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La séptima vida de Kaspar Schwarz, de Carles Pradas

martes, 7 de marzo de 2017

La séptima vida de Kaspar Schwarz
Autor: Carles Pradas
Traductora: Carmen Gómez Aragón
Editorial: Astrorey
ISBN: 9788494464133
Páginas: 160
Como su nombre indica, Kaspar Schwarz se llamaba así. Sin embargo, tuvo muchos otros nombres, como corresponde a quién tiene varias vidas o se muda de una en otra. Este libro recoge toda la información conocida sobre la misteriosa existencia de este personaje de origen incierto, que aparece de forma intermitente a lo largo del siglo XX, siempre bajo distintas identidades. Tramposo huidizo, nómada, astuto y egoísta, Schwarz fue todo eso y también todo lo contrario. ¿Quién era en realidad Kaspar Schwarz? ¿Qué lo empujaba a deshacerse de sí mismo y empezar una vida tras otra? Y la pregunta más inquietante de todas: ¿Tenemos pruebas concluyentes de su muerte? (Sinopsis de la editorial)


Astrorey es una nueva editorial que se dedica a publicar narrativa ilustrada, realizando una labor que destaca por el cuidado y el mimo que ponen en cada uno de sus libros. A mí ya me habían sorprendido con El brazo marchito, de Thomas Hardy, un libro que destaca tanto por el relato en sí como por la belleza de su edición.

La séptima vida de Kaspar Schwarz no iba a ser menos. Carles Pradas nos cuenta en el libro la historia de Kaspar Schwarz o, al menos, lo que se ha conseguido saber de él. A lo largo del siglo XX, Kaspar va cambiando de identidades en lo que parece una huida de su propia vida, totalmente marcado por la muerte de su primer amor, Vaira. Así, lo conoceremos como un libertino barón, un profesor de artes paranormales o incluso como un político. La historia se complementa con escritos o cartas del propio Kaspar, que aparecen en color verde para distinguirlos del resto del texto.

La infancia de Kaspar. ¿Lo veis?
Lo que a mí me ha llamado la atención no es tanto la historia sino el libro como experimento: ya desde la portada nos sorprenden con el formato, tapa dura con aspecto de periódico en el que se nos adelanta que lo que tenemos entre manos es el trabajo de investigación acerca del misterioso Schwarz (investigación ficticia, claro). Y dentro del libro tenemos no ilustraciones, como es lo habitual en Astrorey, sino fotografías. Lo extraño e irreal de estas fotografías es que Kaspar Schwarz es una persona pero con cabeza de gato negro, aunque en la historia nunca se dice que Kaspar tuviera esta peculiaridad; simplemente, la imagen del protagonista es esa y a mí me resultaron unas imágenes muy potentes e inquietantes. 

Todos estos elementos, a los que se añaden los textos y cartas a los que me he referido anteriormente, hacen que La séptima vida de Kaspar Schwarz sea una lectura original y atípica, a la que incluso se añade una lista musical para acompañarla de la que disponemos en Spotify. Ha sido toda una experiencia.



El legado, de Sybille Bedford

lunes, 23 de enero de 2017

El legado
Autora: Sybille Bedford
Traductora: Isabel Margelí
Editorial: Gatopardo
ISBN: 9788494510045
Páginas: 373
En Alemania, a comienzos del siglo xx, en un momento crucial de la historia europea, dos familias están relacionadas por el matrimonio: los Von Felden, aristócratas católicos, terratenientes del sur de Alemania, y los Merz, la gran burguesía judía de Berlín. Entre la fantasía de los unos y el sentido del deber de los otros, Bedford traza un magnífico retrato de unos personajes que asisten, zarandeados por su locura y su ceguera, a un mundo que se desvanece poco a poco, la Alemania recién unificada y el militarismo prusiano en las décadas anteriores a la Primera Guerra Mundial. (Sinopsis de la editorial)

Estas navidades me hice el propósito de aprovechar los días de vacaciones para leer unos cuantos libros que tenía pendientes desde hacía tiempo. Como a El legado le tenía muchas ganas, empecé por esta novela, y la cuestión es que no leí nada más: con El legado comencé mis vacaciones, y con El legado las terminé.

