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Respirar por la herida, de Víctor del Árbol

viernes, 2 de octubre de 2015

Respirar por la herida

Autor: Víctor del Árbol
Editorial: Debolsillo
ISBN: 9788490329245
Páginas: 521




Sinopsis
Para Eduardo la vida no tiene sentido desde que perdió a su esposa y a su hija en un trágico accidente de coche. A partir de entonces, pasa los días inmerso en un estado depresivo, incapaz de cerrar la profunda herida que le atormenta. Abandonó la pintura y pasó de ser un artista respetado a convertirse en víctima del alcohol y la autocompasión. Pero su vida da un nuevo giro cuando recibe un encargo insólito. Gloria Tagger, una famosa violinista, le pide que pinte el retrato de Arthur Fernández, un rico empresario responsable de la muerte de su hijo y de otra niña. Él, tanto como Gloria, necesita comprender qué se esconde tras su rostro; averiguar qué siente, qué piensa y si se arrepiente. A cada pincelada, y a medida que cobra forma la obra, más supura la herida de Eduardo. Ha iniciado un viaje del que tal vez no podrá regresar... (sinopsis de la editorial)



Reseña de Rustis

Respirar por la herida fue la tercera novela publicada por el autor barcelonés Víctor del Árbol, que se ha convertido en los últimos tiempos en uno de los referentes de la novela negra. Es, sin embargo, mi primera aproximación a su escritura, de ahí la ausencia en este caso de valoraciones o comparaciones que, quizá, algunos lectores suyos busquen.



Si partimos de la sinopsis detallada por la editorial (también en el caso de la primera edición de 2013, en el sello Alrevés) pensamos en una historia protagonizada por Eduardo, víctima del trauma provocado por la muerte de su familia en un accidente de tráfico; sin embargo, podemos afirmar una vez leída la obra que esto es solamente el inicio o presentación oficial de una trama carente de personajes dominantes. Sí existe un hilo principal sobre el que se colocan los diferentes capítulos, en forma de intrigas paralelas o superpuestas, pero pronto resulta evidente que un gran número de personajes aparecen con el mismo rango y el mismo detalle en el tratamiento que el autor les dedica. El relato de sus actuaciones presentes, así como de los hechos pasados que han ido modelando su existencia, es el que va armando toda la estructura, por lo que es lícito significar que se trata de una novela coral, con protagonistas múltiples y, como es natural, una enorme complejidad de construcción.

Así, Respirar por la herida me ha parecido una novela muy ambiciosa en su desarrollo: aunque el planteamiento inicial no parece resultar especialmente sorprendente ni insólito, es a medida que avanzamos cuando asistimos a un muestrario de subtramas, saltos en el tiempo y enlaces entre distintos personajes que dan otro color y vigor a la historia; la fuerza de esta estructura no se pierde en ningún momento, y cabe añadir que Víctor del Árbol ha sabido moderar todos estos ingredientes y ponerlos al servicio de la novela sin sobrecargar, sin perder el hilo argumental y, sobre todo, sin perder tampoco el interés del potencial lector. En ocasiones he percibido algún exceso en la introducción de las casualidades como puntos de apoyo para enlazar la trama, pero no por ello menosprecio el talento mostrado por el autor para manejar tantos hilos a un tiempo con excelentes resultados.
La novela pone en juego dos temas fundamentales: la venganza y la maldad. Ambas forman parte de la historia de cada uno de los personajes en distintos grados, pero se convierten en los ejes en torno a los que se desarrollan todos los acontecimientos. La venganza es el elemento producto del pasado que justifica la maldad presente y condena de distintos modos a los personajes a mostrar párrafo a párrafo sus heridas. No es solamente Eduardo, el iniciador de la trama, quien vive atrapado por las cicatrices físicas y psicológicas, sino todos los que, de algún modo, se relacionan con él directa o indirectamente. Todo respiran por sus heridas, todos creen encontrarse a sí mismos hurgando en los daños sufridos y poniendo el foco sobre las acciones ajenas; todos están condenados a una existencia de muertos en vida porque esa ola de maldad planea sobre sus historias de forma constante. El poso que nos deja la lectura es de total desencanto y angustia, y así esta obra se ubica en un espacio indeterminado entre la novela negra, el suspense y el drama.

Víctor del Árbol
Víctor del Árbol me ha parecido un autor muy notable; creo que no me equivoco al sugerir que esta novela ha sido un trabajo muy pensado, especialmente en el planteamiento estilístico. Se maneja un registro lingüístico muy cuidado, que obliga a una lectura más pausada y atenta de lo que es común en la narrativa actual (especialmente en este subgénero), aunque sí debo reconocer que en ocasiones he apreciado excesiva retórica y una tendencia demasiado frecuente al empleo de metáforas y de afirmaciones de contenido moral o reflexión psicológica. La mera presentación de los personajes, en el modo detallista con que el autor trabaja, bastaría para que el lector fuera extrayendo sus propias reflexiones, interesando menos que el narrador se inmiscuya.


Aun con este “pero” mínimo, me ha parecido un texto más que destacable, un verdadero ejercicio de buena escritura dentro de un género que nos invade en los últimos años y apenas nos permite adivinar cómo separar el trigo de la paja. Resulta muy apetecible, de cuando en cuando, asomarse a un texto de intriga, con cierto componente dramático y de novela negra, en el que no se abusa de los tópicos y se maneja con precisión de relojería la estructura y el estilo. Continuaré pendiente de Víctor del Árbol observando hasta dónde es capaz de llegar alguien con esta (para mí) carta de presentación.

