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Costanza del silencio, de Mario Barra Jover

lunes, 17 de abril de 2017

Costanza del silencio
Autor: Mario Barra Jover
Editorial: Dauro
ISBN: 9788416340569
Páginas: 606


"Éramos sólo nuestro nombre de pila y el del instrumento. Yo era Costanza de la sopranino. Ese era mi nombre y mi vida. Ahora soy 
(…...) Costanza del silencio". 
Venecia. Principios del XVIII. Jóvenes virtuosas de la música, ocultas tras las rejas de un orfelinato, se convierten en la anónima atracción musical de la época al servicio de los grandes Maestros. Esta es la historia de Costanza, flautista de talento abandonada a su suerte por Vivaldi. (Sinopsis de la editorial)

En el siglo XVIII el Ospedale della Pietá, en Venecia, era una institución donde se recogía a niñas huérfanas o abandonadas a las que se les daba una educación musical. Las más dotadas para la música pasaban a formar parte de la orquesta del Ospedale. Antonio Vivaldi comenzó a trabajar en La Pietá desde su juventud como maestro de música y compositor. Y allí sitúa Mario Barra Jover a Costanza, la protagonista de esta novela.

Costanza es una flautista a la que seguiremos a lo largo de un período concreto de su vida, pero no de una manera lineal, sino que cada capítulo nos sitúa en diferentes momentos: su estancia en el Ospedale, su matrimonio con un barón o su relación ilícita con Tartini se van entrelazando de forma que los lectores podamos componer el puzle de su vida.

Me ha gustado mucho cómo está reflejado el papel que la mujer tenía en el siglo XVIII, especialmente en cuanto al ambiente musical. Mario Barra nos explica con su novela que las chicas de la Pietá eran excelentes instrumentistas, seguramente de lo mejor de Italia, pero siempre tocaban anónimamente en una tribuna tras un enrejado. Cuando crecían, estas mujeres no tenían muchas opciones. Podían entrar en un convento, quedarse como maestras de música en el Ospedale o, con mucha suerte, salir casadas. Eso sí, una vez fuera de la institución, incluso tenían que firmar un documento comprometiéndose a que nunca más tocarían música en público. Es por ello que las mujeres no podían alcanzar una mínima notoriedad en un mundo, el musical, totalmente regido por hombres.

El Ospedale della Pietá
La historia de Costanza es la de una flautista que alcanza una cierta notoriedad cuando Vivaldi la elige para ser la solista de alguno de sus conciertos, pasando además de tocar la flauta sopranino a experimentar con un instrumento muy nuevo en aquella época: la flauta travesera, para la que Vivaldi escribió estos conciertos. Además de Vivaldi también aparecen por las páginas de la novela otros músicos, como Tartini, que se convierte en el amante de Costanza, o Bach, de quien la protagonista descubre su música y queda cautivada.

La vida de Costanza nos hace pensar cuán desesperanzador era el futuro de una mujer en el siglo XVIII; aun siendo una instrumentista de gran nivel, el mayor logro que Costanza podía conseguir era casarse con un barón  checo a quien apenas conocía para poder salir del Ospedale, pero condenándose así a no volver a tocar la flauta nunca más, a ser, como ella misma decía, "Costanza del silencio".

¿Qué fallos le veo al libro? Pues lo único que podría decir es que he tardado bastante en leerlo porque el autor emplea un lenguaje muy rico pero por momentos incluso rebuscado, y esto, unido a que los párrafos son larguísimos (hubiera agradecido unos cuantos puntos y aparte más) me hacían la lectura un poco lenta. Además, creo que con unas cuantas páginas menos la historia hubiera funcionado mejor. Recuerdo por ejemplo un capítulo en el que Madame de Martigues, la artífice del matrimonio de Costanza, habla con sus amigos entre los que se encuentran Diderot o Marivaux. Sí, es un capítulo muy denso y filosófico, pero a mí no me aportó nada y me frenó mucho de cara al final de la historia, aunque luego todo volvió a coger ritmo.

A pesar de esto, Costanza del silencio merece muchísimo la pena. Ha sido una historia que me ha tenido en vilo, me ha angustiado porque la protagonista no encontraba su lugar ni dentro ni fuera del Ospedale, y en definitiva me ha entretenido mucho. A todo ello se añade el papel protagonista que la música tiene en la trama, con lo que para mí esta novela ha sido una muy buena experiencia. 