No quiero decir con esto ni que me aburriese ni que no me gustase, simplemente me encontré con una novela que requería su tiempo, y aproveché esos días de fiesta inicialmente destinados a unos cuantos libros más para leer únicamente a Bedford.

El legado ha sido publicada recientemente por la editorial Gatopardo, para la que ya viene siendo una costumbre rescatar a escritoras muy importantes pero poco conocidas en España. Ya lo hizo con Barbara Pym o Elizabeth Taylor, y ahora lo vuelve a hacer con Sybille Bedford. Sybille Bedford fue una escritora alemana a pesar de lo que pueda sugerirnos su apellido, que adoptó de su marido, un oficial del ejército británico con quien se casó por conveniencia (él era homosexual y Sybille lesbiana). Este libro es una semiautobiografía de la autora, ya que se basó en su propia infancia para escribirlo.

En El legado conocemos la historia de dos familias a comienzos del siglo XX, tras la unificación de Alemania y antes de la I Guerra Mundial. Los Merz son una familia judía acomodada que mantiene una gran casa en Berlín, y los von Felden son unos aristócratas católicos procedentes del sur de Alemania. Ambas familias quedan emparentadas por un matrimonio, y a través de sus vidas veremos también cómo era el ambiente político y social en esa época, cómo eran las relaciones entre judíos y católicos, cuáles eran las costumbres en esa sociedad,...

Además de ser una magnífica recreación de la época, lo que más destaca en esta novela son sus personajes, todos interesantes y a cada cual más peculiar: Julius von Felden, el protagonista, es un aristócrata que parece tener más interés en cualquier cosa, incluidos sus monos amaestrados, que en su propia mujer; los patriarcas de la familia Merz, que acogen a Julius cuando se casa con su hija, siguen manteniéndole años después de que ésta muere, e incluso tras casarse con otra mujer,... Todos los personajes de la novela tendrían algo que destacar, sean protagonistas en mayor o menor medida, ya que ésta es una novela coral.

Sybille Bedford
Pero las que más destacan son las mujeres: ya sean esposas, amantes o hermanas, de una u otra familia, las mujeres en esta novela son personajes fuertes, con gran capacidad de decisión, y a las que siempre se acude cuando hay algún problema por resolver (y aunque no se acuda a ellas, siempre intervienen activamente en todo lo que ocurre).

Si al principio de la reseña decía que leer este libro lleva su tiempo es por la forma en la que Sybille Bedford escribe, que requiere un nivel de atención especial por parte del lector. Por ejemplo, en sus diálogos hay muchas ocasiones en las que no nos dice quién está hablando, y nosotros tenemos que estar muy atentos para enterarnos. Además, no siempre cuenta directamente todo lo que sucede, sino que lo sugiere y es el lector quien tiene que llegar a las conclusiones necesarias sobre lo que está pasando. Por eso leer El legado me ha resultado tan interesante, porque además de estar tan bien escrito y ser una gran historia, me ha requerido un nivel de atención y participación que no se necesita con otros libros, y este añadido ha sido un gran aliciente para mí.

Espero que en Gatopardo estén preparando más obras de Sybille Bedford, ya que tiene otras tres de carácter autobiográfico que completarían a ésta, y a mí me encantaría poder seguir leyendo unas historias y personajes tan reseñables. 







Concha Espina: Adopta una autora

jueves, 12 de enero de 2017

La entrada que hoy escribo en el blog es muy especial, pues pertenece a un proyecto que lleva un tiempo fraguándose y que cada vez crece más: Adopta una autora. Muchos ya sabréis en qué consiste, porque se está moviendo imparablemente por las redes sociales, pero para los que no estéis enterados, yo os cuento. Adopta una autora es una iniciativa en la que diferentes blogs o canales de youtube eligen a una escritora para hacer una serie de entradas o vídeos sobre ella. Pueden contener información sobre su vida, su obra, reseñas de sus libros, etc.


