Autor: Patrick Ness Traductor: Carlos Jiménez Arribas
Editorial: Nube de tinta
ISBN: 9788416588114 Páginas: 207
Siete minutos después de la medianoche, Conor despierta y se encuentra un monstruo en la ventana. Pero no es el monstruo que él esperaba, el de la pesadilla que tiene casi todas las noches desde que su madre empezó el arduo e incansable tratamiento. No, este monstruo es algo diferente, antiguo... Y quiere lo más peligroso de todo: la verdad.
Maliciosa, divertida y conmovedora, Un monstruo viene a verme nos habla de nuestra dificultad para aceptar la pérdida y de los lazos frágiles pero extraordinariamente poderosos que nos unen a la vida.
Llegué a Un monstruo viene a verme cuando ya todo el mundo parecía haberlo leído e incluso se estaba rodando una película sobre él, dirigida por el español Juan Antonio Bayona. Tenía mucha curiosidad por leerlo, ya que a pesar de ser un libro juvenil las opiniones de muchos lectores adultos eran entusiastas y en Goodreads las cinco estrellas ganaban por goleada.
El resultado ha sido una lectura muy ágil y mayormente positiva. Un monstruo viene a verme nos cuenta la historia de Conor, un chico de trece años que está pasando por una época muy dura: su madre tiene una grave enfermedad y le están administrando un tratamiento médico muy fuerte. Conor empieza a recibir, a las doce y siete minutos de la noche, las visitas de un monstruo que le contará varias historias. A cambio, el monstruo le pide a Conor otra historia, la de su propia verdad, que Conor aún no conoce.
Los lectores adolescentes se verán muy reflejados en el libro, porque trata temas muy cercanos a ellos: el sentimiento de hacerse mayor, los problemas con los compañeros de clase, la aceptación de la pérdida de un ser querido,...
Lo que hace a esta novela tan especial es la combinación perfecta entre una historia muy real y dura y otra de pura fantasía. Patrick Ness hace que esta mezcla no chirríe en ningún momento y una y otra parte se complementen a la perfección. Aunque la narración de Ness es sencilla (no olvidemos que es un libro juvenil) hay muchos momentos en los que se nos encoge el corazón por lo que le está sucediendo a Conor. Se agradece mucho que el autor no carga las tintas en lo dramático de la historia, es su propia dureza la que nos conmueve, sin necesidad de que nos lo exageren para provocarnos la lágrima fácil.
Sí que tengo que decir que, a pesar de que me ha gustado mucho, no le daría cinco estrellas ni se va a convertir en uno de mis libros favoritos. Me quedo a la espera de la película que, visto el nivel de emotividad al que Bayona llegó con Lo imposible (las ventas de pañuelos debieron de dispararse en las cercanías de los cines) promete también lágrimas a raudales. Esperemos que se respete el espíritu de la narración de Ness. La historia de otro gigante que traba amistad con un niño, y con un final para llorar a mares: El gigante de hierro, de Brad Bird (1999).
La historia de otro gigante que traba amistad con un niño, y con un final para llorar a mares: El gigante de hierro, de Brad Bird (1999).
Víctor Frankenstein es un joven que, tras cursar estudios de
fisiología, comienza a interesarse de manera enfermiza por la
posibilidad de dar vida a materiales inertes. Sirviéndose de
fragmentos de cadáveres, crea finalmente un monstruo que constituirá
el origen de un vuelco en su vida. Movido por el horror y el
arrepentimiento, deambulará por el mundo en persecución del
monstruo tratando de resolver el desastre causado con su labor
científica.
Reseña de Rustis
Frankenstein ha sido hasta la
fecha uno de los libros afectados por mi poca atracción hacia el
terror. Mis únicos acercamientos a la historia habían sido a través
de fragmentos de películas, algunas de ellas muy antiguas, que
forman parte de la iconografía clásica de esta obra: el monstruo
gigantesco, de enormes zapatones, cabeza cuadrada y repleta de
cicatrices, con dos grandes tornillos en las sienes. Aunque resulte
casi infantil el recuerdo de esta imagen como origen de mi declarada
falta de atención al libro, lo cierto es que siempre había tenido
la impresión de que la obra -aunque posiblemente bien escrita-
respondía al género de terror pero, además, en una variante que en
absoluto casa con mis gustos: los monstruos, zombis, etc.
