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La chica del abrigo azul, de Monica Hesse

viernes, 11 de noviembre de 2016

La chica del abrigo azul
Autora: Monica Hesse
Traductora: Antonia Martín Martín
Editorial: Nube de tinta
ISBN: 9788415594970
Páginas: 350
Amsterdam, 1943. La joven Hanneke se dedica a comprar y vender todo lo que encuentra en el mercado negro, a escondidas de sus padres. Es su manera de rebelarse ante la ocupación alemana y sobrellevar la pérdida de su novio en el frente. Pero su vida da un giro cuando una de sus clientas le hace un encargo inusitado: que localice a una chica judía que mantenía oculta y que ha desaparecido sin dejar rastro.
Tiene que dar con ella antes de que la encuentren los nazis. (Sinopsis de la editorial)



Durante toda mi vida como lectora, son muchos los libros que he leído ambientados en la II Guerra Mundial. Tal vez el primero de ellos fue Cuando Hitler robó el conejo rosa, de Judith Kerr, que me regalaron cuando era muy pequeña y que me sigue pareciendo uno de los mejores (y sí, es un libro infantil).

La chica del abrigo azul viene a sumarse, por tanto, a todas esas historias sobre cómo era la vida durante esa guerra. En este caso, la acción se sitúa en la Holanda ocupada, y la protagonista es Hanneke, una chica muy joven que se gana la vida como "conseguidora": la gente le cuenta qué necesita (tabaco, chocolate, perfumes,...) y ella se ocupa de conseguirlo en el mercado negro. Así se gana un dinero muy necesario porque sus padres no trabajan y es ella la que tiene que mantener a la familia.

Hanneke sufre una gran evolución a lo largo del libro, ya que pasa de arriesgar su vida por dinero a hacerlo por ayudar a los demás. Una de sus clientas ancianas le pide desesperada que encuentre a una chica de quince años a la que ella tenía escondida en un trastero y que ha desaparecido. Una chica con un llamativo abrigo azul, con la que no podía dejar de acordarme de otra, más pequeña, con un abrigo rojo: la niña de La lista de Schindler. Hanneke decide ayudar a la anciana, en gran medida para acallar los remordimientos de conciencia que le produce el hecho de que su novio ha muerto en la guerra, cuando ella lo había alentado para que se alistara.

La chica del abrigo azul ha sido publicado por Nube de tinta como novela juvenil. Es cierto que sus protagonistas son muy jóvenes, pero esto no hace que sea una historia de la que no puedan disfrutar todo tipo de lectores. No puedo decir que sea un gran libro, un libro que no vaya a olvidar, pero la historia que Monica Hesse crea funciona como un mecanismo de relojería, y tiene algo que te mantiene pegada a sus páginas. Además, se añade un final sorprendente que hace que la lectura sea aún más adictiva en esas últimas páginas.

La chica del abrigo azul tiene todos los elementos que suelen aparecer en las novelas ambientadas en este período: judíos escondidos en trasteros, deportaciones, jóvenes que se incorporan a la Resistencia, papeles falsos, traiciones,... Vamos, todo lo necesario para disfrutar leyéndola, y también para reflexionar una vez que la acabamos. Y aunque sólo sea para recordar algo que nunca debió haber ocurrido, y que tristemente sigue ocurriendo en muchos lugares, la lectura merece la pena.






También ambientada en la Holanda ocupada, El libro negro (2006) es una estupenda película de Paul Verhoeven con una protagonista que, al igual que Hanneke, arriesga su vida para luchar contra los nazis.




El niño en la cima de la montaña, de John Boyne

martes, 14 de junio de 2016

Autor: John Boyne
Traductora: Patricia Antón de Vez
ISBN: 9788498387278
Páginas: 251
De padre alemán y madre francesa, Pierrot ha tenido una infancia no muy distinta de la de cualquier niño de su época. Sin embargo, nos hallamos en París, corre el año 1935 y la guerra que se avecina trastocará el destino de millones de personas. Tras la muerte prematura de sus padres, Pierrot deberá separarse de su íntimo amigo Anshel y abandonar Francia para vivir con su tía Beatrix, que trabaja de ama de llaves en una mansión imponente erigida en lo alto de una montaña. Pero no es una casa cualquiera; se trata nada menos que del Berghof, la enorme residencia que Adolf Hitler posee en los Alpes de Baviera.

Así, a sus siete años, alojado de manera involuntaria en el entorno íntimo del todopoderoso Führer, Pierrot se verá inmerso en un mundo tan extrañamente seductor como peligroso. En él no hay lugar para la inocencia, y cuando al final de la guerra es capturado por los aliados, Pieter —como ahora se llama— llevará un peso insoportable en su conciencia. A su regreso a París, abrumado por la culpa, un aspecto clave de la historia surgirá como una tabla de salvación, y el inesperado desenlace será una muestra más de la insondable dimensión del perdón y la amistad. (Sinopsis de la editorial)


El Berghof era el lugar de descanso y la segunda residencia gubernamental de Adolf Hitler, y estaba situado en la cima de la montaña que da título al nuevo libro de John Boyne.

