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Los crímenes del monograma, de Sophie Hannah

jueves, 15 de enero de 2015

Los crímenes del monograma

Autora: Sophie Hannah
Editorial: Espasa
ISBN: 9788467042184
Páginas: 362




Sinopsis
Londres, 1929. Hércules Poirot está cenando en el café Pleasant cuando una mujer irrumpe en el local y le confía que alguien está a punto de matarla. Le ruega que no investigue, pues con su muerte, dice, se habrá hecho justicia.
Unas horas más tarde, tres personas son asesinadas en un elegante hotel londinense. Poirot no puede evitar involucrarse en el caso, pero, mientras él se esfuerza en ordenar todas las piezas, el asesino se prepara para volver a matar.

Reseña de Rustis

El pasado año 2014 recibíamos la noticia de que los herederos de Agatha Christie habían encargado a Sophie Hannah una novela que resucitara al personaje del afamado detective Hércules Poirot. No parecía entonces equivocado seleccionar a una autora que, sin llegar ni con mucho a las ventas de Christie, ya era conocida en los círculos literarios como una acostumbrada visitante de la novela de misterio. Sophie Hannah recibía, de todos modos, la responsabilidad de retomar a un personaje admirado por millones de lectores, y causante en buena parte de la fama mundial de Agatha Christie. El encargo no era sencillo, y muchos esperábamos ansiosos la publicación de Los crímenes del monograma para valorar hasta dónde había podido llegar Hannah con su recreación. 







Estamos ante una historia que, presumo, quedará lastrada siempre por la imposibilidad manifiesta de ser una obra de la auténtica dama del misterio; pero que, es obvio, atraerá la curiosidad de muchos lectores que, como yo, no dejarán escapar el capricho de reencontrarse con Poirot.

Sophie Hannah

Agatha Christie


Debo decir que el resultado, viendo la dificultad de partida, es más que notable. La narración conserva gran parte del estilo de la dama del misterio, especialmente en la elaboración de una trama clásica basada en el juego de identidades, las sorpresas y los pequeños engaños. Una historia envolvente y adictiva, de esas que es casi imposible abandonar hasta no girar la última página. Hannah nos sitúa en un café londinense, el Pleasant, al que acude una vez por semana el ya retirado detective Hércules Poirot. En ese espacio redescubrimos la cara más extravagante del personaje que, obsesivo, recoloca la cubertería del local mientras agudiza el oído y la vista para captar todo lo que sucede a su alrededor. Repentinamente, una asustada joven entra en escena y, solícito, el detective acude a su mesa para tratar de calmarla. Un comienzo que, efectivamente, no es en exceso original, pero que desde luego recoge el sentido inicial de muchas historias de Agatha Christie. A partir de ese momento, se desarrollará el misterio ante los ojos de Poirot y de sus lectores.

Aparentemente, la novela comienza con un narrador externo que nos cuenta la escena en el café sin inmiscuirse en ella. Pero pronto descubriremos que, en realidad, quien nos habla es Edward Catchpool, policía en Scotland Yard y amigo personal de Hércules Poirot. Así, la historia de Los crímenes del monograma está enteramente narrada en primera persona por una figura que, nuevamente, recupera la imagen de algunos personajes de Christie: la del investigador que, pese a sus muchos esfuerzos por hacer reinar la cordura, ve cómo el detective belga parece encontrar conexiones y pistas en todo lo que le rodea. Hasta que, finalmente, debe rendirse a la evidencia de que Poirot nunca, o casi nunca, se equivoca. Como ya digo, responde a una tipología muy habitual en la novelística de Agatha Christie, aunque reconozco encontrarle más cercano a los policías que acompañan a la “metomentodo” anciana Miss Marple, que a los amigos de Hércules Poirot. No suelen ser estos últimos tan críticos ni tan impacientes como se muestra aquí Catchpool.