Cuando conocí el proyecto no dudé ni un momento en participar. Aunque ahora cualquier escritora es bienvenida, al principio se habló de que fueran mujeres un tanto olvidadas, poco conocidas y a las que mereciese la pena rescatar. Por eso me pensé mucho a quién elegir, y para ello solicité ayuda a mi hermana Rustis (que de esto sabe un rato), y ella me dio una lista de escritoras que podían encajar. Entre ellas me encontré con Concha Espina, que me llamó la atención aunque tan sólo conocía su nombre y poco más. El motivo que me llevó a decidirme por ella fue, podría decirse, sentimental: descubrí que su primera novela había sido La niña de Luzmela, y yo siempre recordaré con mucho cariño una película que vi cuando era casi una niña con ese título. Se me quedó grabada sobre todo su música, y aún ahora podría tararearla perfectamente. Todo esto significa que he elegido a Concha Espina casi a ciegas y que aún no he leído nada de ella, por lo que si vosotros tampoco lo habéis hecho vamos a descubrirla juntos, lo cual me parece muy emocionante.

Concha Espina nació en Santander en 1869 y murió en Madrid en 1955. Se puede decir que era una "niña bien", la séptima de una familia acomodada de diez hijos, y aunque en su casa no había un interés especial por los libros, ella comenzó muy pronto su actividad literaria (con trece años ya escribía poemas). En 1893 se casó con Ramón de la Serna y ambos se fueron a vivir a Chile, donde Concha entró en contacto con el movimiento modernista. Allí tuvieron dos hijos, pero el matrimonio no iba bien y tras regresar a España, Concha y Ramón se separaron. Concha se fue de Mazcuerras (Cantabria) a Madrid, y Ramón a México.

A pesar de sus firmes convicciones religiosas, Concha Espina siempre vivió su vida libremente. Se separó de su marido en una época en la que no se consideraba aceptable, y tras ello rechazó vestirse de negro (algo que debían hacer las mujeres separadas) eligiendo siempre colores claros, en lo que se puede considerar un acto de rebeldía. Además, quiso criar ella misma a sus hijos y no dejarlos en manos de niñeras como era lo común entre la clase alta, y viajó por todo el mundo dando conferencias. En su casa de Madrid celebraba todos los viernes un salón literario al que acudían numerosos intelectuales de la época, y estaba considerada como un referente cultural.

En cuanto a su obra, siempre estuvo muy apegada a la tradición; sus novelas son realistas y costumbristas, y con ellas ganó numerosos premios. Con La esfinge maragata en 1914, y Tierras del Aquilón en 1924, ganó el Premio de la Real Academia Española, y con Altar Mayor consiguió el Premio Nacional de Literatura en 1927. Fue además candidata al Premio Nobel durante tres años seguidos, en 1926, 1927 y 1928. A pesar de esta carrera, la Real Academia Española nunca la admitió entre sus miembros.


Dentro de su numerosa producción también destacan Simientes, El metal de los muertos o Singladuras. Aunque ahora ha caído prácticamente en el olvido, su obra era muy reconocida en su época. Como anécdota, os puedo decir que el pueblo cántabro en el que vivió mucho tiempo, Mazcuerras, llegó a cambiar su nombre por el de Luzmela, el nombre que Concha le había dado en su famosa novela La niña de Luzmela.

Seguro que ahora que la habéis conocido un poco más os preguntaréis por qué esta mujer es tan poco reconocida en la actualidad. Por lo menos es lo que a mí me ha pasado, y por eso estoy deseando empezar a leer alguna de sus novelas; creo que lo que me voy a encontrar va a merecer mucho la pena. Seguramente empezaré por La niña de Luzmela o tal vez por Altar mayor, debido a su ambientación en Asturias. ¿Os animáis a descubrir a Concha Espina conmigo?




Lo que hoy os recomiendo no podía ser otra cosa que el blog en el que se encuadra la iniciativa Adopta una autora, donde podréis conocer a otras muchas mujeres que, como Concha, merecen ser tenidas en cuenta y, sobre todo, leídas.








La joven Emma, de William Henry Davies

lunes, 17 de octubre de 2016

La joven Emma
Autor: William Henry Davies
Traductora: Susana Prieto Mori
Editorial: Defausta
ISBN: 9788494502934
Páginas: 192
Londres asiste con perplejidad a la hecatombe de la I Guerra Mundial. William Henry Davies, ahora convertido en una celebridad literaria, fantasea con una vida retirada en el campo junto a una mujer. Esta fantasía se convertirá en objetivo irrenunciable tras conocer a la joven Emma, una joven de pasado problemático con la que se encuentra durante un paseo nocturno por las calles de la ciudad. Un testimonio inestimable y libre de prejuicios de las costumbres sexuales de su tiempo. Una mirada única hacia el territorio siempre resbaladizo de lo íntimo.
Una narración cargada de honestidad sobre las miserias y grandezas eternas del sexo, el amor y el afecto.(Sinopsis de la editorial)