Mi relación con la literatura de Boyne es un tanto irregular. El niño con el pijama de rayas me gustó bastante, pero La casa del propósito especial, que era una novela que, a priori, tenía todos los ingredientes para gustarme, me decepcionó muchísimo. Hasta este El niño en la cima de la montaña no me he reencontrado con el autor, que vuelve a la época de su mayor éxito para contarnos la historia de Pierrot.

Pierrot es un niño que, al comienzo de la novela, en 1935, tiene siete años y vive en Francia con su madre. Su mejor amigo es un niño judío, Anshel, y vive una infancia sin preocupaciones importantes. Sin embargo, cuando su madre muere, todo cambia. Una hermana de su padre ya fallecido, que era alemán, le reclama, y dejándolo todo se va con ella a Alemania. Su tía resulta ser ama de llaves en el Berghof.

Es a partir de aquí cuando la historia de Pierrot (o Pieter, ya que en Alemania le llamarán así) da un vuelco. En el Berghof conoce a Hitler, que empieza a mostrar simpatía por él, y el propio führer le hace miembro de las juventudes hitlerianas. Lo que nos cuenta Boyne es cómo un niño pequeño y dulce, cuando entra en contacto con un mundo de poder y privilegios, puede experimentar un cambio enorme en su personalidad y acabar corrompido.


La prosa de John Boyne es sencilla y funcional, como en sus anteriores libros: va al grano en lo que nos quiere contar. Lo que a mí no me ha convencido en este caso es que, al comienzo, Pierrot es un pequeño de siete años, y su forma de actuar y de pensar no me cuadraba demasiado con su edad. Y lo que es más importante para mí: la evolución de Pieter hacia el mal, y luego el arrepentimiento (no desvelo nada que no cuente la sinopsis) están planteados de una forma demasiado rápida. Creo que Boyne se ha quedado corto y no ha sabido explicar de forma totalmente creíble ese proceso de corrupción de un niño inocente.

El niño en la cima de la montaña no es un mal libro, a mí me ha gustado y es muy fácil y rápido de leer. Sin embargo, con una muy buena historia como punto de partida me ha dado rabia que el escritor no la haya aprovechado del todo y me ha dejado un poco a medias. Tengo que destacar que Boolino, muy amablemente, además del libro nos ha enviado una guía muy interesante para profesores que quieran utilizar este libro en sus clases, y que está repleta de datos, actividades y sugerencias para que los alumnos aprovechen todo lo que esta lectura les puede aportar. En este sentido sí que creo que esta novela puede ser una muy buena elección para tratar en clase el tema del nazismo y la II Guerra mundial.













En esta ocasión os recomendamos la lectura de Una y otra vez, de Kate Atkinson, editado por la editorial Lumen. Es una novela que me encantó en su momento, y en la que el Berghof  y Hitler aparecen también como parte importante de la historia. Tenéis la reseña aquí.



Ruta Tannenbaum, de Miljenko Jergovic

viernes, 8 de mayo de 2015

Ruta Tannenbaum
Autor: Miljenko Jergovic
Editorial: Siruela
ISBN: 9788416208319
Páginas: 318

Sinopsis
Ruta Tannenbaum nos cuenta la vida de una niña en el Zagreb de antes y durante la II Guerra Mundial, pero también de sus padres Salamon e Ivka y de su abuelo Abraham, todos ellos judíos, de sus vecinos Amalija y Radoslav, y de muchos otros personajes que ven cómo va cambiando la historia de su país.
Ruta se convierte en la actriz infantil más conocida en Zagreb, el público la idolatra, pero esto no va a durar mucho, puesto que con el régimen de los ustachi, aliados de los nazis, los judíos serán perseguidos al igual que en la mayoría de Europa.

Reseña de Mustis

Atendiendo a la fotografía de la portada y a lo que se nos dice en la sinopsis del libro, podríamos creer que Ruta Tannenbaum es la historia de una niña durante los años cercanos a la II Guerra Mundial. Sin embargo, esto no es exactamente así. Para mí, Ruta Tannenbaum es algo mucho más amplio. Pasando sus páginas asistimos a la historia de un Zagreb que, en aquella época, sufría continuos cambios de gobierno que culminaron con la llegada al poder, durante la II Guerra Mundial, del régimen de los ustachi, auténticos títeres de Hitler.

En este ambiente, Miljenko Jergovic compone una historia coral en la que ningún personaje sobresale demasiado sobre los otros. Narrando en tercera persona, el escritor se introduce en los pensamientos más íntimos de cada personaje. De esta forma los lectores llegamos a conocerlos tan profundamente que podemos adorar a uno de ellos en un capítulo y en el siguiente prácticamente odiarlo, porque sabemos en todo momento no sólo lo que hacen, sino lo que les mueve a hacerlo (que en muchas ocasiones no son los buenos sentimientos).

