están sufriendo. Por eso, podría decir que Con los ojos de una niña de doce años es una lectura muy necesaria.

Esta reseña fue publicada anteriormente en Anika entre libros
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