El niño que se desnudó delante de una webcam, de Jose Serralvo

jueves, 6 de agosto de 2015

El niño que se desnudó delante de una webcam
Autor: Jose Serralvo
Editorial: Los libros del lince
ISBN: 9788415070535
Páginas: 235

Sinopsis
El niño que se desnudó delante de una webcam cuenta la historia de una víctima infantil del negocio de abuso sexual que se generó en internet a partir de la llegada de las cámaras digitales. De paso, delata una serie de prácticas que destrozan tanto la vida de docenas de niños como las de sus propios verdugos, los adictos a la sexualidad virtual.
Es novela negra y novela de denuncia. Pero es muchísimo más que eso. Porque Jose Serralvo no sólo ha investigado a fondo el territorio de la pornografía infantil 2.0, sino que ha construido su historia con gran habilidad narrativa y toda suerte de lujos literarios.
En la novela hay pornografía, palizas, crímenes, verdades, mentiras y, por supuesto, una bella e inefable historia de amor. (Sinopsis de la editorial)

Reseña de Mustis

El niño que se desnudó delante de una webcam es, ante todo, una excelente novela. Pero también es una novela muy valiente. Jose Serralvo ha elegido un tema, el de la pornografía infantil, que no es precisamente fácil de tratar ni fácil de vender. Y este tema se une a otros como los malos tratos, la drogadicción, los crímenes... Sólo hay que decir que su antigua agente no quiso ni oír hablar de publicar algo así. Basándose en un hecho real, Serralvo crea a un personaje, David Timberthirdleg, que ha sufrido abusos toda su vida. David consigue una webcam a los doce años y gracias a ella (gracias es mucho decir) conoce a Ron, la persona que lo introducirá en el mundo de la pornografía infantil.

El libro está narrado en primera persona por el propio Dave. Pero no es a nosotros a quienes nos cuenta la historia, sino a un comité formado por miembros del Senado de Estados Unidos. Durante cuatro horas David, como testigo protegido, contará toda su vida centrándose especialmente en los episodios ocurridos a partir de su entrada en el mundo de la pornografía virtual.

No penséis que Jose Serralvo pasa de puntillas por estos episodios, y por esto os digo que es un escritor valiente. Cuando hay que describir situaciones desagradables lo hace con todas las consecuencias, y seguramente en muchas ocasiones habrá pasajes que nos provoquen repulsión, pero también hay lugar, aunque parezca imposible, para el humor e incluso para la ternura, sobre todo en la relación a distancia que Dave mantiene con Mary Jane, una niña paralítica de Nueva Orleans.

Algo realmente logrado en este libro es la ambigüedad del narrador. David Timberthirdleg no es un niño de doce años cuando cuenta su historia ante el Senado, es un hombre hecho y derecho de veintipico. Por eso, mientras que en ocasiones nos compadeceremos de él por todo lo que ha pasado, en otras dudaremos de si lo que nos cuenta es realmente así o nos está dirigiendo para que nos pongamos a su favor. De esta manera los lectores nos preguntamos hasta qué punto es inocente Dave, y si no hubo ningún momento en el que hubiera podido dar marcha atrás y salido de un mundo asqueroso pero que, digámoslo también, le permitía ganar mucho dinero.

El niño que se desnudó delante de una webcam no es sólo la historia de Dave; durante las cuatro horas que dura su intervención ante el Senado nos desgranará también las historias de algunos de sus clientes, como la del italiano Alessandro, incapaz de disfrutar del sexo si no es a través de la pornografía, o la del profesor Hammer Hammer, empeñado en crear un poema que le haga saltar a la fama. Además, encontraremos guiños a Twin Peaks, con el agente Cooper, a la obra de David Foster Wallace, uno de los escritores favoritos de Serralvo, ¡o incluso a Mujercitas!

Jose Serralvo

En la reseña de su obra anterior, Los elegidos, dije que si tenía que buscarle algo negativo era que a veces parecía "demasiado bien escrito", como si el autor quisiera demostrar todas sus cualidades narrativas aunque en ocasiones algo más de sencillez le vendría mejor a la historia. Sin embargo, a El niño que se desnudó delante de una webcam no puedo ponerle peros. Éste sí que está maravillosamente bien escrito. Serralvo no tiene que demostrarnos nada: el texto habla por sí mismo. Con su segunda obra, el escritor ha dado un gran paso que le sitúa, en mi opinión, entre los autores más prometedores y originales de nuestra literatura. Espero que el título o el argumento no os eche para atrás: tenéis que leerlo, porque si no os estaréis perdiendo algo muy, muy bueno.

Hace tiempo, Serralvo reseñó para nuestro blog el libro Cien años de soledad en el homenaje que hicimos a García Márquez. Su reseña es tan maravillosa que no podemos menos que compartirla con vosotros de nuevo. Éste es el enlace.


El hombre de la máscara de espejos, de Nieves Abarca y Vicente Garrido

lunes, 16 de marzo de 2015

El hombre de la máscara de espejos


Autores: Nieves Abarca y Vicente Garrido
Editorial: Ediciones B
ISBN: 9788466655651
Páginas: 541




Sinopsis
La inspectora Valentina Negro lucha por superar los traumáticos recuerdos de su último caso, cuando estuvo cerca de perder la vida a manos de un asesino en serie. Pero la maldad no da tregua: pronto se ve envuelta en una nueva cadena de muertes. La ayuda del criminólogo Javier Sanjuán será clave para desentrañar una compleja trama relacionada con la desaparición de varias chicas y el rodaje de unas terroríficas películas snuff que recuerdan al cine expresionista de Fritz Lang. El dolor, la belleza y la locura se dan la mano en las páginas de esta adictiva novela negra, que es al mismo tiempo un excelente retrato de la mente del psicópata firmado por dos expertos criminólogos (Sinopsis de la editorial).