En la historia se mezclan judíos, serbios, croatas, bosnios,... y somos testigos de que la zona era un polvorín en el que todos tenían prejuicios contra todos y de que todo acabaría explotando de alguna manera. Ruta y sus padres, Ivka y Salamon, son judíos; sus vecinos, Amalija y Radoslav, católicos. Por la relación entre ellos vemos cómo los judíos eran rechazados en Zagreb, que muchas personas trataban con ellos por pura obligación y que con el régimen de los ustachi se empezó a perseguirlos en connivencia con el gobierno alemán. Durante todo el libro, y a pesar de que Ruta es una niña cuanto menos impertinente, no podemos dejar de compadecerla puesto que adivinamos el destino que le espera.

Miljenko Jergovic

La prosa de Jergovic es densa y elaborada; no es un libro difícil pero tampoco se lee rápidamente. Debemos disfrutar poco a poco de cómo este escritor nos introduce en Zagreb, de forma que casi podemos pensar que estamos allí, en la calle Gunduliceva, viviendo con Ruta y sus vecinos. Ruta no existió realmente, pero Jergovic construyó esta historia basándose en otra niña que sí existió: Lea Deutsch, niña prodigio judía, estrella del Teatro Nacional que fue deportada a Auschwitz cuando tenía dieciséis años. El libro está, pues, dedicado a su memoria.



 

Con los ojos de una niña de doce años, de Janina Hescheles

jueves, 19 de marzo de 2015

Con los ojos de una niña de doce años
Autora: Janina Hescheles
Editorial: Hermida Editores
ISBN: 9788494176746
Páginas: 143
Sinopsis
Janina Hescheles, polaca de la Galitzia oriental, pasó parte de su infancia (de los diez a los doce años) internada en el campo de concentración Janowski de Lviv, durante la II Guerra Mundial, debido a su condición de judía.
En 1943, pocos días antes de que el campo fuese liquidado, Janina consigue escapar ayudada por miembros de la Resistencia judía. Ningún miembro de su familia sobrevive, y ella siente la necesidad de escribir todo lo que ha pasado durante su cautiverio tanto en el gueto como en el campo de concentración.

Reseña de Mustis

Auschwitz, Treblinka, Dachau... Con estas palabras rápidamente vienen a mi mente imágenes y datos que preferiría no conocer, pero que continuamente aparecen en películas, libros o documentales para recordarme un infierno en el que miles de personas perdieron la vida. El campo de concentración "Janowski", de Lviv, no me resultaba familiar, pero Janina Hescheles reflejó fielmente en este libro el calvario que allí se vivía.

Janina aún vive: tiene 83 años y reside en Haifa (Israel). Es una gran defensora de los derechos humanos, seguramente debido a todo lo que ella tuvo que pasar. Sin embargo, este libro no lo ha escrito ahora. Lo escribió cuando tenía doce años, recién escapada del campo de concentración. Por eso su testimonio me ha resultado tan duro y me ha llegado tan adentro. En las páginas de este libro podía adivinar la escritura de una niña que acababa de pasar grandes sufrimientos: Janina contó su historia tan pronto que seguramente aún no había asimilado todo aquello por lo que había pasado. Sus frases son cortas, su forma de escribir es directa, sin ninguna floritura que nos desvíe de lo que cuenta, y en pocas ocasiones expresa sus sentimientos; solamente está narrando objetivamente lo que sucedió.

Su historia es corta, no llega a cien páginas, pero no hacen falta más para expresarse mejor. Aparte de lo que Janina escribió, la editorial Hermida Editores ha hecho un gran trabajo incluyendo muchos otros documentos: los poemas que la niña escribía en el campo de concentración y leía a sus compañeros, fotos de Janina y del campo de Lviv, y una serie de introducciones a cargo del traductor, Guillem Calaforra, de los editores polacos del primer libro, y hasta un prólogo a la edición española de la propia Janina.

Janina Hescheles

Es duro leer libros así. Debemos pensar que, aunque lo que se nos cuenta nos queda ya muy lejos en el tiempo, en este mismo momento seguramente mucha gente está pasando por lo que Janina pasó entonces. No sé si como personas individuales podríamos hacer algo importante contra esto, pero sí que podemos tener a esta gente en nuestros corazones, dirigir nuestra mirada hacia ellos y no hacia el lado opuesto. Janina ha contribuido a que no nos olvidemos de los que han sufrido, pero tampoco de los que están sufriendo. Por eso, podría decir que Con los ojos de una niña de doce años es una lectura muy necesaria.

Esta reseña fue publicada anteriormente en Anika entre libros

La clave Blake, de Gonzalo Vázquez Cagiao

lunes, 26 de enero de 2015

La clave Blake
Autor: Gonzalo Vázquez Cagiao
Editorial: Leer-e (Ebook)
ISBN: 9788415551782
Páginas: 219

Sinopsis
Kaspar Todt es un ingeniero alemán que, en la época final de la II Guerra Mundial, está desencantado con el partido nazi. Ha perdido a su mujer y a su hijo y, además, no ha podido dedicarse a lo que verdaderamente era su pasión: la pintura.
Por eso, decide desafiar al régimen robando a los nazis sus obras de arte. Entonces, es detenido por el robo de un cuadro de William Blake del que él en realidad no se ha apropiado, y que iba destinado ni más ni a menos que a Hitler. A partir de aquí comienza una historia trepidante en la que Kaspar intenta salvarse y demostrar que él no es el culpable.