Como muestra de lo que Costanza tocaría en el Ospedale della Pietá, éste es uno de los conciertos para flauta compuestos por Vivaldi, en este caso interpretado por Sir James Galway.


Antojo de violetas, de Martine Bailey

lunes, 26 de septiembre de 2016

Antojo de violetas
Autora: Martine Bailey
Traductora: Valentina Reyes
Editorial: Bóveda
ISBN: 9788415497769
Páginas: 508
Biddy Leigh, impulsiva ayudante de cocinera en la imponente mansión de Mawton Hall, desea fundar una familia con Jem Burdett y abrir su propia taberna. Pero cuando Sir Geoffrey, su anciano señor, se casa con la joven y enigmática Lady Carinna, Biddy se dejará arrastrar, sin darse cuenta, por un mundo de maquinaciones, secretos y mentiras.
Obligada a acompañar a su nueva señora a Italia, Biddy lleva consigo un antiguo libro de recetas caseras, La joya de la cocinera, en el que toma nota de sus observaciones. Al verse enredada en un horrible complot, Biddy se da cuenta de que los secretos que guarda tal vez sean la clave de su supervivencia… o, tal vez, de su perdición. Antojo de violetas es una historia apasionante sobre un misterio, una obsesión y la buena mesa. (Sinopsis de la editorial)



Biddy Leigh es una joven cocinera que trabaja en Mawton Hall, una gran mansión inglesa. Allí, sus expectativas de futuro son las propias de una criada: casarse, y tal vez abrir una taberna para llevarla a medias con su marido. Sin embargo, su vida da un vuelco cuando conoce a Lady Carinna, la joven esposa del dueño de la mansión. Martine Bailey, con estos dos personajes y bastantes más secundarios, ha construido una historia llena de intrigas en la que podemos descubrir cómo eran las relaciones entre criados y señores a finales del siglo XVIII.

A partir del encuentro entre lady Carinna y Biddy comienza un viaje por Europa hasta llegar a Italia, lleno de sorpresas y de secretos. Me ha gustado mucho cómo se desarrolla la relación entre estas dos mujeres: Biddy es una chica sencilla, inteligente pero también bastante inocente; lady Carinna es también muy joven, pero mucho más experimentada y maquinadora. A pesar de esto, tienen en común sus ganas de aprovechar cada momento de su vida y de divertirse, y esto es lo que las lleva a entenderse a pesar de su diferencia de posición y de caracteres.

Martine Bailey es una gran experta en gastronomía, y así nos lo demuestra en este libro. Biddy tiene un cuaderno, "La joya de la cocinera", que va completando durante su viaje con los platos que ella prepara o que ve preparar a otras personas. Al principio de cada capítulo aparece una de estas recetas (y también remedios para enfermedades) que va aprendiendo en posadas, restaurantes y otros lugares. No son, en general, recetas que en nuestros días vayamos a llevar a cabo, pero resultan muy curiosas y nos dan una idea de cómo se comía en aquella época.

Con sorpresa final incluida, la historia de Antojo de violetas es muy entretenida. Sí que es cierto que quizá, si tuviera unas cuantas páginas menos, la novela habría quedado más redonda, ya que el ritmo no siempre se mantiene tan ágil. No es ésta una razón para no leerlo; mi sensación general sobre él es muy positiva. Leedlo si queréis sumergiros en ese ambiente de intrigas, de largos viajes y apetitosos platos a finales del siglo XVIII.








Os recordamos en esta ocasión la reseña de Netherwood, también publicada por la editorial Bóveda. A pesar de estar ambientada en otra época (principios del siglo XX) tiene en común con Antojo de violetas ese papel tan importante de la gastronomía dentro de la trama. Podéis leerla aquí: http://rustisymustis.blogspot.com.es/2015/06/netherwood-de-jane-sanderson.html




Frankenstein, de Mary Shelley

jueves, 17 de diciembre de 2015

Frankenstein

Autora: Mary Shelley
Editorial: Alianza
ISBN: 9788420666495
Páginas: 239


Sinopsis
Víctor Frankenstein es un joven que, tras cursar estudios de fisiología, comienza a interesarse de manera enfermiza por la posibilidad de dar vida a materiales inertes. Sirviéndose de fragmentos de cadáveres, crea finalmente un monstruo que constituirá el origen de un vuelco en su vida. Movido por el horror y el arrepentimiento, deambulará por el mundo en persecución del monstruo tratando de resolver el desastre causado con su labor científica.