Aunque reitero que el resultado es francamente bueno, dados los antecedentes, considero que Hannah se equivoca al seleccionar este narrador. La historia contada por Catchpool tropieza en algunas ocasiones por los esfuerzos que la autora debe hacer para colocar las escenas en las que Poirot se encuentra solo investigando en boca de quien nunca ha estado allí con él. Se resuelve esto, claro está, haciendo ver que el policía nos narra aquello que Hércules Poirot le contó primero. Sin embargo, y como también es habitual cuando se elige este punto de vista, una novela de detectives tropieza en el momento en que debe combinar la presentación detallada de un interrogatorio con el hecho de que, quien lo cuenta, no ha estado presente en él. A esto debemos sumarle que la recreación del personaje principal no se muestra tan viva como en el original, precisamente porque le observamos a través de los ojos del policía, lo que nos distancia de Poirot y le coloca en ocasiones, sorprendentemente, en un segundo plano.


 Con todo, Sophie Hannah consigue elaborar una historia llamativa contada con ritmo ágil y con muchas dosis de misterio “a lo Christie”. Falta, ya digo, el alma del personaje principal, el tono costumbrista con que la gran dama del misterio nos lo presentaba deteniéndose en sus movimientos, pensamientos, gestos y hábitos. Pero la novela es más que suficiente para reencontrarnos con él, si es que somos admiradores. Para quienes no hayáis tenido la suerte de leer nunca a Agatha Christie, os servirá para poneros la miel en los labios. Querréis más. Y, asumo por esto mismo, que los herederos de la escritora han estado, finalmente, muy acertados.

El canto del cuco, de Robert Galbraith

lunes, 24 de febrero de 2014



Autor: Robert Galbraith

Editorial: Espasa

ISBN: 9788467040395

Páginas: 557

Sinopsis
Una joven modelo con problemas emocionales cae desde su balcón de Mayfair en plena noche. Su cuerpo yace en la noche nevada. Todo el mundo asume que ha sido un suicidio, excepto su hermano, que contrata los servicios del investigador privado Cormoran Strike para que se encargue del caso.



Reseña de Rustis

El cuco: ese animal de peculiar canto que se caracteriza por depositar sus huevos en nidos ajenos. Así me teníais, hace unas semanas, junto a Mustis y su marido, intentando entre los tres dar respuesta a mi pregunta... ¿Cuál es la razón de que esta novela se titule así, El canto del cuco? Mi escasa memoria para los asuntos zoológicos me impedía recordar esta historia del ladronzuelo de nidos. Pero una vez revisada la cuestión, quedaba totalmente aclarado el asunto. Porque si hay algo en lo que esta novela profundiza es, precisamente, en las familias extrañas, en las sagas desestructuradas, en los hijos adoptados, los padres poco clásicos y los hermanos que se miran entre sí con desconfianza. Historias de huevos anidados en lugares ajenos son las que pueblan esta novela de misterio.


Robert Galbraith (no revelo nada nuevo si aclaro que se trata del seudónimo de la aclamadísima J. K. Rowling) arma su historia a partir de un asunto ya de sobra trabajado en la literatura, pero que aquí se convierte en la llave que va abriendo todas las puertas del relato. Tranquilos, no es un spoiler. Podéis leer esta historia con la tranquilidad de que no descubro nada ajeno a lo que estimo que podáis encontrar ya en cualquier reseña. Pero me parece importante subrayar este detalle, porque en gran parte, lo convincente de esta novela está en cómo la autora ha logrado engarzar cada detalle, hasta los más aparentemente ajenos a la trama central, en torno al asunto de ese peculiar canto del cuco. Así, el detective protagonista forma parte de una familia deshecha y es un hijo ignorado repleto de deudas, pese a que su padre es un personaje socialmente conocido en el Reino Unido; la desgraciada Lula Landry, que aparentemente se arroja por la ventana al inicio de la historia, es una hija adoptada, además de hermana de dos hombres: uno de ellos, fallecido en su niñez; el otro, obsesionado con esclarecer las causas verdaderas de la muerte de Lula, frente a la actitud a veces agresiva de una familia que no se muestra muy accesible ni demasiado interesada por el caso. En torno a ellos, va desfilando un grupo de sospechosos personajes (madres, padres, tíos, secretarias, cuñados, amantes...) que Galbraith perfila con todo detalle; conocemos cada entresijo de la historia, todas las mentiras que se cuentan, los datos ocultos, las posibles trampas. Todo perfectamente medido para que caminemos de la mano del detective en busca de la verdad, para que le acompañemos en cada paso, cada reflexión, cada interrogatorio, hasta llegar junto a él a la resolución del caso. Y sí: existe resolución, completamente cerrada, totalmente creíble, y sin flecos por recoger.