Reseña de Rustis

El hombre de la máscara de espejos es el libro que da cierre (por el momento, al menos), a una serie de novelas escritas por Nieves Abarca y Vicente Garrido; comenzó con Crímenes exquisitos y Martyrium, aunque reconozco que he comenzado esta saga por el final. Esto, por supuesto, supone una dificultad a la hora de comentar de manera extensa la novela, aunque es necesario indicar que la trama se puede seguir perfectamente sin haber leído los libros anteriores y sin saber nada de sus personajes. Los autores aprovechan pequeños instantes del texto para hacer guiños a los sucesos precedentes que supongan interés para el desarrollo de los nuevos acontecimientos, por lo que, en lo que se refiere al desarrollo de la historia, no existe ningún condicionante.



Lo primero en lo que quiero insistir al presentar esta novela es en el hecho de que se trata de un thriller rapidísimo, intenso y con la enorme virtud de enganchar al lector y captar su atención de principio a fin. En muchos momentos el libro me recordó a algunas series televisivas que suelo seguir en la medida de lo posible y que, aunque no resultan productos de factura impecable, destacan precisamente por esa capacidad mayúscula de atrapar al espectador. En este caso, encuentro bastante cercanía entre algunos aspectos de El hombre e la máscara de espejos y la ficción americana Mentes criminales, de la que me confieso fiel seguidora. Particularmente, en ambas destaca la excelente ambientación con la que se consigue presentar los escenarios de los crímenes: en el caso de El hombre de la máscara de espejos es, precisamente, este detalle esencial el que más quiero subrayar, puesto que la historia gana fuerza en los momentos en que sus autores son capaces de condicionar la mirada del lector describiendo unos espacios lóbregos, lugares cerrados y sombríos, escenarios plagados de humedad y escenas repugnantes en las que los asesinos perseguidos por la pareja protagonista ponen en marcha sus macabros ritos. Estas descripciones son tremendamente realistas y muy conseguidas, por lo que podemos hacernos una imagen constante de los lugares en los que sucede la acción, haciendo que nos metamos más y más en la historia.

En este caso, la inspectora Valentina Negro, junto al criminólogo Javier Sanjuán y algunos personajes más que ejercen como acompañantes y secundarios, se focalizan en desmontar una trama de secuestros, violaciones y asesinatos que tienen como leitmotiv la grabación de películas snuff. Si bien esta historia en sí misma justifica la atención del lector, se acentúa aún más esa capacidad de atracción al presentarnos unos “malos” que no se encuentran situados en el lado psicópata de la sociedad. Al menos, en apariencia. A medida que la trama se va desmontando, Nieves Abarca y Vicente Garrido nos ponen sobre la pista de varios hombres que ocultan sus miserias bajo la capa de una vida totalmente normal, estructurada incluso, y fuertemente montada sobre la base de unos altos estándares de poder económico y social. La aberración que se pinta en las páginas de la novela resulta aumentada, precisamente, cuando se pone de relieve el choque -también muy correctamente expresado a través de los cambios de escenario- entre esas vidas aparentemente normales y las crueles intenciones que se esconden tras ellas.

Nieves Abarca y Vicente Garrido

La acción vuela constantemente de un escenario a otro, en mini-capítulos que resultan de nuevo recordatorios de su carácter fuertemente cinematográfico y visual. Resulta finalmente una narración ambiciosa, ya que sus autores han sabido realizar ese ejercicio de condensación de la trama en pequeños esbozos, a la vez que reparten la historia en continuos viajes, cambios de espacio, giros argumentales y movimientos de los personajes. Solamente estos últimos resultan, a mi modo de ver, escasamente desarrollados, apenas algunas pinceladas respecto a los secundarios, y algo más de detenimiento en la presentación de la pareja protagonista. Aun así, en este último aspecto es esencial aclarar que el hecho de no haber leído las dos novelas anteriores supone un lastre para determinar correctamente si existe evolución, o si hay coherencia en la presentación de Valentina Negro y Javier Sanjuán; en algunos momentos comprendemos el pasado, especialmente de la inspectora, y sabemos el origen de la relación entre ambos, pero son apenas detalles que dejan a estos dos personajes en una mera pintura superficial.


En todo caso, considero que la intención de los autores es focalizarse preferiblemente en la trama, en el dibujo de los asesinos, la pintura de los escenarios y el diseño de una narración rápida, de lenguaje cercano pero cuidado, y con buenas dosis de acción. Todo ello está más que de sobra logrado en esta novela que recomiendo a todos los amantes del género negro.

La verdad y otras mentiras, de Sascha Arango

jueves, 20 de noviembre de 2014

La verdad y otras mentiras
Autor: Sascha Arango
Editorial: Seix Barral
ISBN: 9788432222955
Páginas: 309

Sinopsis
Henry Hayden es, a primera vista, un tipo extraordinario: es un reconocido escritor de fama internacional, la vida le sonríe y las mujeres suspiran por él, a pesar de que está casado con Martha desde hace más de una década. Una situación idílica y ejemplar que cambia el día en que Betty, su amante y también la editora responsable de su éxito, le confiesa que está embarazada. Un contratiempo que pone a Henry en un aprieto: ha llegado el momento de contárselo todo a su mujer. ¿O quizá no? Henry decide que lo más sencillo es sacarse de en medio a Betty, de forma drástica, pero en su intento cometerá un error fatal que cambiará todos sus planes, la vida de todos los que le rodean y pondrá en peligro su carrera profesional. Porque una vez que empiezas a mentir, ya no hay vuelta atrás…
Una novela de enredos que ahonda en la naturaleza de la verdad y las mentiras: cada mentira parte de una dosis de verdad, ¿qué pasa cuando ésta queda tan lejos que tienes que volver a
mentir para que todo tenga sentido?