Cuando Magrat, del blog Crónicas en ferrocarrilpropuso hace
varias semanas realizar todo un ciclo de lectura y cine dedicado a
Halloween, pasó por mi cabeza la posibilidad de acudir a algún
clásico, evitando autores más actuales que, por lo general, no han
conseguido ni mi atención ni un mayor aprecio por mi parte hacia el
género. De ahí, y aunque muchas semanas más tarde de lo lógico
(¡¡perdón, Magrat!!), surge esta lectura personal -no sé si
acertada o no- de uno de los libros sin duda más visitados y
nombrados por los lectores.
Pese a este recorrido previo por mi
relación con el terror, me atrevo a opinar que Frankenstein
no es una novela de miedo; al menos, no lo es para un lector actual,
mucho más acostumbrado a través del cine o la televisión a la
imaginería de la muerte, a la fealdad o al uso de espacios oscuros.
Quizá en su momento provocó pánico en los primeros lectores:
confieso que no me he parado a investigar al respecto de su recepción
en la época, pero si atendemos al prólogo que la propia Mary
Shelley escribió en 1831, la historia nace de un encuentro de varios
intelectuales, entre ellos Lord Byron y el matrimonio Shelley. En
aquella velada se propuso que cada uno creara una historia de miedo.
El origen, por lo tanto, relaciona a Frankenstein con
el terror y por ello explicito esa posibilidad elevada de que sea
nuestra distinta percepción de la realidad tres siglos después la
que afecte al género de la novela. Una razón más de peso que nos
empuja a evitar, paulatinamente, la innecesaria clasificación
estándar, más allá del uso de las etiquetas generales «Novela»,
«relato», «narración», «poesía», «prosa», «teatro», etc.
Por estas causas que cito,
Frankenstein ha sido
para mí una lectura sorprendente y que, contra todo pronóstico, ha
pasado directamente a mi lista de «clásicos imprescindibles» (que
algún día os contaré...). La obra, pese a ser una novela más bien
breve, no es exactamente un «page-turner»: la historia guarda
cierto misterio y consigue en determinados momentos provocar el deseo
de seguir leyendo. Sin embargo, esos fragmentos van enmarcados por
otros donde el narrador correspondiente se para más bien en un
discurso de carácter filosófico o ético, que requiere de la máxima
atención pero busca de forma prioritaria suscitar la reflexión
pausada. Esta curiosa mezcla, más que resultar confusa, convierte al
libro en un texto muy completo, del que se pueden sacar gran cantidad
de lecturas diversas.
El argumento principal se para en el
personaje del propio Frankenstein: contrariamente a lo que suele ser
la creencia popular, el protagonista no es el monstruo, sino su
creador. Tras una época de estudios universitarios centrados en la
química, la fisiología y la medicina, termina por interesarse en la
posibilidad de la materia inerte para ser revivida a través del uso
de la electricidad. Se trata de un debate científico de actualidad
en la época de escritura del libro: el galvanismo. Es el origen de
todos los acontecimientos que suceden en la obra, aunque en cierto
modo se traduce sólo en una pequeña mecha que da luz a muchos otros
temas.
Mary Shelley
La monstruosa creación de
Frankenstein, la criatura sin nombre ni apenas descripción, resulta
un co-protagonista excepcional: en la mayor parte de la novela ambos
irán intercambiando su voz como narradores de la historia. A ellos
se suma un tercero, un navegante que a través de cartas a su
hermana, es el primero en presentarnos a Frankenstein, a quien se
encuentra muchos años después de crear al monstruo, en el momento
en que trata de darle alcance y poner fin a sus desgracias. Esta voz
tripartita es una más de las complejidades de una novela nada
sencilla en su estructura y en sus posibilidades críticas pero que,
sin embargo, puede ser del gusto de todo tipo de lectores por
conectar con instintos, temas y preocupaciones muy comunes.
A destacar, fundamentalmente, la
extraordinaria ambientación, el modo en que, con un lenguaje
totalmente característico de la época romántica, nos introduce
Shelley en escenarios góticos, lúgubres, llenos de oscuridad pero
muy vivos por la fantástica capacidad de descripción de la autora.
A través de los personajes nos movemos entre la empatía hacia el
loco científico a quien sus inventos le provocan terror, y una
piedad y comprensión inmensas hacia el errante monstruo sin nombre,
personaje afortunadamente representativo del mito del «buen
salvaje»; con él, insisto, Frankenstein no
nos habla del miedo, del terror, sino de la diferencia. Nos habla de
cómo ese ser desgraciado, primer afectado por las locuras del
creador, vive apartado del mundo por el pánico que genera entre los
humanos, y termina por fluctuar entre un maravilloso autodidactismo
tierno y empático, y una irreprochable conducta violenta fruto de su
deseo de venganza.