Tras publicar la Autobiografía de un súper vagabundo, la editorial Defausta vuelve a sorprendernos con otro libro autobiográfico de William Henry Davies: La joven Emma. Hasta que Defausta no publicó estos dos títulos yo no sabía nada sobre el autor galés, más conocido como poeta. Si en la Autobiografía de un súper vagabundo, Davies narra sus años como trotamundos por Estados Unidos y Canadá, en La joven Emma el escritor ya es un poeta reconocido de cincuenta años, que se ha establecido en Londres y busca una mujer con la que casarse y vivir una vida tranquila en el campo.

Lo que hace a este libro tan peculiar y sorprendente es dónde busca Davies a esta esposa. Conocedor de los bajos fondos debido a su pasado como vagabundo, se dedica a recorrer las calles de Londres en busca de chicas de no muy buena reputación. Así, por su vida van pasando mujeres como Bella, que acaba abandonándole, o la dulce Louise, una alcohólica que también vive una temporada con él. Pero es con Emma, una chica también con un pasado oscuro, treinta años más joven que él, con quien el protagonista decide compartir su vida.

Lo que más me ha llamado la atención de esta autobiografía es cómo el autor habla sin tapujos sobre temas que en esa época eran poco menos que tabú: prostitución (en muchas ocasiones la línea entre prostitución y vida disipada que llevan las chicas que Davies conoce no está demasiado clara), enfermedades venéreas, relaciones sexuales,... todo está tratado de una forma muy natural. En relación con esto, la portada elegida por la editorial para esta novela me parece de lo más adecuada, ya que refleja la naturalidad que nos vamos a encontrar en su interior.

W. H. Davies
No sólo de esto trata el libro: La joven Emma es, ante todo, una historia de amor. Tal vez no sea un romance al uso; he de decir que me chocaba mucho que, teniendo en cuenta la forma en que se habían conocido, la relación entre William Henry y Emma pudiese tener algún futuro. Pero lo cierto es que ambos vivieron felices hasta la muerte del escritor, y este libro nos cuenta los primeros pasos de esa relación, marcados por una enfermedad venérea que Davies pensaba que su mujer le había contagiado, y por su miedo a ser abandonado por Emma.

Esta novela fue publicada en 1980, tras la muerte de Emma. W. H. Davies había pedido que se destruyeran las copias del manuscrito y que no se publicase el libro, seguramente para salvaguardar el honor de su mujer entre otras razones, pero su editor lo guardó a buen recaudo de forma que vio la luz tras cincuenta años de espera. La editorial Defausta, al igual que hizo con La culpa, de Kate Chopin, me ha descubierto un libro del que no sabía nada y que me ha resultado muy distinto y original. Además, me ha quedado una gran curiosidad por saber cómo fueron esos años jóvenes de Davies, por lo que no creo que tarde en hacerme con la Autobiografía de un súper vagabundo. ¡Cómo se agradece el trabajo de estas editoriales que nos descubren joyas escondidas! 





Para conocer la historia completa de Davies, la misma editorial ha publicado Autobiografía de un súper vagabundo.


Los descazadores de especies perdidas, de Diego Arboleda y Raúl Sagospe

viernes, 29 de julio de 2016

Los descazadores de especies perdidas
Autor: Diego Arboleda
Ilustrador: Raúl Sagospe
Editorial: Anaya
ISBN: 9788467871784
Páginas: 255
En los años del vapor existió un tipo de gente excepcional que nunca aparece en los libros de historia. No fueron reyes ni reinas, aunque compartieron época con grandes mandatarios, generales e incluso emperadores. 
Ancianos como el señor Bisiesto y jóvenes artistas como el dibujante Benvenuto Farini o Zazel, la mujer bala; dinastías de inventoras como las geniales científicas Vapour y espías incansables, implacables y hasta invisibles, como Mao Tou Ying. Todos ellos excepcionales, todos ellos ilustres y todos, también, olvidados. 