Reseña de Mustis

En La clave Blake, Gonzalo Vázquez Cagiao nos trae un tema apasionante: el robo de obras de arte a los nazis cuando la II Guerra Mundial estaba llegando a su fin. Con este punto de partida construye una historia muy interesante con persecuciones, asesinatos, viajes en submarino, documentos falsos…

Vázquez Cagiao, con una prosa ágil y efectiva, nos adentra en una compleja trama entre nazis y aliados, con una obra de arte en su centro de la que deseamos saber en todo momento por qué es tan importante y quién es el que la tiene en su poder. Me ha gustado bastante cómo se va desarrollando la historia, aunque creo que la parte central pierde un poco de fuerza, retomándola de nuevo en su final. Además, hay momentos en los que Kaspar Todt, una persona normal y corriente, sale de apuros con una facilidad que a mí no me parecía demasiado creíble.

Toda esta gran aventura se complementa con una historia de amor, la de Kaspar y Elsa, que tal vez se desarrolla con demasiada rapidez pero le da un mayor interés a lo que sucede. La clave Blake es, pues, una entretenida novela que todos los aficionados a la II Guerra Mundial y a las historias de nazis podrán disfrutar. Eso sí, el libro necesita una revisión, como les sucede a muchos ebooks, sobre todo en lo referido a las tildes (hay bastantes que sobran y bastantes que faltan). No es que moleste demasiado, pero seguro que los lectores lo agradecerían.

Esta reseña fue publicada anteriormente en Anika entre libros

Dora Bruder, de Patrick Modiano

lunes, 19 de enero de 2015

Dora Bruder
Autor: Patrick Modiano
Editorial: Seix Barral
ISBN: 9788432228421
Páginas: 128

Sinopsis
El 31 de diciembre de 1941, en el periódico Paris-Soir apareció un anuncio dramático: unos padres trataban de encontrar a su hija, de 15 años. Nueve meses más tarde, el nombre de la muchacha aparece en una lista de deportados al campo de exterminio de Auschwitz. Al f ilo de estas dos desapariciones sucesivas conocemos el destino de todo un pueblo, de toda Francia y de toda Europa. Pero el tema del libro no es sólo la vida de Dora Bruder, sino la búsqueda del propio autor que trata de reconstruir aquella biografía borrada.


Reseña de Rustis

Recuerdo que mi profesor de crítica literaria nos repetía hasta la saciedad que una buena obra literaria no provoca sentimientos, sino que los comunica. Aquella afirmación, en los años universitarios, hacía complicado sostener como “obra de arte” muchos textos que yo conocía y admiraba, y muchos de los que leíamos de forma obligada en las aulas como parte de aquel sacrosanto canon oficial. Hablé con él muchas veces de aquello, volvía sobre mis pasos para tratar de entenderlo, le ofrecía ejemplos y discutíamos sobre ellos y, al final, siempre llegábamos a concluir lo mismo: las grandes novelas podían hacerte llorar o reír (dependía de tu carácter, tu gusto, tu estado de ánimo o incluso tu buena o mala disposición ante la lectura), pero ninguna de ellas buscaba ponerte las cosas sencillas, hablarte literalmente y contarte cuál debía ser tu reacción. Todas expresaban sentimientos de manera indirecta a través de las acciones de los personajes, comunicaban verdades universales a veces desde terrenos muy simples, y eras tú, como lector, el que reaccionaba de una u otra manera. No es la novela quien te cuenta lo que debes sentir, sino tú quien lo entresaca de sus líneas. Aquella cuestión tan compleja me sigue persiguiendo desde entonces, hasta el punto de que soy incapaz de dar una calificación de “sobresaliente” a ningún texto que no cumpla, en alguna de sus páginas, la premisa de hacerme reflexionar. Hasta el punto de que, cuando termino uno que sí la cumple, me siento como cuando toca sacar la botella de champán para celebrar algo.

Así me he sentido leyendo Dora Bruder, de Patrick Modiano. Tener entre las manos una novela que apenas supera las cien páginas, y descubrir en ella un mundo tan rico, ha sido toda una experiencia. La historia comienza cuando el narrador, al que aún no ponemos nombre, nos cuenta cómo en el año 1988 descubrió en un periódico antiguo un anuncio de búsqueda. Los padres de una niña de 15 años, Dora Bruder, denunciaban su desaparición en 1941. Lo que creemos que será, a partir de entonces, una novela sobre esa niña perdida en París, se convierte más bien en la historia de un hombre que acomete la difícil misión de encontrarla. Muchos años después de su desaparición, el narrador pretende descubrir a Dora Bruder: pero no físicamente. Lo que va a descubrir es, más bien, el retrato de un París ocupado por los Nazis por encima del que sobresale, como un símbolo, la figura de una niña anónima.