Reseña de Rustis

Frankenstein ha sido hasta la fecha uno de los libros afectados por mi poca atracción hacia el terror. Mis únicos acercamientos a la historia habían sido a través de fragmentos de películas, algunas de ellas muy antiguas, que forman parte de la iconografía clásica de esta obra: el monstruo gigantesco, de enormes zapatones, cabeza cuadrada y repleta de cicatrices, con dos grandes tornillos en las sienes. Aunque resulte casi infantil el recuerdo de esta imagen como origen de mi declarada falta de atención al libro, lo cierto es que siempre había tenido la impresión de que la obra -aunque posiblemente bien escrita- respondía al género de terror pero, además, en una variante que en absoluto casa con mis gustos: los monstruos, zombis, etc.
Cuando Magrat, del blog Crónicas en ferrocarril propuso hace varias semanas realizar todo un ciclo de lectura y cine dedicado a Halloween, pasó por mi cabeza la posibilidad de acudir a algún clásico, evitando autores más actuales que, por lo general, no han conseguido ni mi atención ni un mayor aprecio por mi parte hacia el género. De ahí, y aunque muchas semanas más tarde de lo lógico (¡¡perdón, Magrat!!), surge esta lectura personal -no sé si acertada o no- de uno de los libros sin duda más visitados y nombrados por los lectores.



Pese a este recorrido previo por mi relación con el terror, me atrevo a opinar que Frankenstein no es una novela de miedo; al menos, no lo es para un lector actual, mucho más acostumbrado a través del cine o la televisión a la imaginería de la muerte, a la fealdad o al uso de espacios oscuros. Quizá en su momento provocó pánico en los primeros lectores: confieso que no me he parado a investigar al respecto de su recepción en la época, pero si atendemos al prólogo que la propia Mary Shelley escribió en 1831, la historia nace de un encuentro de varios intelectuales, entre ellos Lord Byron y el matrimonio Shelley. En aquella velada se propuso que cada uno creara una historia de miedo. El origen, por lo tanto, relaciona a Frankenstein con el terror y por ello explicito esa posibilidad elevada de que sea nuestra distinta percepción de la realidad tres siglos después la que afecte al género de la novela. Una razón más de peso que nos empuja a evitar, paulatinamente, la innecesaria clasificación estándar, más allá del uso de las etiquetas generales «Novela», «relato», «narración», «poesía», «prosa», «teatro», etc.

Por estas causas que cito, Frankenstein ha sido para mí una lectura sorprendente y que, contra todo pronóstico, ha pasado directamente a mi lista de «clásicos imprescindibles» (que algún día os contaré...). La obra, pese a ser una novela más bien breve, no es exactamente un «page-turner»: la historia guarda cierto misterio y consigue en determinados momentos provocar el deseo de seguir leyendo. Sin embargo, esos fragmentos van enmarcados por otros donde el narrador correspondiente se para más bien en un discurso de carácter filosófico o ético, que requiere de la máxima atención pero busca de forma prioritaria suscitar la reflexión pausada. Esta curiosa mezcla, más que resultar confusa, convierte al libro en un texto muy completo, del que se pueden sacar gran cantidad de lecturas diversas.

El argumento principal se para en el personaje del propio Frankenstein: contrariamente a lo que suele ser la creencia popular, el protagonista no es el monstruo, sino su creador. Tras una época de estudios universitarios centrados en la química, la fisiología y la medicina, termina por interesarse en la posibilidad de la materia inerte para ser revivida a través del uso de la electricidad. Se trata de un debate científico de actualidad en la época de escritura del libro: el galvanismo. Es el origen de todos los acontecimientos que suceden en la obra, aunque en cierto modo se traduce sólo en una pequeña mecha que da luz a muchos otros temas.

Mary Shelley


La monstruosa creación de Frankenstein, la criatura sin nombre ni apenas descripción, resulta un co-protagonista excepcional: en la mayor parte de la novela ambos irán intercambiando su voz como narradores de la historia. A ellos se suma un tercero, un navegante que a través de cartas a su hermana, es el primero en presentarnos a Frankenstein, a quien se encuentra muchos años después de crear al monstruo, en el momento en que trata de darle alcance y poner fin a sus desgracias. Esta voz tripartita es una más de las complejidades de una novela nada sencilla en su estructura y en sus posibilidades críticas pero que, sin embargo, puede ser del gusto de todo tipo de lectores por conectar con instintos, temas y preocupaciones muy comunes.