De todos modos, este cúmulo de detalles alarga la historia al máximo y, me temo, puede echar para atrás a algunos lectores que gusten de las novelas de detectives rápidas, con mucha acción, descubrimientos o sorpresas en cada página y finales cerrados pero sorprendentes. No es que no exista nada de todo esto en El canto del cuco, pero sí considero que en la mente de la autora había mucho más que la intención de crear una historia de misterio. Pienso que la indagación en las relaciones entre personajes tan cercanos y tan lejanos a un tiempo, repito, es la clave de todo el entramado, y que al final, el suicidio de Lula Landry es la excusa inicial para un viaje por las mentes y actitudes no solamente de los familiares de la fallecida, sino también por las mentes de la fantástica pareja protagonista.

J. K. Rowling (Robert Galbraith)


Muy al estilo del “matrimonio de sabuesos” de Agatha Christie, está esa idea de hacer avanzar la investigación de la mano de una pareja. Pero, en este caso, una pareja que solamente estará unida por una casualidad: Robin, una curiosa chiquilla, fascinada por el mundo de los detectives privados, aparece en el despacho de Cormoran Strike como trabajadora temporal en plena crisis existencial y económica del investigador. Poco a poco, al mismo ritmo en que vamos conociendo las historias personales de ambos, la complicidad entre ellos aumenta y, aunque no podremos calificar su relación como “de amigos”, sí que se perfila una cercanía entre ambos que pide más. Efectivamente: como lectora solicitaría más historias protagonizadas por Robin y Cormoran (y creo que la próxima ya está en camino), para deleite de quienes nos hemos enamorado de estos dos peculiares seres, tan diferentes entre sí, pero tan cómplices.

Todos estos puntos aparecen diseñados sobre el paisaje del elegante Mayfair londinense, entremezclado con el dibujo del mundo oscuro en que verdaderamente habitan los ricos y famosos de la ciudad. Es en esa ambientación, además de en algunos planos del diseño del personaje del investigador privado, donde se pueden encontrar pequeños retazos del género negro. Pero muy pequeños. No es el interés de la autora, que se hace valer de un estilo más bien elegante, sosegado, muy inglés si queremos, y pocas veces dado a la presentación de los bajos fondos sociales o del Mal, así en mayúscula. La investigación es más bien de tono clásico, en la línea de la ya citada Agatha Christie, aunque con un estilo muchísimo más interesado por detallar, describir, recopilar cada conversación, cada minúsculo detalle, hasta alargar la novela al máximo y, por instantes, escapar de la mera historia de detectives para pasar a ser un estudio sobre la familia como ente de destrucción. De nuevo, ese canto del cuco del que os hablaba al inicio.

Con todo, estáis ante una novela que se lee con gusto: bien escrita, con un estilo pulido al máximo, que se mueve fundamentalmente en el ámbito de la intriga y el estudio psicológico de los personajes. Una ambientación elegante cuando se para en el mundo de los ricos, aunque quizá demasiado cuando trata de capturar la sordidez del universo de las modelos y los cantantes, con sus historias de drogas y conflictos emocionales. Con ese pequeño pero, solamente me cabe invitaros a leerla y opinar. Yo lo he hecho sin haber leído nunca antes nada de J. K. Rowling. Y vosotros, que sois encendidos fans de la autora... ¿qué pensáis?