La ciudad estaba desierta como para subrayar la ausencia de Dora

Desde el inicio de su viaje, y durante todo el camino, el protagonista nos hace caminar por las calles de París en un paseo que, minuciosamente, nos va haciendo el recuento de calles, plazas, bocas de metro, edificios emblemáticos, colegios, cuarteles... Y todo ello por una razón muy simple: ese narrador se siente enganchado a Dora Bruder gracias a un espacio muy concreto. El Bulevar Ornano, residencia de aquella desconocida, y lugar en el que el protagonista paseaba con su padre cuando era niño, muy cercano a su propia casa. La cuestión es muy sencilla: el hombre busca a Dora Bruder pero, en el fondo de su alma, se busca a sí mismo; su propia historia se pone entonces bajo el prisma de la historia de Dora, y ambas se confunden en muchos momentos, hasta que en varias ocasiones ese narrador cree haber coincidido en algún instante de su historia pasada, o de la de sus padres, con la auténtica Dora Bruder. Al mismo tiempo, a medida que escudriñamos junto a él en su vida pasada, observamos cómo su mirada de desconocido se difumina en favor de la mirada del propio autor real. Es Patrick Modiano entonces quien habla directamente, quien sostiene la imagen de Dora Bruder como si fuera la de sí mismo: un niño judío, como Dora, que se planteó interrogantes, sufrió, y escapó del regazo de sus padres como ella lo hizo. Aunque nunca llegaremos a saber si por las mismas razones. En todo caso, lo que importa no es, finalmente, quién es Dora Bruder, sino qué significaba ser niño en un París ocupado. Qué significaba ser judío. Y, por encima de todo, se levanta una afirmación que Modiano lanza mientras observa un antiguo cuartel:

Me dije que nadie se acordaba de nada.

La novela habla sobre la memoria, un tema clásico de la literatura contemporánea, frecuente además en la obra de Patrick Modiano y, sospecho, uno de esos hilos argumentales que jamás pasan de moda; porque en algún lugar del mundo, remoto o conocido, siempre hay alguien que busca entenderse, o que quiere recuperar su pasado, o reconocerse en la imagen de sus ancestros, o tratar de comprender las señales más oscuras del mundo, aquellas que de vez en cuando posan su mirada sobre un pueblo, una raza, una forma de vivir, y los destrozan.


No en vano, son cientos las obras que se han publicado -y seguirán apareciendo- que toman como contexto para su historia la devastación provocada por el nazismo, quizá el elemento histórico más apropiado para contener en sí mismo esas señales oscuras. El novelista francés, en este caso, se hace eco de la ocupación nazi porque, de algún modo, ello supone echar la vista atrás para reconocer su propia historia. ¿Qué significa ser judío en París? Si el recuerdo de sus padres no logra devolverle una imagen clara, quizá sí pueda conseguirlo a través de Dora Bruder. Moviéndose primero por las calles que conocieron los movimientos infantiles de la pequeña, para después buscar a las personas que pudieron conocerla, documentos que constataron su presencia en uno u otro lugar, fotografías antiguas, y hasta el tiempo atmosférico que pudo hacer en el momento en que Dora se escapó. Decenas de detalles son recorridos por su mirada hasta constatar el cruel destino de aquella desconocida que ya no lo es tanto.


 Un relato directo, de construcción sencilla y lenguaje enormemente accesible, de apariencia simple, que esconde ese tesoro que contaba al principio. La emoción contenida en las palabras de Modiano, la ausencia de tono acusatorio, de reprobación hacia quienes derribaron el futuro de Dora Bruder, la ausencia de tono lacrimógeno o sentimental, redoblan la crudeza del relato y dan por cierta la idea de que una gran obra no nos cuenta lo que tenemos que sentir. Somos nosotros, en este caso, quienes encontramos dentro de esa aparente frialdad el corazón destrozado del autor, el de los padres de Dora, el de los miles de niños judíos que, “al igual que Dora, hablaban todos ellos con acento de París”.  



Reseña de Mustis

¿Quién fue Dora Bruder? Seguramente ninguno de nosotros conoceríamos ni siquiera su nombre, si a Patrick Modiano no le hubiera llamado la atención un anuncio en un viejo periódico Paris-Soir de 1941. En él, unos padres buscaban a su hija, Dora Bruder, de quince años, que se había escapado de un colegio de monjas. A Modiano le sorprendió aún más que esta familia había vivido en una calle de París muy conocida por él, y a partir de aquí comienza su investigación para saber qué fue de Dora. Tristemente, buscando entre los archivos de la época nazi, descubre que posteriormente a su desaparición hay documentos que demuestran que fue deportada a Auschwitz, donde murió.

Modiano nos relata lo que descubre sobre Dora desde la lejanía que le dan los años transcurridos, pero también desde la cercanía de que él también es judío, y de que conoce a la perfección todos esos lugares que Dora debió de frecuentar.

Patrick Modiano

En los días en los que leí este libro también hacía lo mismo con Con los ojos de una niña de doce años, de Janina Hescheles. Ambos narran tristes historias muy parecidas, y ambos me llegaron my dentro siendo, en cierto sentido, las dos caras de una misma moneda. Janina también fue una niña judía que pasó por un campo de concentración, pero ella sobrevivió (es más, aún vive); si su historia nos conmociona tanto es porque la escribió con doce años, muy poco después de su liberación. En cambio, Dora murió y nadie supo de su historia en años, por eso el que Modiano haya rescatado su memoria nos hace sufrir pensando en cuántos padecimientos tuvo que pasar al igual que tantas y tantas personas cuyas vidas han quedado en el olvido.