Reseña de Mustis

¿Quién es Henry Hayden? Nadie lo sabe en realidad. En principio, podría decirse que es un escritor de éxito, pero es su mujer, Martha, la que ha escrito todos sus libros, llevándose él la fama. La gente también cree que está felizmente casado, y sin embargo tiene una aventura con Betty, su editora. Ni siquiera Henry es su verdadero nombre, puesto que su vida ha sido una mentira prácticamente desde que era un niño.

Y de repente a Henry todo su mundo se le tambalea, porque Betty se queda embarazada y el escritor ve cómo la existencia plácida que había conseguido construirse se le va a desmoronar. A partir de este punto, La verdad y otras mentiras comienza su carrera por sorprendernos cada vez más. Escrita con una prosa sencilla y ágil, la trama es como una carretera llena de curvas y desviaciones que no conocemos y no sabemos a dónde nos llevará. Es tal la cantidad de mentiras y casualidades que se van encadenando, que Henry llega a decir en un momento del libro que por una vez que dice la verdad, nadie le cree (y es que es muy posible que ese sea el único momento en el que Henry no miente).

Sin duda, el mejor personaje es Henry. A pesar de que vemos que es malvado, egoísta y que no tiene escrúpulos, no podemos evitar que nos caiga simpático, por lo bien que nos lo hace pasar leyendo su historia. Además hay personajes secundarios muy destacables: mi preferida es Honor Eisendraht, la secretaria de la editorial enamorada de su jefe y que de repente se encuentra en el meollo de toda la historia, pero también está Betty, la embarazada amante de Henry o Obradin, el amigo pescadero con el que Henry saca siempre su lado más humano. He echado de menos, sin embargo, un poco más de protagonismo del personaje de la esposa, Martha, de la que apenas se dice nada y que creo que habría dado bastante juego.

¿Qué tiene que ver la comadreja de la portada en esta historia? Yo también me lo preguntaba hasta que leí el pasaje en el que este animal es protagonista. Fue un capítulo muy divertido para mí, y creo que la persecución de ese bicho por parte de Henry, a pesar de que nos saca un poco de la historia principal, aparece en el libro porque Sascha Arango ve a la comadreja como el reflejo del protagonista dentro del mundo animal.

Sascha Arango

He leído este libro muy rápidamente y lo he disfrutado, pero me ha decepcionado con su final. Después de una historia tan trepidante yo hubiera necesitado un final más potente, me esperaba más y me quedé sorprendida de no sorprenderme. A pesar de ello, Sascha Arango ha demostrado unas muy buenas dotes de escritor siendo esta su primera obra, con lo que seguramente en posteriores novelas nos convencerá aún más. Y para terminar, a mí me asaltan dos preguntas: ¿Sascha Arango está casado? Y la más importante de todas: ¿su mujer sabe escribir? Después de leer la novela, ya no sé qué pensar. ;-)

Agradecemos a la editorial Seix Barral el envío de este ejemplar

Dies Irae, de César Pérez Gellida

martes, 6 de mayo de 2014


Dies Irae

Autor: César Pérez Gellida
Editorial: Suma de Letras
ISBN: 9788483654538
Páginas: 564


Sinopsis
La acción de este thriller implacable arranca en la ciudad italiana de Trieste. Au­gusto Ledesma elige el que fuera hogar de James Joyce como primer escenario para continuar su siniestra obra, que alimenta del aliento de sus víctimas y de la humilla­ción de sus perseguidores. Hasta allí se trasladará el ins­pector Ramiro Sancho en su frenética y obsesiva persecu­ción de un asesino en serie que parece haber acentuado su voracidad. Entre tanto, al otro lado de la frontera, el psicó­logo criminalista y exagente del KGB Armando Lopategui, «Carapocha», recorrerá las calles de Belgrado junto a su hija y ahora discípula con el propósito de zanjar cuentas con un pasado despiadado del que no logra despojarse. 

Reseña de Rustis

Retomo mis impresiones sobre la trilogía «Versos, canciones y trocitos de carne» del vallisoletano César Pérez Gellida conectando con el que fue el final de mi anterior reseña: si algo se le puede pedir a un autor novel, es que sea capaz de crecer y mejorar libro a libro. No esperaba en este caso demasiado al respecto, dado que los tiempos de escritura y publicación de las tres patas de esta criatura fueron demasiado cortos como para pensar en que el autor manejó márgenes viables para esta personal «petición». Sin embargo, en cierta medida Pérez Gellida ha superado mis expectativas, lo cual me alegra y me hace presuponer -aunque aún no he iniciado la lectura del tercer tomo- que estamos ante un escritor que puede dar mucho que hablar en el futuro. Vale, es cierto que ya está dando que hablar. Me refiero, más bien, a que quizá pueda sostener en el tiempo este éxito y quedarse en el panorama literario mucho más que como «flor de un día».

Las bases que se habían puesto sobre la mesa en Memento Mori reaparecen en este Dies Irae: por supuesto, se continúa la historia de Augusto Ledesma, Orestes, Pílades, Ramiro Sancho, etc. Pero se mantiene también la agilidad del ritmo, el cruce de palabras y canciones, y los poemas que ponen en juego el personal sello del asesino. Del mismo modo, he ido observando al adentrarme en esta historia que algunos de los defectos apreciados en el primer libro, aunque en cierta medida continúan, han sido pulidos o, por lo menos, otros detalles del desarrollo de la novela son capaces de brillar por encima restándoles aún más relevancia de la que tenían.