- Agradecemos a la editorial Espasa el envío de este ejemplar

La sonrisa de las mujeres

martes, 5 de noviembre de 2013



Autor: Nicolas Barreau

Editorial: Espasa

ISBN: 9788467037135

Páginas: 268

Sinopsis
París y su magia. Una cocinera encantadora y su pequeño restaurante. Un libro y su misterioso autor. En París, de vez en cuando, llueve a cántaros y sopla el viento del norte tan fuerte que parece no haber resquicio donde refugiarse. Como cuando las borrascas llegan al corazón y no sabemos cómo ni dónde esperar a que escampe. Para Aurélie las casualidades no existen. Una tarde, más triste que nunca, se refugia en una librería y en un libro. Arrebujada en sus páginas, Aurélie reencuentra la sonrisa que creía haber perdido para siempre. Y muchas cosas más. (Sinopsis de la editorial)


Reseña de Rustis

¿Existe algún lugar más apropiado para situar una historia de amor que la ciudad de París? Elegir esta ambientación para la novela La sonrisa de las mujeres es, sin duda, uno de los aciertos de su autor. Nada como los puentes sobre el Sena, los restaurantes escondidos en las callejuelas y esa luz inspiradora para atraer el romance.

En este contexto se sitúa la historia de André y Aurélie. Nótese, para empezar, la similitud fonética entre el nombre de la protagonista y el de la ya icónica Amélie Poulain. Y sí, es cierto, hace poco os comentaba que me disgustaba profundamente ver la profusión de copias y pseudocopias de la película que habían proliferado en los últimos años. Por eso, comencé la lectura de este libro con esa pequeña piedra en el zapato que me impedía, al principio, disfrutarlo completamente. Pero no: más allá de la ambientación francesa y del nombre del personaje, de nuevo me equivocaba y no hay un parecido tan grande con la película. No más del que pueda existir habitualmente entre dos comedias románticas cualquiera.

Es de justicia aclarar que La sonrisa de las mujeres no nos cuenta una historia tremendamente original, ni nos presenta unos personajes con alguna tipología que no hayamos visto nunca, ni la trama es en exceso complicada, ni la estructura sorprendente, ni... ¿Pero qué tiene esta novela para haberse ganado tantos adeptos entre los lectores? ¿Qué es lo que ofrece para engancharnos? Yo lo resumiría en una palabra: encanto.

Ya sé que no es un término que revele por mi parte ninguna precisión crítica, pero es que si pienso en la historia y en los sentimientos que genera, esto es lo primero que acude a mi cabeza. Barreau nos pone frente a una comedia romántica que nos recuerda a muchas otras historias que pueblan las pantallas cinematográficas (de hecho, y si mi memoria no falla, esta novela será llevada al cine). Los ingredientes son claros: una protagonista atractiva, vulnerable y cabezota, muy cabezota; un coprotagonista que da la nota de humor mezclada con romanticismo; enredos, mentiras, confusiones, casualidades... Y el destino. Un cóctel que siempre ha funcionado, y que nos permite permanecer atentos a la historia, pegados a sus páginas hasta conocer el desenlace. Es uno de esos libros en que parecemos empujar con nuestra mente a los personajes para obligarles a actuar en un sentido o en otro, y conseguir así que se desenrede el entuerto y aparezca la magia del amor.

Nicolas Barreau

Quizá La sonrisa de lasmujeres no sea un producto extraordinariamente novedoso que ofrezca sorpresas o un final imprevisible, pero llamó mi atención especialmente el uso de una trama marcada por los libros, el mundo editorial, la literatura. En esta historia, y a través de los ojos de Aurélie, descubrimos la fuerza que una novela puede alcanzar una vez que nos sentimos atrapados por ella. Y descubrimos que, a veces, la literatura es tan cercana a nosotros mismos, a nuestro mundo, que no debería existir ningún ser humano que no haya intentado, por lo menos una vez, verse cautivado por un libro. La protagonista encuentra esta magia y, a través de ella, surge la historia de amor.


¿Qué harías si un día eliges un libro por azar y descubres que tú eres el protagonista? Aurélie responde por sí misma a esta pregunta en La sonrisa de las mujeres. Una novela ágil, fresca, de prosa sencilla y natural, llena del encanto de París con su posición de privilegio dentro de la comedia romántica. Imprescindible para pasar un buen rato soñando con los puentes del Sena y los pequeños restaurantes. ¡¡Ah!! Y con sorpresa final para los amantes de la cocina. No dejéis de leerlo, os reconciliará con el mundo durante un buen rato.


Agradecemos a la editorial Espasa el envío de este libro.