La ciudad de París es también protagonista en Dora Bruder. Modiano se recrea hablándonos de sus calles y plazas, esas por las que Dora y él caminaron, y que el escritor nos describe con todo lujo de detalles. En este aspecto, creo que hubiera disfrutado más del libro si mi conocimiento de París fuese más profundo, ya que me habría sentido aún más cercana a Modiano y a Dora.

Dora y sus padres

Me ha gustado mucho la forma en la que Dora Bruder está escrito. Reconozco que, cuando planeamos este homenaje al actual Premio Nobel, yo me apunté enseguida pero ni siquiera había oído hablar de Modiano. Por eso, tenía un poco de miedo a encontrarme con una lectura densa, difícil, que yo no pudiera llegar a disfrutar totalmente. Y me alegré mucho de que no fuera el caso, porque Modiano me ha resultado muy cercano, e incluso aunque el estilo de este libro es en algunos momentos casi periodístico, es de los que te tocan el corazón.

He leído reseñas de todo tipo en el tiempo que llevamos con las publicaciones de "Navidades de Nobel". No sé si sus otros libros me resultarán tan atractivos, pero por lo menos sé que, con Dora Bruder, Modiano ha pasado a ser de un perfecto desconocido para mí a un escritor a quien admirar. Y espero poder confirmarlo con el resto de su obra.

El secreto de mi madre, de Jenny L. Witterick

miércoles, 30 de julio de 2014

El secreto de mi madre
Autora: Jenny L. Witterick
Editorial: Nube de Tinta
ISBN: 9788415594208
Páginas: 203

Sinopsis
Una mujer polaca, Franciszka, y su hija Helena, consiguen esconder durante más de un año a dos familias judías y a un soldado desertor alemán en su casa de Sokal tras la invasión de los nazis. Franciszka y Helena saben que arriesgan sus vidas, pero a pesar de todo deciden ayudar a estas personas y consiguen engañar tanto a sus vecinos como a un comandante alemán.

Reseña de Mustis

Lo que se nos cuenta en este libro está basado en la historia real de Franciszka Halamajowa que, junto a su hija, consiguió salvar a quince judíos en Sokal, Polonia, durante la Segunda Guerra Mundial. De los seis mil judíos que vivían en esta población antes de la guerra, sólo treinta sobrevivieron, y la mitad lo hicieron gracias a la heroicidad de Franciszka.

Jenny L. Witterick, basándose en la historia de esa mujer, se inventa la de otra Franciszka, que con su hija Helena consigue esconder en su casa a dos familias judías y un desertor alemán, utilizando la parte superior del cobertizo de los cerdos, un pequeño espacio bajo la cocina y un mínimo desván. Todo esto está narrado a cuatro bandas: lo que sucede durante más de un año en la casa de Franciszka se nos cuenta cuatro veces, cada una de ellas con la voz de uno de los personajes. La primera es la de Helena, hija de la protagonista, y después serán Bronek, miembro de una de las familias judías, Mikolaj, hijo de la otra familia, y Vilheim, el soldado desertor, acabando de nuevo con Helena. Todos ellos cuentan lo mismo pero desde su punto de vista, y coinciden en retratar a Franciszka como un ser extraordinario, que pudiendo perderlo todo, incluso a su hija, se arriesga para salvarles.

La narración consigue llegarnos muy adentro, tanto por lo que se cuenta como por la forma en la que está contado. El lenguaje que utiliza la escritora es muy sencillo, sin recargar las tintas en las situaciones dramáticas; ya vemos por nosotros mismos la gravedad de la situación y no hace falta remarcarla de ninguna manera. El único fallo que le he podido encontrar a este lenguaje es que los cuatro personajes que nos cuentan la historia lo hacen de la misma manera. Hubiera sido muy interesante que Jenny L. Witterick hubiese dotado a cada uno de ellos de su propia manera de expresarse, según su carácter y procedencia, ya que todos hablan prácticamente igual. Pasando por alto esto, es un libro totalmente recomendable que nos muestra cómo una persona normal, en circunstancias extremas, puede llegar a convertirse en una heroína y demostrar mucha más valentía que los grandes personajes de la historia.

Jenny L. Witterick

Aunque está publicado en Nube de tinta, editorial que suele publicar obras de literatura juvenil, en la propia página de la editorial dicen que es un libro para adultos. Yo estoy totalmente de acuerdo en que es muy propio para un público adulto, pero creo que habría que incluir también entre sus lectores potenciales a adolescentes y jóvenes, tal vez desde unos 14 años, porque seguro que también lo disfrutarán y se emocionarán con la historia.