Me gustaría centrarme esta vez en el buen manejo que César Pérez Gellida hace de los inicios y finales de sus libros. Se trata de un rasgo que aprecio y subrayo en cualquier relato, sobre todo cuando me encuentro ante un género breve, pero que en este caso es destacable ya que, tratándose de una trilogía, la atención del lector ya está captada prácticamente desde que el libro cae en sus manos. Sin embargo, sabio es el escritor que no se conforma con esto, y pone toda la carne en el asador para preparar el guiso presentando los ingredientes con orden, inteligencia y ritmo. Esto ya se apreciaba en Memento Mori, cuyo inicio me pareció uno de los platos fuertes de la novela. Sin embargo, en el caso de Dies Irae se sigue la línea mejorándola: en el comienzo, aparece la presentación breve, ágil, intrigante y ordenada de los que serán los dos elementos clave: la continuación de los crímenes de Augusto Ledesma, y la historia del conflicto bélico de los Balcanes, en este caso en relación con el pasado del criminalista «Carapocha». De este modo, la estructura de la novela se sostiene sobre estos dos pilares, se capta la atención del lector, y el resto de la novela nos irá guiando en uno y otro sentido, entremezclando ingredientes que, es de justicia decirlo, no son nada sencillos de conducir.

Dies Irae mantiene el género negro ya conocido en su predecesora, aunque aumenta la vinculación con el thriller, incluso más visual y cinematográfico esta vez. Pero se introduce una incursión en el terreno de la novela histórica al situar aquella guerra tan cercana a nuestros tiempos, aquel genocidio infame, como uno de los ejes del relato. Pérez Gellida nuevamente se ha preocupado por obtener una documentación precisa y fiable, quizá esta vez más cercana a sus propios conocimientos, como licenciado en Geografía e Historia que es. Y debo reconocer que sigo vislumbrando ese peso excesivo del dato, de lo teórico, que no acaba de someterse con total precisión a los límites de la historia concreta que se narra. Al autor sigue faltándole una exploración más minuciosa en el modo de ambientar una novela, de integrar ese magma de la documentación sin que existan ocasiones -que existen- en que lastre no solamente el ritmo sino incluso el propio pacto de ficción.



Sin embargo, esta vez considero más oportuno resaltar otros aspectos que son más llamativos y que, en conjunto, convierten a la novela en un producto mucho más rico y maduro que el anterior. La narración se aprecia más pensada, más pausada, sin perder por ello la agilidad propia del género. Eso sí, la lectura de Dies Irae resulta mejor y aporta mayor placer si se degusta con menos velocidad, con atención a los detalles y paladeando los muchos brillos que aparecen aquí y allá.

La brutalidad inherente a Ledesma ya no se presenta en forma de flashes que vienen y van, sino que se sostiene en el tiempo, porque no solamente él será la maldad tomando cuerpo, sino que resultará uno más de los elementos que convierten la historia en un apasionante universo de exploración del mal: el psicópata, el genocida, el que vuelve la cabeza y se torna cómplice, el que se venga... Muchos tipos de maldad, muchas formas de expresión del crimen unidas en una sola historia. Nuevas formas de atraparnos en la lectura sin descuidar la evolución de los personajes ya conocidos. De manera muy inteligente, César Pérez Gellida decide esta vez combinar además dos narradores: uno en tercera persona para el viaje de Ramiro Sancho, por un lado, y de «Carapocha», por el otro; y una primera persona reservada para el atrayente y oscuro psicópata. Este último estilo, quizá el más apetecible para desentrañar la mente del asesino, para escudriñar en sus razones, para «comprenderle». No por ello sobra decir que elegir este tipo de narración a partir del «yo» complica las cosas a un autor muchísimo más, pues puede perderse verosimilitud para lograr mayor interés, ritmo y sorpresas, o bien optar por resultar creíble y perder una parte de «acción». Me alegra poder decir que el autor ha encontrado aquí la justa medida y ha sabido manejar esta mezcla de voces, perspectivas, e incluso de tiempos históricos y lugares sin perder el hilo, sin volvernos locos y sin abusar, de nuevo, de las sorpresas.

Solamente un apunte más, para el final de la historia: la verdadera sorpresa, como no podía ser de otro modo, está en la resolución de la trama. Pero no es una sorpresa condenada al giro inesperado desconectado totalmente del resto de la historia. Es uno de esos finales que nos deja con la necesaria obligación de releer las dos novelas e ir observando cómo tuvimos todo al alcance de nuestros ojos. Aún me falta hacer este ejercicio para terminar de asegurarme de la capacidad de Pérez Gellida para hilvanar sin dejar flecos, pero esto es algo que creo que merecerá la pena dentro de un tiempo, cuando la historia completa repose en mí y sea capaz de verla con mayor perspectiva.


De momento mi felicitación para quien se está mostrando, hasta ahora, como un valor en alza. Un diamante en bruto que podrá pulir sus mínimos desaciertos si continúa narrando con inteligencia y tino.

Memento Mori, de César Pérez Gellida

viernes, 25 de abril de 2014


Memento Mori
Autor: César Pérez Gellida
Editorial: Suma de Letras
ISBN: 9788483654538
Páginas: 574


Sinopsis
Septiembre de 2010. Aquella mañana de domingo nada le hacía presagiar al inspector de homicidios de Valladolid Ramiro Sancho que acababa de dar comienzo una pesadilla que le dejaría marcado para el resto de sus días.
La investigación del asesinato de una joven ecuatoriana a la que han mutilado los párpados y en cuyo cuerpo han encontrado unos versos amenazantes ocupa las primeras páginas de esta novela negra.