El tipo más raro del mundo, de Derek B. Miller

martes, 17 de septiembre de 2013


El tipo más raro del mundo
Autor: Derek B. Miller
Editorial: Espasa
ISBN: 9788467038309
Páginas: 300



Sinopsis

Sheldon Horowitz, de ochenta y dos años, acaba de enviudar y se ha mudado a Oslo desde Nueva York para vivir allí con su nieta y su marido noruego. No es un tipo fácil de manejar y, desde luego, no le gusta mucho el cambio que ha dado su vida. Cuando presencia el asesinato de una mujer en su edificio, decide rescatar al pequeño de seis años que ha perdido a su madre. Perseguido tanto por los matones como por la policía noruega, Sheldon confía en su experiencia como marine para escapar con el niño, aunque el paisaje desconocido y la incipiente debilidad de su memoria jueguen en su contra. Esta curiosa pareja, que ni siquiera habla la misma lengua, creará un vínculo que puede conseguir salvar a ambos. (Sinopsis de la editorial)

Reseña

No quiero empezar esta reseña sin decir lo más importante, lo primero que llega a mi cabeza: es éste uno de los mejores libros que he leído en los últimos meses. Y puedo asegurar no ser una persona que ensalce las obras por mera retórica o por amistad con el autor (aunque esta vez quede claro que, lo último, resultaría una razón difícil, imposible). No suelo emplear la palabra “brillante” en demasiadas ocasiones, pues la reservo para autores, obras, personajes, que de verdad me cautivan, atrapan o pasan a formar parte, de algún modo, de mi universo literario particular. Pero esta vez, debo reafirmarlo: Sheldon Horowitz es un personaje brillante. No sólo por su personalidad o sus muchas, extrañas y atractivas características; sino brillante como creación literaria, como constructo de un autor sorprendentemente recién iniciado en la publicación de novelas. ¿Dónde estaba escondido Derek B. Miller?


Derek B. Miller

La apuesta editorial que Espasa lanza con fuerza este mes de septiembre no va a dejar indiferente -sospecho- a nadie. Y esto pese a que, muy probablemente, la lectura del argumento lleve a pensar que se trata de un libro de intrigas nórdicas más, otro texto policíaco, un thriller cualquiera. Pero no. El tipo más raro del mundo es todo eso, y muchas cosas más. Es una historia de amor, pero no de amor romántico, sino de amor paterno-filial; incluso, del amor que un desconocido puede desencadenar en nosotros solamente por despertar nuestros recuerdos; es también una historia de superación personal, de cómo intentar sobrevivir a un pasado marcado por la guerra y las vivencias traumáticas; es una historia conmovedora sobre cómo, en ocasiones, restamos lucidez a un anciano solamente porque su cabezonería nos resulta, quizá, extravagante; hay también atisbos de un misterio superior al de la trama policíaca: el misterio de si nuestro héroe es eso, un héroe verdadero, o solamente un loco que está perdiendo, poco a poco, la cabeza.

Hay muchas Verdades -así, con mayúsculas- ocultas en esta novela, y es misión del lector ir desentrañándolas a medida que la historia sucede. Porque, muy pronto, nos damos cuenta de que lo más importante en esta novela no es saber quién es el asesino, o cómo se resolverá el conflicto, sino conocer a ese anciano obsesionado con algo que, un poco, nos toca a todos de cerca: nuestra identidad. Qué significa ser uno mismo, pero sobre todo qué significa ser un buen padre, qué sucede cuando se pierde un hijo, qué se hace con el sentimiento de culpa que queda; y, también, qué significa ser de una u otra raza, o pertenecer a un país. A dónde se debe llegar para defender a tu patria y, con todo, qué sentido íntimo, profundo, tiene una guerra en las vidas de quienes participan en ella. Derek B. Miller nos lleva a eso que Unamuno llamaba “intrahistoria”: qué sucede en una casa cualquiera, de un país cualquiera, cuando sus miembros corren el riesgo de perder la vida por algún ideal. Más allá de lo que esto suponga para la nación a la que pertenezcan.