Esta reseña fue publicada con anterioridad en Anika entre libros

Algunas heridas nunca se curan, de Nele Neuhaus

miércoles, 18 de junio de 2014

Algunas heridas nunca se curan
Autora: Nele Neuhaus
Editorial: Maeva
ISBN: 9788415893370
Páginas: 431

Sinopsis
En El Taunus, región alemana cercana a Frankfurt, el inspector jefe Oliver von Bodenstein y su colega Pia Kirchhoff se enfrentan a un nuevo caso: David Goldberg, anciano judío superviviente del Holocausto, aparece muerto en su casa en extrañas circunstancias. Es el primero de una serie de asesinatos a judíos que, al ser investigados, revelan un detalle estremecedor: estos ancianos llevan tatuado en su antebrazo su grupo sanguíneo, práctica habitual entre los oficiales de las SS.
Además, todos los muertos parecen tener un vínculo común: Vera Kaltensee, la matriarca de una de las familias más importantes e influyentes de la región.

Reseña de Mustis

A priori, Algunas heridas nunca se curan tiene todos los elementos para ser una lectura envolvente, de las que te atrapa y no te suelta hasta el final: secretos de familia, judíos que realmente no lo son, venganzas largamente planeadas… Con esa moda actual de poner etiquetas, se introduce a esta novela dentro de lo que ha dado en llamarse el "local crime": libros basados en investigaciones de crímenes que siempre tienen lugar en una misma zona, en este caso, la región del Taunus, en Alemania.

El libro se divide en capítulos que tienen por título los diferentes días que van del 28 de abril al 11 de mayo de 2007, período durante el cual se desarrolla la investigación de Bodenstein y Kirchhoff. Es de agradecer que al principio se incluya una lista de los personajes y lugares que aparecen en la historia, ya que por lo menos a mí, que no estoy muy familiarizada con los nombres alemanes, al principio se me hacía un poco cuesta arriba distinguir quién era quién en lo que estaba sucediendo.

Confirmo que Algunas heridas nunca se curan se lee muy rápidamente, la historia tiene gancho y el interés se mantiene en todo momento. Ahora bien, a Nele Neuhaus le falta bastante para hilar sus historias como, por ejemplo, lo hace Camilla Läckberg, y cuando vamos llegando al final creo que el libro se le va de las manos. Sí que es cierto que a partir del último tercio el ritmo aumenta hasta tomar una velocidad vertiginosa y todo empieza a encajar, pero Neuhaus pretende sorprendernos tanto que, para mí, llega ya a lo inverosímil. Me encantan los finales con sorpresas incluidas, pero con sorpresas que tengan una lógica, una razón de ser, y Neuhaus no ha conseguido convencerme con lo que me cuenta, con el resultado de que al final del libro perdí totalmente la empatía con los personajes y con lo que les estaba sucediendo.

Mención aparte merecen los investigadores Oliver von Bodenstein y Pia Kirchhoff. La escritora nos cuenta ciertos detalles de su vida personal, pero quedándose en tierra de nadie. Lo que conocemos sobre la mujer de Oliver o sobre la vida de Pia nos sabe a poco, con lo cual creo que, para darnos tan pocos datos, sobre todo en lo referente a Oliver, hubiera sido mejor que se hubiera centrado sólo en la parte profesional. No he leído Blancanieves debe morir, anterior libro de la serie, así que no sé si en esa obra sucede lo mismo, pero en el libro que nos ocupa, por lo menos, los detalles personales sobre los investigadores me parecen demasiado escasos.

Nele Neuhaus

No puedo decir que Algunas heridas nunca se curan sea un muy buen libro, con todos los datos que he aportado, pero tampoco podría deciros que no lo leyérais, porque estoy segura de que, por lo menos, os enganchará, y es una lectura fácil y rápida sin más pretensiones que entretener.

Esta reseña fue publicada anteriormente en Anika entre libros


El jardín de Dachau, de Ellen Marie Wiseman

martes, 22 de abril de 2014

El jardín de Dachau

Autora: Ellen Marie Wiseman
Editorial: Bóveda
ISBN: 9788415497332
Páginas: 558

Sinopsis
"Debes florecer donde has sido plantada", le aconseja su abuela a Christine Bölz, una sirvienta de diecisiete años. Pero ella quiere conocer ese mundo que hay más allá de su pueblo, apenas vislumbrado gracias a la música, los libros... y a Isaac Bauerman, el hijo de la acaudalada familia judía para la que trabaja.
El futuro que ambos sueñan compartir tropezará con obstáculos más insalvables que su origen social. Bajo el régimen de Hitler, en Alemania se aprueban nuevas leyes que prohíben a Christine volver a su trabajo y tener cualquier relación con Isaac. Pero ella se enfrentará a la ira de la Gestapo y los horrores de Dachau en su afán por estar con el hombre a quien ama, por sobrevivir al horror y, finalmente, preservar la verdad.
Una novela inolvidable sobre el valor y la decisión, sobre las atrocidades y el sufrimiento de la guerra y el empeño en no renunciar a la esperanza. (Sinopsis de la editorial).