Reseña de Rustis

El de César Pérez Gellida es uno de esos nombres que, desde hace meses, veía saltar aquí y allá en las redes sociales. Iniciar la lectura de su trilogía “Versos, canciones y trocitos de carne” en la vorágine de los cientos de comentarios positivos que veo semanalmente es una presión mayúscula, a la que se suma la paciencia y carisma de un hombre que recibe día a día con buen ánimo cualquier intento de sus lectores por establecer contacto. Seguirle en las redes sociales es seguir todo un fenómeno de masas, que nos redescubre al escritor que se aleja de la torre de marfil para acudir al ruedo y dejarse leer, comentar y, muchas veces, mimar.

Son presiones que siempre nombro porque están ahí, y porque juegan un papel fundamental a la hora de enfrentarme a la escritura de mi opinión sobre la novela. No es lo mismo acercarse a Vargas Llosa que a Pérez Gellida, claro está: y no me refiero ahora a calidad literaria, sino al talante con que este autor vallisoletano trata a sus seguidores. La mínima posibilidad de herir a quien pasa los días haciendo felices a sus lectores es -sigo diciéndolo- una presión añadida. Y si subrayo esto es porque Memento Mori ha sido una novela que he disfrutado y que no podría dejar de elogiar pero que, paradójicamente, me ha decepcionado mucho. Intentaré explicar en detalle esta curiosa experiencia de lectura, para aproximarme lo más posible a las virtudes y defectos -que de todo hay- de este libro.

El guardián invisible, de Dolores Redondo

miércoles, 16 de abril de 2014


Autora: Dolores Redondo

Editorial: Destino

ISBN: 9788423341986

Páginas: 407

Sinopsis
En los bosques del Baztán, donde se dice que aún es posible oír el silbido que anuncia la presencia del basajaun, el señor ancestral de los bosques, aparecen, uno tras otro, los cuerpos de niñas asesinadas siguiendo un arcaico ritual purificador.
La inspectora Amaia Salazar regresa a su Elizondo natal para hacerse cargo de una investigación desconcertante, atenazada por el reencuentro con las sombras que se agazapan en el abismo de la memoria.

Reseña de Rustis

Dolores Redondo publicó en 2013 en la editorial Destino un libro que, muy pronto, cosechó el aplauso de lectores y críticos, prácticamente sin opiniones en contra. En efecto, son muy pocas las malas palabras que he leído dedicadas a El guardián invisible y, precisamente por ello, he tardado en leerlo; siempre he tendido a huir de los fenómenos editoriales que pueden ser momentáneos, máxime si además se me añadía la posibilidad de que algo del género fantástico se cruzara en medio de la historia, como así parecía en este caso. Además, la constante presencia en la actualidad de trilogías de todo tipo de temática, me echaba para atrás, pues reconozco tener en ocasiones la sensación, casi la certeza, de que se rellenan páginas por el puro afán de rellenar, y de vender más ejemplares. Así que El guardián invisible vino a mis manos con ciertos prejuicios pero también con el interés muy encendido por la continuidad con que el fenómeno seguía hirviendo entre mis conocidos. Y no me arrepiento de haber sucumbido.


Creo que estamos ante una de las novelas más originales, temáticamente hablando, que se hayan escrito en nuestro país en mucho tiempo, si tenemos en cuenta que el cruce entre el género negro y el género fantástico que aquí exhibe Dolores Redondo no parece, a priori, algo sencillo de conseguir. Además, la fantasía queda al servicio de lo mitológico, con toda la carga de Verdad que esto trae, en tanto representa la esencia de un pueblo y la conexión con creencias ancestrales que van más allá de lo literario. La historia del basajaun, el guardián de los bosques de Elizondo, recupera para esta novela una ambientación perfecta, una pintura a medias realista y a medias fantástica del Valle del Baztán; se resuelve este contexto no sólo con el dibujo del paisaje o con la narración de las creencias mitológicas de la zona, sino que se hace conscientemente protagonista a la ambientación hasta diseñarla en paralelo a los sucesos que encarnan la trama. La insistencia en la humedad, el frío, la oscuridad, los sonidos o el silencio, los lugares escondidos, los personajes insólitos, etc., envuelve al lector y conecta con exactitud con la doble trama que se narra en el libro.

Por un lado, se cuentan los crímenes de varias niñas que la inspectora Amaia Salazar deberá resolver, y cuya relación con el basajaun parece un hecho ya desde el inicio. Junto a ellos, el retrato preciso, muy profundo, de la historia personal y familiar de la detective, representada totalmente en paralelo con la anterior de manera que se funden y ambas cobran sentido en la conexión. Todo, desde ese ambiente perfectamente dibujado, hasta las dos tramas, está medido para que no haya ni un solo elemento de la novela que quede suelto.

Dolores Redondo

Sin embargo, y a pesar de que nada parece desarrollarse con la intención de que aparezca como prioritario, hay algo que llamó mi atención desde el inicio, quizá porque hasta el momento no había encontrado ninguna novela negra que atendiera al tema. Gran parte del conflicto de la inspectora Salazar tiene que ver con la maternidad, hasta el punto de que nos encontramos con un subtema que cala hondo en la historia dándole aún más sentido; así, tendremos en la novela una mujer que desea ser madre, mujeres que sufren la pérdida salvaje de sus hijas, madres enfermas y crueles frente a mujeres que asumen el rol maternal sin serlo (la maravillosa tía Engrasi es la imagen de este grupo, y uno de los personajes más brillantes del libro), mujeres que quieren cumplir la misión de sostener el negocio familiar como medio de no romper con el pasado... En suma, los personajes femeninos dominan en el texto, y ya no como sucede en muchas novelas negras con la presentación de la femme fatale. En El guardián invisible se preservan muchas maneras de ser mujer, de ser madre, de estar en el mundo frente a los hombres: un matriarcado que representa a la perfección muchas de las claves que explican la organización familiar de los pueblos del norte de España, en los que es la mujer quien sostiene estructural y emocionalmente la sociedad.