Una “parábola política”, dice la contraportada del libro; y sí, lo es, pero al final lo que resta en nuestra cabeza, y en nuestro corazón, es esa figura compleja, atormentada pero muy lúcida, del anciano Horowitz al que, en muchas ocasiones, desearíamos tomar de la mano y apretársela para ayudarle a llevar a ese niño hasta el final y dejar abandonados, por el camino, sus muchos demonios. Por eso, porque lo que importa es el personaje y la fuerza interna de su mensaje, al autor no le interesa narrar deprisa. Ni tampoco lo echamos de menos. Nos sirve con recrearnos en unos estupendos diálogos, y en el pausado relato de la evolución paulatina de la historia. Sin estridencias, con calma, con deseo de que leamos y aprendamos, lo más posible, de este tipo tan raro tan raro, que se convierte para nosotros en el mayor de los sabios. Horowitz, en esa curiosa postura entre marine experimentado, McGyver de andar por casa, y filósofo, solamente nos deja un resquemor. Falta en la novela un abrazo. O un beso. O un gesto. En el final, o en cualquier otro momento.

O quizá sólo sucede que el cariño hacia el héroe me pone cursi. Pero definitivamente a mí me falta -solamente- la presencia de un abrazo entre dos de los personajes. Brillante, Horowitz, al fin y al cabo.

Rustis


Agradecemos a la editorial Espasa el envío del ejemplar.

Masterchef: Las mejores recetas

lunes, 16 de septiembre de 2013

Masterchef: Las mejores recetas
Editorial: Espasa
ISBN: 9788467024586
Páginas: 212


Hablar de Masterchef es nombrar uno de los programas de más éxito de la última temporada en televisión. La editorial Espasa ha publicado un libro que no sólo nos trae recetas, sino también muchos datos sobre este programa.


El jurado y Eva González
Masterchef: Las mejores recetas está dividido en varias partes. La primera de ellas está dedicada al programa de televisión en sí. Se nos habla, en primer lugar, del jurado, de la presentadora Eva González y
de todos los concursantes que han pasado por él. Además, se cuenta cómo se hizo el casting, y cuál era la mecánica que se seguía en cada una de las entregas del concurso.


La parte más amplia del libro es la que nos presenta las recetas. Éstas están divididas en primeros platos, segundos y postres, y tal vez se echa de menos otro apartado en el que se combinasen para formar menús. Cada receta ocupa una doble página: a la izquierda nos indican el tiempo de preparación, el de cocción y para cuántos comensales está pensada. Después vienen los ingredientes, la preparación y la presentación. A
la derecha está la fotografía del plato, de gran calidad y haciendo que tenga un aspecto tan apetitoso que nos apetece comérnoslo todo.
Tal vez se le pueda reprochar a este libro que la mayoría de las recetas son muy conocidas y quizás estén demasiado vistas, como es el caso de la paella valenciana, el arroz con leche o la paletilla de cordero al horno.Sólo hay algunos platos que se salen un poco de nuestra cocina tradicional, como la tabulé o el pollo tandoori, pero siempre son recetas muy sencillas de preparar, sin grandes complicaciones. Para mi, esto no es un pero que se le pueda poner al libro, ya que creo que está pensado para cocineros principiantes que quieran iniciarse en las artes culinarias con platos que no requieran una gran destreza en la cocina.

Los ganadores
Yo destacaría también la última parte del libro, titulada Paso a paso. En ella se dan las instrucciones necesarias para llevar a cabo un gran número de técnicas de cocina: desde cómo pelar una fruta blanda, hasta cómo realizar una bechamel o una crema pastelera. A los que ya sean cocineros experimentados les puede parecer una sección prescindible, pero a los principiantes les será verdaderamente útil a la hora de preparar sus platos.


Presentado en un formato bastante grande, cuadrado y flexible, Masterchef es, en resumen, un muy buen libro de cocina. Tal vez si sois unos expertos cocineros no lo necesitéis, pero si estáis buscando algo con lo que aprender las bases de la cocina, seguro que lo vais a aprovechar.

Mustis

Agradecemos a la editorial Espasa el envío del ejemplar.