Reseña de Mustis

La II Guerra Mundial y, con ella, todo lo referido al nazismo, es uno de mis temas preferidos a la hora de elegir un libro. Por ello, El jardín de Dachau tenía todas las papeletas para ser una de mis lecturas en cuanto me enteré de su publicación. Pues bien, aparte de algún pero que explicaré más adelante, he disfrutado muchísimo con su lectura, si disfrutar es una palabra que se puede utilizar aquí; más bien he sufrido, me he emocionado y he vibrado con las peripecias de Christine.

La sinopsis de la novela nos dice que se trata de una gran historia de amor entre Christine Bölz y su novio judío, Isaac, pero yo creo que aunque Isaac es muy importante en la trama, es sobre Christine sobre quien recae todo el peso de lo que sucede: es un personaje tan potente y tan bien construido que aun sin esa historia de amor todo seguiría funcionando perfectamente (aunque el romance le dé un punto más de interés).

Prácticamente todos los elementos que hacen que un libro basado en la II Guerra Mundial nos apasione y emocione están presentes aquí: trabajos forzados, escondrijos en desvanes, bombardeos masivos, racionamiento, campos de concentración, oficiales nazis que huyen y se hacen pasar por otras personas,... y muchas cosas más suceden en El jardín de Dachau, que podréis descubrir por vosotros mismos si lo leéis.

¿Cuál es el principal pero, entonces, que le he encontrado? Pues que, como se nos dice, Ellen Marie Wiseman es una escritora novel, ésta es su primera obra, y se le ha ido un poco la mano en cuanto a su longitud. No digo esto porque el libro sea largo en si (que lo es), sino porque hay un momento, al principio de la historia, en el que parece que no avanza la lectura. Y es prácticamente desde el comienzo, cuando Christine deja de ver a Isaac, hasta que empieza la acción con los primeros bombardeos y deportaciones. Es ésta una parte de la novela donde se describe y detalla muy bien cómo era la vida lejos de una gran ciudad, en un pueblo como Hessental, mientras se estaba produciendo el ascenso de los nazis, y cómo se iba percibiendo cada vez más el odio hacia los judíos, pero con bastantes menos páginas esta parte habría resultado mucho más amena. Es un problema, además, que esto se produzca al principio de la historia, porque podría hacer que lectores con poca paciencia desistieran de su lectura. Pero éste es un inconveniente poco importante porque, como digo, una vez que comienza la acción y la lucha de Christine lo que deseaba era que el libro me durase mucho porque lo estaba disfrutando.

Ellen Marie Wiseman

Hay otro aspecto que Ellen Marie Wiseman ha bordado: la construcción de los personajes. No hace de la Alemania nazi un mundo de buenos perfectos y malos malísimos, sino que juega con los claroscuros. Hay oficiales de las SS realmente perversos, y otros atormentados por lo que están dejando que suceda ante sus ojos. También encontramos militares americanos encantadores, como el Jake que ayuda a Christine, y otros que tratan a los alemanes como si fuesen perros. Incluso vemos distinciones entre los judíos: los dispuestos a todo por salvar a los suyos, como Isaac, o los que harían cualquier cosa, incluso contra otros judíos, con tal de salvar su propia vida (algo que, dicho sea de paso, es fácil de entender encontrándose en tales circunstancias).

Al hilo de esto, uno de mis personajes favoritos, el oficial de las SS para el que Christine trabajaba en Dachau, dice una frase fundamental en el libro: "Las acciones brutales sólo se convierten en crímenes de guerra si las ha cometido el bando perdedor." Sólo hay que ver, por ejemplo, lo que los americanos hacían en Dachau con los alemanes después de liberar a los judíos, por lo que con este libro constatamos, como en la vida real, que la maldad y la bondad no se encuentran en bandos separados.

Un pequeño detalle que me ha chirriado un poco (y éste es un pero aún más pèqueñito) es ese afán por usar continuamente palabras en alemán cuando ya se nos ha dicho su significado en español. Por ejemplo:
"- Nichts, Herr Hauptscharführer, señor -contestó Christine-. Danke, estoy bien." ¿No se supone que todos hablarían alemán? ¿Entonces, por qué hay ciertas cosas que no se traducen? Y que conste que ésta no debe de ser una cuestión de la traducción, sino que supongo que ya ocurre en el original en inglés.

Dachau

Y, para finalizar, unos detalles de la editorial Bóveda me han gustado mucho: han incluido al final de la novela una entrevista a la escritora, gracias a la cual conocemos su gran cercanía con la cultura alemana, y su intención de contar la historia de una forma objetiva. Y además, la editorial nos ofrece una guía para grupos de lectura con un montón de preguntas que hacen reflexionar sobre todos los aspectos del libro y que dan mucho juego si quisiéramos realizar una actividad de este tipo.

El jardín de Dachau es un libro emocionante, intenso, y que nos da una visión bastante objetiva de cuán dura podía ser la vida en esa época para cualquier civil alemán.

¡Ah! Un dato curioso: en la entrevista Ellen Marie Wiseman visualiza como protagonistas de una posible película sobre su obra a Scarlett Johansson y Jake Gyllenhaal. ¿Los veis vosotros en el papel? A mi me parece una elección interesante. ;-)

Agradecemos a la editorial Bóveda el envío de este ejemplar.

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