Hay, por tanto, muchos elementos novedosos y originales en El guardián invisible, una novela que, pese a tener un final autoconclusivo (la historia criminal queda perfectamente resuelta), pide más desarrollo. Un libro que, en este caso, exige y explica la presencia de una trilogía en que los diferentes flecos que auguran jugosas historias queden poco a poco atados. Dolores Redondo ha sabido combinar géneros diversos, temas que hasta ahora nunca habían tenido relación, en una novela que considero redonda, bien escrita, de personajes muy desarrollados y definidos en su mayoría, ágil e insospechadamente original.



El secreto de Elisa Leclerc, de Antonio Aparicio

miércoles, 26 de febrero de 2014


El secreto de Elisa Leclerc
Autor: Antonio Aparicio
Editorial: Leer-e
ISBN: 9788415682004
Páginas: 359


Sinopsis
Veinticinco años después del suicidio de Elisa Leclerc, su hija descubre casualmente una carta que parece darle la vuelta a su pasado. La madre afirmaba en ella haber encontrado pruebas contra un peligroso pedófilo que había actuado en diversos puntos del país.Dudando de la veracidad del suicidio, Sara se envuelve en una complicada trama en la que, sin apenas pistas, removerá los cimientos sobre los que su historia familiar ha sido construida.


Reseña de Rustis

Estamos ante una novela que se inscribe claramente y sin tapujos en la línea del thriller y el género negro. Todos los componentes aparecen en juego: misterios que resolver, personajes oscuros, policías y empresarios corruptos, y algo muy afín, cómo no, a esta línea. La mujer inteligente y audaz, de la que se subraya constantemente su belleza, posándose la mirada del narrador sobre su cuerpo, como la cámara lo hace con las mejores representantes de la cinematográfica femme fatale.


Aunque esta vez la protagonista no es tal. Sara Leclerc es, sí, una mujer atractiva, valiente hasta la irresponsabilidad y muy inteligente. Pero no es una dama “fatal”, caprichosa en su mismo atractivo, maligna en su misteriosa belleza. Antonio Aparicio construye aquí a una joven en muchos sentidos débil, un ser perdido en su historia familiar y sentimental, que encuentra un escape a su angustia en el misterio con el que, un día cualquiera, se topa. Y es esta mujer, junto con su aliada en la novela, la hipersexualizada y brillante Cristina, el mayor acierto del autor. No estamos, claro, ante una disección psicológica profunda, ni esa es la intención, aparentemente, del narrador. Pero los lectores se verán en muchos momentos de la lectura más atrapados por la cautivadora y extraña relación de sus protagonistas femeninas, que por la propia trama.

Y es que la historia, aunque interesante y atractiva para los amantes del género, no es del todo redonda ni aporta grandes novedades que la hagan singular. Efectivamente, es difícil ignorar que los misterios contenidos en la novela atrapan en cierto modo al lector; pero lamentablemente en ocasiones la fuerza de la historia pierde aliento, porque el autor no sopesa bien el grado de implicación que pone en cada personaje, en cada momento. Hay escenas que se nos hacen terriblemente cortas, y otros instantes, de menor interés, en que el ritmo se hace lento y las páginas muy largas.

Antonio Aparicio


Los roles de Sara y Cristina son, ya hemos indicado, bien destacables, pero los “malos” de la película se nos quedan solamente en eso. En antagonistas de poca profundidad, apenas esbozados y más similares a tipos literarios (el policía corrupto, el empresario de oscuro prestigio) que a verdaderos seres con alma. El equilibrio entre la rapidez de la acción y la necesaria implicación con todos los personajes no está del todo logrado, y es esto lo que le resta verdad a la historia. No logramos nunca escapar a la sensación de estar dentro de un libro de misterio más, en una historia ficticia con giros que, si bien sorprenden en primera instancia, son ya tan reconocibles que dejan un cierto poso de frialdad.

En conjunto la novela es atractiva, de fácil lectura y ritmo correcto. Nada de fuegos artificiales aunque sí, reiteramos, queda como mayor logro de su autor la invención de un dúo de mujeres cuya confusa relación atrapa desde el principio.

El legado de un titán, de Alberto Soler Montagud

miércoles, 12 de febrero de 2014


El legado de un titán
Autor: Alberto Soler Montagud
Editorial: Atlantis
ISBN: 9788492952748
Páginas: 397


Sinopsis
Un afamado psicoanalista recibe, por sorpresa, la herencia de un sacerdote que conoció en su juventud. El legado resulta ser la fuente de una complicada trama en la que se entremezclan asesinatos, luchas de poder, religión, e incluso Nazismo. Los documentos a descifrar llevarán a los personajes principales a utilizar sus recuerdos y su intelecto como medio de resolver el misterio del Titán, y la relación de éste con sus vidas pasadas.

Reseña de Rustis

Quizá si hablamos de literatura sobre intrigas vaticanas, sobre Nazismo, sobre la búsqueda de misterios religiosos, podamos llegar a la conclusión de que “El legado del Titán” no es más que otro ejemplo más de un subgénero muy desgastado en los últimos años. Estamos, sin embargo, ante una novela, a medio camino entre el thriller y el género negro, que bebe de estas fuentes de sobra conocidas, pero lo hace con un ritmo, una estructura y una habilidad, que para sí quisieran ejemplos bien conocidos y sobrevalorados, como el propio “El código Da Vinci”.