Reseña enfrentada: Ashford Park

lunes, 26 de agosto de 2013

Ashford Park
Autora: Lauren Willig
Editorial: Espasa
ISBN: 9788467034905
Páginas: 430


Sinopsis:

Clementine Evans siempre ha admirado a su abuela Addie: disfrutó de un matrimonio perfecto, tuvo tres hijos y una carrera profesional de éxito en una época en la que pocas mujeres la tenían. Pero cuando la familia se reúne para celebrar los noventa y nueve años de la abuela, un pariente la desconcierta con insinuaciones acerca de un secreto de familia largo tiempo sepultado que afecta directamente a Addie y que podría cambiarlo todo...

Cuando sus padres mueren, Addie, de tan sólo seis años, se traslada a Ashford Park, la gran mansión inglesa de sus aristócratas tíos. Allí crece, en el apogeo de la sociedad eduardiana, pero en realidad siempre siente que no pertenece a ese lugar. Su hermosa prima Bea se convierte en su amiga y aliada. Pronto, una guerra cambia la faz de Europa de manera irrevocable, afectando también a Addie y a Bea y a todos los que están a su alrededor, en particular al fascinante y atractivo joven que está empezando a salir con Addie. ¿Qué sucede cuando aparece finalmente algo que no se puede compartir?
(Sinopsis de la editorial)




Reseña de Rustis:

La lectura de Ashford Park me ha regalado mucho más de lo que portada y sinopsis me prometían. Todo parecía apuntar que estaba ante una de tantas novelas románticas hipervaloradas por ser vendidas como similares a libros, películas o series de televisión de éxito. Así, esa frase que encabeza la portada, uniendo la fantástica “Downton Abbey” con el entorno de “Memorias de África” me provocó la inicial sospecha de estar más ante una promesa que ante una realidad. Aunque yo no asimilaría ni el tema ni la ambientación de este libro con la serie británica o la novela y película antes nombradas, sí he de confesar que la cautivación que ha provocado en mí es bastante similar.

Ya centrándome en el libro: la vida de Addie y Bea no parece, a priori, aportarnos nada nuevo. Hemos visto cientos de veces la historia de la niña rica y la niña pobre, que aparece en el seno de la familia en el marco de un lugar lleno de secretos. Sin irnos más lejos, desde el inicio recordé a la dulce Fanny, de Mansfield Park; otra prima pobre obligada por trágicas circunstancias a convivir con unos tíos que, si bien le dan de comer, le refuerzan constantemente su papel de pequeña criadita afortunada.

La mansión protagonista nos trae a la cabeza a Jane Austen, Rebeca... Asimismo, el relato se asemeja, en su constante juego de saltos hacia delante y hacia atrás, a la ya merecidamente reconocida escritora australiana Kate Morton. El juego con la trama es muy similar, aunque en este caso falta la sordidez, el toque lúgubre y gótico que muchas veces alcanzan, para enamorarnos, las historias de Morton. No corráis, con todo, y esperéis encontrar ninguna de estas pequeñas joyas nombradas.

Sí, puede que Ashford Park no merezca el calificativo de “novedosa” u “original”, pues claro está que no lo es. Pero sí es, a mi juicio, una buena novela. La autora sabe distribuir extraordinariamente la información; sabe aportarnos poco a poco los datos necesarios para formarnos una idea de la historia, aunque muchas veces acabemos equivocándonos. Asimismo, los personajes son sencillos, humanos, podemos sentirlos como muy cercanos a nosotros y formar parte de su historia tan profundamente que, sin remedio, es más que complicado dejar en ocasiones la lectura del libro apartada.

No puedo negar, además, que de nuevo me atrae el hecho de que un libro vuelva a poner bajo el foco historias de mujeres. Los hombres que aquí aparecen son importantes, únicamente, en tanto por lógica llegan a catalizar el modo en que se relacionan las protagonistas. Pero son Addie y Bea los verdaderos centros de atención de autora y lectores. Cada una de ellas por separado, así como su relación personal. Y fuera, pero muy cercana a ellas, la mirada del lector que indaga, representada por Clemmie, la nieta que, quizá demasiado tarde, pretende descifrar los secretos de la vida de su abuela Addie; un personaje que nos engancha no solamente porque representa nuestros deseos de conocer, sino también porque excita nuestra ambigüedad de juicio en numerosas ocasiones, en las que dudamos sobre quién es “la buena” y quién es “la mala” en esta historia. Si es que estos papeles existen realmente en Ashford Park.