El debate sobre el hombre que juega
a crear y ser Dios, la eterna lucha por lograr vencer a la muerte,
están abiertos en esta fantástica obra.
Mi propuesta para acompañar vuestra lectura es una excelente película de Mel Brooks, en la que se parodia el personaje creado por Mary Shelley: El Jovencito Frankenstein
Sinopsis ¡Hola! Soy Agus Pianola. Tú no lo sabías, pero tarde o temprano teníamos que ser amigos. Hasta hace poco yo era un niño bastante normal: iba a la escuela, perdía redacciones, tuneaba pizzas… Pero el día que conocí al Sr. Flat todo cambió.
Ah, claro, tú todavía no sabes quién es el Sr. Flat, ¿verdad? Solo te diré que es un monstruo y que desde que se instaló en mi habitación el mundo no solo es más divertido, sino que también es un lugar mejor.
Mejor, ¡pero con un montón de líos! (Sinopsis de la editorial)
Reseña de Mustis
Agus Pianola no ha empezado el día con buen pie. Su madre se enfada porque su habitación está desordenada, en clase se entera de que hay que entregar todas las redacciones del trimestre (que, por supuesto, no sabe ni dónde están), y para colmo, la bibliotecaria del colegio le obliga a limpiar el almacén.
Pero no hay mal que por bien no venga: en ese almacén oscuro se encuentra a un extraño muñeco y cuando se lo lleva a casa éste cobra vida, porque realmente es un monstruo, el Sr. Flat. A partir de aquí la vida de Agus se hace mucho más interesante. Al Sr. Flat, junto a muchos otros monstruos, le han echado del libro en el que vivían (el "Libro de los monstruos"), y Agus decide ayudarles a recuperar su hogar.
Éste libro es el punto de partida de una serie de la que ya se han publicado cuatro títulos, y que resulta enormemente atractiva para el público al que va dirigida: niños de entre 6 y 9 años. En ¡Llega el Sr. Flat! se utiliza un lenguaje coloquial que lo hace muy cercano a los pequeños lectores, pero además se incluyen unas ilustraciones muy atractivas que no complementan la historia sino que la completan: los dibujos incluyen texto, como si fuera un cómic, que es imprescindible para enterarnos de lo que sucede.
Me parece especialmente reseñable en este primer libro que, al ser el Sr. Flat el monstruo de los libros, sólo entra en acción cuando le cuentan buenas historias. Así, Agus tiene que leerle muchos de los libros que tiene en su habitación, y poco a poco él también se va interesando por la lectura. Tom Sawyer, Peter Pan o La isla del tesoro son algunos de esos libros, y como Agus explica un poquito sobre qué trata cada uno y lo hace de una forma muy atractiva, es posible que a nuestros niños también les pique la curiosidad y decidan leerlos.
Jaume Copons, Liliana Fortuny y sus monstruos
¡Llega el Sr. Flat! es un muy buen comienzo para esta serie de libros. En mi casa hay alguien que ya está esperando con ansia el segundo libro de la colección. Si se parece al primero, la diversión está asegurada. ¡Ah! Y un aliciente más: hasta el mes de marzo, en la página http://www.dibujatumonstruo.com/, los niños pueden enviar sus dibujos para ganar tazas, libros, una tablet, e incluso que su propio monstruo salga en el siguiente libro de la colección.
Nuestra propuesta para acompañar tu lectura: "Monster allergy"
Sinopsis Viernes, 3 de abril. Hola, me llamo Samuel Silvestre. La verdad es que nunca había tenido razones para escribir un diario… hasta hoy. Hoy mi vida ha dado un giro de ciento ochenta grados. He perdido a mi familia, he escapado por los pelos de la muerte y he descubierto que los hombres lobo son algo más que un invento para asustar a los niños. Por eso he decidido escribir este diario, para demostrar que no estoy loco cuando los hombres de blanco vengan a ponerme la camisa de fuerza. Pero será mejor que empiece por el principio... (Sinopsis de la editorial)
Los pequereseñadores han grabado una reseña sobre un libro muuuy divertido pero... también parece un poco escalofriante. ¿Pasáis a ver qué nos cuentan?
Agradecemos a la editorial Bruño el envío de este ejemplar