Pero, a veces, el azar reúne en un mismo lugar a varias de estas personas destinadas al olvido. Y, cuando esto sucede, puede surgir lo extraordinario. 
Solo así se explican los hechos narrados en estas páginas. Cómo la invención del primer automóvil a vapor, creado por monsieur Cugnot en 1769, pudo desembocar ciento cincuenta años más tarde en la más extravagante hazaña de la ciencia moderna.

Son muchos los personajes que contiene esta galería ilustrada, pero aquel que lea este libro no olvidará nunca a tres de ellos, una niña-genio, un despistado fotógrafo y un lord inglés: los descazadores de especies perdidas. (Sinopsis de la editorial)

¿Habéis visto alguna vez un dodo, un quaggá o un aepyornis? ¿Sabíais que Nicolas-Joseph Cugnot inventó tanto el primer automóvil como los accidentes automovilísticos? ¿Conocéis a Minerva Vapour, una inteligentísima niña inventora que vive en lo alto de una torre al lado del patio de un colegio? Todas estas historias y muchas otras se entremezclan en Los descazadores de especies perdidas.

Diego Arboleda y Raúl Sagospe lo han vuelto a hacer. Han creado otro libro precioso, entretenido y divertidísimo, tanto para niños como para adultos, porque si algo tienen sus obras, es que personas de todas las edades pueden disfrutarlas. Los descazadores se divide en capítulos en los que nos cuentan la historia de diferentes personajes. Al principio parece que unos con otros no tienen relación, pero a medida que avanzamos veremos cómo todas las piezas van encajando perfectamente.

Aunque hay muchos personajes, yo destacaría a la saga de las Vapour, personajes femeninos maravillosos que a lo largo de varias generaciones se han dedicado a inventar montones de artilugios. Juturna, Iris o la pequeña Minerva, con sus inventos, le dan un toque steampunk (sí, como leéis) al libro. Pero también tenemos a una mujer bala, un espía chino o un lord inglés.


Como siempre sucede en los libros de Arboleda y Sagospe, se trata a los niños como los seres inteligentes que son, a los que no hay que aleccionar para que comprendan el mensaje de lo que leen. Y eso que el mensaje está muy presente, pero los lectores lo descubren a través de la propia historia: se habla del respeto al medio ambiente, del papel de la mujer en la historia, del pacifismo,... todo ello perfectamente integrado en un todo entretenidísimo.

Y sé que ya me repito, pero hay que decir que este libro no sería lo mismo sin las magníficas ilustraciones de Raúl Sagospe, que con Arboleda forma el tándem perfecto. No se puede imaginar a una Minerva Vapour, o a la mujer bala Zazel o a la autodidacta Juturna Vapour de otra manera que como Sagospe las ha creado. Todo está dibujado en tonos ocre para dar ese aspecto antiguo al conjunto, destacando también la labor de la editorial Anaya que consigue que el resultado final sean siempre libros para conservar como una joya.

En fin, esta es mi opinión, pero Los descazadores ha pasado también la prueba de los niños de la casa, y sólo digo que mi hijo pequeño querría ir a clase con una niña como Minerva Vapour. Y eso no es poco decir.





La serie Érase una vez los inventores es otro ejemplo de cómo acercar la ciencia y los descubrimientos al público infantil.

Netherwood, de Jane Sanderson

martes, 9 de junio de 2015

Netherwood
Autora: Jane Sanderson
Editorial: Bóveda
ISBN: 9788415497349
Páginas: 550

Sinopsis
A principios del siglo XX la vida en Netherwood —un pueblo minero de Yorkshire— es un fiel reflejo de la sociedad inglesa de la época. Thomas Hoyland, conde de Netherwood, posee una considerable fortuna y tres minas de carbón. Desde la espléndida finca familiar administra sus propiedades, se ocupa de que su esposa y sus hijas vayan siempre a la última moda y hace frente a los dispendios del encantador pero irresponsable Tobias, su hijo y heredero. Eve Williams, por el contrario, casada con un minero y madre de tres hijos, afronta una existencia con muchas estrecheces económicas y algunos destellos de felicidad.Pero este mundo aparentemente inmutable y ordenado puede cambiar de la noche a la mañana, de la misma manera que una tragedia puede contener el embrión de la esperanza. Eve Williams decide hospedar en su casa a la emigrante Anna Rabinovich y a su familia; entre ambas mujeres surgirá una gran amistad dada la naturaleza jovial y esforzada de Anna, que animará a Eve a cocinar y comerciar con sus pasteles. Será entonces cuando las rígidas fronteras sociales comiencen a resquebrajarse… (Sinopsis de la editorial)