Algo que vosotros -espero futuros lectores de esta novela- deberéis descubrir por vosotros mismos.

Reseña de Mustis:

Leyendo la sinopsis de Ashford Park y las frases con las que algunas publicaciones lo resumen, intuía desde que lo tuve en mis manos que sólo podían pasarme dos cosas con este libro: o me encantaba o lo iba a odiar. Ahora que lo he acabado, puedo asegurar que se ha cumplido la primera opción.

Ya con el prólogo, situado en Kenia en 1926, conseguimos sumergirnos de lleno en la historia: asistimos a la presentación de los tres personajes principales (Bea, Addie y Frederick) de una manera muy dinámica, entre el gentío de Nairobi al llegar Addie en tren. Desde el principio adivinamos que hay secretos entre estas tres personas que conoceremos si seguimos leyendo, pues la tensión es patente entre ellos.

Lauren Willig
Lauren Willig sabe muy bien cómo empezar una historia: en el prólogo, Addie va a Kenia a visitar a Bea y a Frederick, que tienen dos hijas,Anna y Marjorie. Sin embargo, cuando comienza la primera parte la autora nos lleva al Nueva York de 1999, donde se celebra el noventa y nueve cumpleaños de Addie. Pero, ¿por qué ahora se dice que Addie es la madre de Marjorie y Anna? ¿Qué ha pasado, durante todos estos años, que los lectores no sabemos? Realmente, no se puede conseguir un mayor interés en tan pocas páginas.

Aparte del prólogo, el libro se divide en otras dos partes más: Ashford y Kenia. En todos los capítulos se va alternando entre presente y pasado (Nueva York, Ashford, Londres y Kenia). A muchos libros con esta misma estructura les sucede que, cuando se situan en el presente, la narración pierde ritmo e interés. En Ashford Park no ocurre así, tal vez porque el personaje de Clemmie, la nieta de Addie, tiene tanto carisma y su historia con Jon es tan interesante que Clemmie no se convierte en una mera investigadora de hechos del pasado; saber lo que le sucede a ella también es muy importante para nosotros.

Uno de los puntos fuertes de esta obra son sus personajes. Todos están muy bien construidos, y todos tienen sus claroscuros. Addie no es la típica protagonista buena y perfecta que no comete errores, ni Bea la mala del triángulo amoroso, sino una cabeza loca con muy poca suerte en la vida. También Frederick tiene un marcado lado oscuro, motivado sobre todo por su participación en la guerra. Además de estos tres, son muy importantes también los secundarios, como Jonathan, Anna o Marjorie, de los que tampoco nos quedamos sólo en su superficie.

En la contraportada del libro podemos leer: "Cuando Downton Abbey se encontró con Memorias de África". No suelo hacer mucho caso a este tipo de comparaciones; están hechas para vender más libros y no hay que creérselas demasiado. He de decir que en este caso la comparación es acertada. Las partes que suceden en Ashford Park tienen mucho en común con la famosa serie de la BBC, aunque centrándose en la vida de los dueños de la mansión y obviando la de los criados.

Y en cuanto a "Memorias de África", la segunda parte del libro (titulada Kenia) bien podría haber empezado: "Yo tenía una granja en África..." pero cuidado, no como plagio, sino como un gran homenaje al libro y a la película. Hay detalles que nos los recuerdan, como que Bea quiera aprender a volar en avioneta y, el que más me ha gustado, el Concierto para clarinete de Mozart que suena en el safari del libro y que es parte importante de la banda sonora de la película.

Si os gustan las grandes historias de amor, los personajes con pasados ocultos que tenemos que descubrir, las sagas familiares, los relatos que nos llevan de una época a otra y de uno a otro lugar... todo esto lo tenéis en Ashford Park.

Nuestro agradecimiento a la editorial Espasa por el envío de este ejemplar

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