Es cierto que esta novela no puede presumir de un lenguaje exquisito, o una prosa excelente -en ocasiones la redacción se vuelve excesivamente sencilla, con demasiadas explicaciones innecesarias y un uso del culturalismo demasiado evidente-. Sin embargo, el ritmo de la trama es vigoroso, ágil desde el inicio. Estamos ante uno de esos raros casos en que a una novela ni le sobran ni le faltan páginas o sucesos. El relato está perfectamente medido y mantiene al lector embaucado de principio a fin.




Sorprende, además, cómo en un texto que podría ser calificado de “literatura de entretenimiento”, el autor se muestra interesado en emplear un leitmotiv culto -en este caso la música clásica- para ambientar la historia. Las referencias a obras musicales no se traen a colación, además, sin razón alguna. Cada una de ellas aparece en escena porque debe hacerlo, porque se relaciona con algo que allí sucede, o porque incluso escucharla al tiempo que leemos nos ayuda a ambientar. De hecho, el fervor de Alberto Soler Montagud por las composiciones de Gustav Mahler es esencial en la construcción de la historia, y más allá de resultar tedioso, contribuye a enriquecer la trama y a construir de forma más expresiva a algunos de los personajes. Quizás solamente podamos mostrarnos más negativos a la hora de valorar la historia de amor presente en el libro: una historia demasiado plana y tópica, incluso en sus diálogos, que no aporta mucho más, aunque desde luego tampoco molesta. Los “malos” de la historia, sin embargo, aparecen perfectamente dibujados, creíbles en su trazo y son, de hecho, los que contribuyen a alejar la trama de la construcción tópica del thriller religioso para llevarla al terreno de la novela negra, en donde descansa la historia como reflejo de los instintos oscuros, intrigantes y asesinos de muchos de sus protagonistas. Ese “lado oscuro” es, de hecho, la parte mejor diseñada y más atrayente de todo el texto.

Alberto Soler Montagud


Estamos ante una de esas obras desconocidas, que han pasado durante casi 3 años sin pena ni gloria por el mundo editorial, y que esconden sin embargo un tesoro por descubrir. Una historia bien pensada, sin flecos sueltos; unos personajes creíbles y cercanos, aunque los protagonistas “positivos” no hayan sido otorgados de una fuerza literaria extrema; un ritmo sostenido y una buena construcción de la trama y de los saltos entre escenas y personajes. Todo ello hace de “El legado del Titán” una novela a la que merece la pena acercarse con buen ánimo, para encontrar una pequeña luz en ese fango de cientos de novelas que exploran el eterno tema de la religión y sus misterios, y de la Iglesia y sus miserias. Un “thriller negro” de buena calidad que deja, sin duda, un buen sabor de boca en cualquier lector, por muy culto que éste sea.





II Edición "Cruce de caminos negro y criminal"

jueves, 2 de enero de 2014

Como nuestra página tiene una muy corta historia, aún no nos habíamos atrevido a participar en ninguno de los retos literarios que pululan por la blogoesfera. Pero esta vez Rustis no se ha podido resistir.
El blog "Cruce de caminos" convoca por segundo año un reto de lectura de novela negra que ha sido toda una tentación. Aquí podéis leer las bases.


No es que nos guste especialmente lo de llevar un cómputo del número de libros que vamos leyendo o reseñando, pero este reto es muy jugoso: por la temática, claro, pero también por el número de blogs que participaron en la anterior edición, por las editoriales que colaboran, los escritores que se apuntan... Y si nos pudiéramos llevar un premio, pues ya mejor que mejor.

Además, han preparado un apartado especial para novela negra en español, otro para el mismo género escrito en otras lenguas de España (aunque en éste no podremos participar), y otro para lecturas clásicas (¡¡con la de libros de Agatha Christie y Sir Arthur Conan Doyle que lleva a sus espaldas Rustis!!).

No queremos dejar pasar la oportunidad de colarnos en este "pequeño evento", y ver hasta dónde podemos llegar. Vamos a convertir 2014 en un año neeeeeegro neeeegro.

¡¡Comenzamos!!


RESEÑAS REALIZADAS:

EL LEGADO DE UN TITÁN (Atlantis, 2010), Alberto Soler Montagud, (7/10)

EL CANTO DEL CUCO (Espasa, 2013), Robert Galbraith, (8/10)

EL SECRETO DE ELISA LECLERC (Leer-e, 2012), Antonio Aparicio, (7/10)

LO QUE LOS MUERTOS SABEN (B de Bolsillo, 2013), Laura Lippman, (7/10)

LA NOCHE FEROZ (Booket, 2013), Ricardo Menéndez Salmón, (10/10)

EL GUARDIÁN INVISIBLE (Destino, 2013), Dolores Redondo, (10/10)

MEMENTO MORI (Suma de Letras, 2013), César Pérez Gellida, (8/10)

¿Y TÚ QUÉ CLASE DE MADRE ERES? (Random House, 2014),  Paula Daly (7/10)

SÉ QUE VOLVERÁS (DeBolsillo, 2013), Mary Higgins Clark, (4/10)

DIES IRAE (Suma de Letras, 2013), César Pérez Gellida, (9/10)

ALGUNAS HERIDAS NUNCA SE CURAN (Maeva, 2014), Nele Neuhaus, (6/10)

SIN UNA PALABRA (DeBolsillo, 2014), Linwood Barclay, 7/10)

LA CIUDAD DE LA BRUMA (Versátil, 2014), Daniel Hernández Chambers, (7/10)
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