A destacar, fundamentalmente, la extraordinaria ambientación, el modo en que, con un lenguaje totalmente característico de la época romántica, nos introduce Shelley en escenarios góticos, lúgubres, llenos de oscuridad pero muy vivos por la fantástica capacidad de descripción de la autora. A través de los personajes nos movemos entre la empatía hacia el loco científico a quien sus inventos le provocan terror, y una piedad y comprensión inmensas hacia el errante monstruo sin nombre, personaje afortunadamente representativo del mito del «buen salvaje»; con él, insisto, Frankenstein no nos habla del miedo, del terror, sino de la diferencia. Nos habla de cómo ese ser desgraciado, primer afectado por las locuras del creador, vive apartado del mundo por el pánico que genera entre los humanos, y termina por fluctuar entre un maravilloso autodidactismo tierno y empático, y una irreprochable conducta violenta fruto de su deseo de venganza.

El debate sobre el hombre que juega a crear y ser Dios, la eterna lucha por lograr vencer a la muerte, están abiertos en esta fantástica obra.


Mi propuesta para acompañar vuestra lectura es una excelente película de Mel Brooks, en la que se parodia el personaje creado por Mary Shelley: El Jovencito Frankenstein





Allegro, de Ariel Dorfman

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Allegro
Autor: Ariel Dorfman
Editorial: Stella Maris
ISBN: 9788416541058
Páginas: 232

Sinopsis
El gran músico Wolfgang Amadeus Mozart lleva desde su infancia intentando descifrar un enigma: si el famoso cirujano oculista conocido como "el Chevalier" tuvo algo que ver en las muertes de Johann Sebastian Bach y Handel, tras ser operados para evitar que se quedasen ciegos.
A través de distintas ciudades y diferentes épocas de su vida, Mozart nos narra en primera persona esta investigación, así como numerosos detalles de su vida cotidiana y de su trabajo.


Reseña de Mustis

La música clásica parece ocupar un lugar muy importante en la vida del escritor Ariel Dorfman. Si en La muerte y la doncella, su novela más conocida, el cuarteto de Schubert del mismo título tenía un papel destacado en la historia, en Allegro nos encontramos con un narrador en primera persona de lujo: ni más ni menos que Mozart.

La novela se estructura en tres partes, más un preludio y un epílogo. Cada parte lleva el título de uno de los tiempos de un concierto o una sonata (Allegro ma non troppo, andante...) y se ambienta en una ciudad distinta: la primera en Londres durante la infancia de Mozart, la segunda en París con un Mozart ya crecido, y al final de su vida nos cuenta lo que le ocurre en Leipzig.

Allegro nos narra la investigación que realiza Mozart sobre las muertes de sus admirados Bach y Handel. Según ha podido saber, un conocido cirujano oculista operó a ambos cuando se estaban quedando ciegos, produciéndose sus muertes poco después de las operaciones. La cuestión es si este cirujano ha tenido algo que ver en las defunciones. Sin embargo, y a pesar de lo que parece por la sinopsis, no es esta investigación lo más importante del libro. Durante la trama, lo que más interesa es el viaje interior que realiza Mozart, desde que es un niño con una vida totalmente condicionada por su talento hasta que se encuentra al final de su vida, prácticamente arruinado por su mala cabeza. El gran músico reflexiona sobre su propia existencia, sobre la utilidad de la música, o sobre lo que le espera cuando le llegue la muerte.

Ariel Dorfman

Por tanto, la novela de Dorfman no es solamente un thriller (que lo es poco), sino una novela histórica y un estudio sobre la personalidad de uno de los músicos más importantes de toda la historia de la música. Allegro está escrito a la manera en la que hablarían en el siglo XVIII, con una prosa muy rica y cuidada, y requiere una lectura lenta y atenta. No es, pues, un "pasapáginas", sino uno de esos libros que debemos saborear despacio para disfrutarlo plenamente.

Esta reseña fue publicada anteriormente en Anika entre libros

Nuestra propuesta para acompañar tu lectura: Dies irae, del Requiem de Mozart












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