Reseña de Mustis

Recuerdo que hace años, cuando aún era adolescente, vi que en televisión echaban una película de la que no sabía nada: La ciudadela. Dirigida por King Vidor, la película contaba la historia de un médico destinado a un poblado minero galés, y la del resto de habitantes de ese pueblo. Me gustó tanto esa película que, al enterarme de que se basaba en un libro del mismo título escrito por A. J. Cronin, lo busqué en la biblioteca y también lo devoré. Desde entonces cualquier novela o película que sitúe su acción en los poblados mineros ingleses de principios del siglo XX capta inmediatamente mi atención.

En el caso de este libro, Netherwood es un pueblo situado en la zona de Yorkshire, y la protagonista del relato no es precisamente un médico, sino una chica, Eve Williams, nacida en ese pueblo, en el estrato más bajo de la sociedad, que se las arregla con inteligencia y tesón para prosperar y crear un futuro para su familia.

Lo primero que me ha encantado de este libro ha sido su ambientación: con descripciones que nunca llegan a ser pesadas Jane Sanderson hace que podamos imaginarnos Netherwood a la perfección. Si cerramos los ojos vemos las calles con sus casas adosadas, los mineros con cara de cansancio que regresan a casa, la ropa tendida en los patios de atrás o el olor a pastel de carne que las mujeres están preparando en la cocina. Y la mina, por supuesto, dominándolo todo. Tal vez porque yo también provengo de una cuenca minera, salvando las distancias y la época, todo me ha resultado familiar. Pero no sólo es el pueblo el que está perfectamente descrito, sino también la casa del conde de Netherwood, con las estancias para la familia y las pertenecientes a los criados, o ese Londres de grandes contrastes que a Eve se le queda grande.

Aparte de la ambientación, el punto fuerte del libro son sus personajes. Eve Williams es una mujer a la que es imposible no tomar cariño. Tiene una gran fuerza y es muy valiente, pero también flaquea en muchas ocasiones en su intento por sacar adelante a sus hijos. Pero Eve cuenta con la inestimable ayuda de Anna Rabinovich, a quien hospeda en su casa y que es quien le da la idea de hacer negocio con sus pasteles. Anna es mi personaje favorito: siempre está ahí, al lado de Eve, para todo lo que necesite, y tal vez me hubiera gustado que el libro se centrase un poquito más en ella. Además de Eve y Anna tenemos a Amos, un minero que tras su fachada de dureza esconde una gran ternura, y la familia Hoyland, propietaria de la mina, de la que destacaría a los hijos: Henrietta, una chica adelantada a su tiempo y a su posición que bien podría llevar el negocio familiar si hubiese nacido hombre, y Tobias, el chico mimado, quien a pesar de sus caprichos nos resulta simpático.

Pueblo minero inglés

Netherwood nos ilustra muy bien sobre cómo era la sociedad a principios del siglo XX: vemos las grandes diferencias que existían entre hombres y mujeres, y las dificultades que éstas tenían para progresar sin un hombre a su lado. También vemos cómo los trabajadores se organizaban en los primeros sindicatos y luchaban contra los abusos de los patrones, y los accidentes laborales que estaban a la orden del día. Todo ello se introduce en la trama de forma muy natural y amena. Tal vez lo que menos me haya gustado del libro sea la historia de amor de Eve. Me ha parecido que se llegaba a ella de forma precipitada, y creo que no era imprescindible. Da la impresión de que la autora quería introducir un romance sí o sí, y en este caso no se necesitaba en absoluto porque lo que se nos estaba narrando ya tenía la suficiente fuerza.

Como en otros libros de la editorial Bóveda, al final se incluyen una serie de propuestas para realizar un club de lectura sobre el libro, una entrevista a Jane Sanderson e incluso las recetas de los pasteles que Eve prepara en su negocio. Y para mí ha sido una sorpresa descubrir que esta novela va a tener continuación. No sé si está programada su publicación en España, pero yo espero que sí, porque volvería encantada a visitar Netherwood.


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