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Los niños de la viruela, de María Solar

jueves, 15 de junio de 2017

Los niños de la viruela
Autora: María Solar
Ilustradora: Beatriz Castro
Editorial: Anaya
ISBN: 9788469833551
Páginas: 224


En el hospicio de la ciudad de A Coruña, en 1803, la vida de los niños transcurría entre penurias y hambre. Ninguno de ellos se podía imaginar cómo iban a cambiar sus vidas a la llegada de la expedición del rey Carlos IV, encabezada por el doctor Balmis, que pretendía llevar la vacuna de la viruela a América. Ellos serían los encargados de transportarla en su propio cuerpo. Aquel imprevisible viaje era su única escapatoria a un futuro incierto, pero no todos serían elegidos. 
El tiempo ha sepultado la historia de estos niños y de una de las más grandes gestas de la medicina. Recuperar esa memoria es el mejor agradecimiento.  (Sinopsis de la editorial)

En 1803, en tiempos del rey Carlos IV, una expedición científica encabezada por el doctor Balmis llegaba a A Coruña. El objetivo era, tras haber seleccionado a varios niños en el hospicio de dicha ciudad, partir en la corbeta María Pita hacia América para llevar a cabo una campaña de vacunación contra la viruela. En aquel entonces las vacunas eran muy difíciles de conservar, y lo que el doctor hacía era inocular la enfermedad de la viruela de las vacas (mucho más leve) en niños, y posteriormente extraer líquido de las pústulas que les salían para seguir inoculándolo a otros niños. Así formaba una cadena humana para que la vacuna pudiera llegar sin problemas tras un viaje tan largo.

Hace tiempo reseñé en este blog un libro de divulgación científica, El científico que derrotó a Hitler, de Alejandro Navarro Yáñez. En él, entre otras muchas historias, se cuenta una de mis preferidas: la de cómo Jenner  descubrió la vacuna de la viruela y se pudo así luchar contra una enfermedad que estaba matando a miles de personas. Tan apasionante como la de Jenner y quizás menos conocida es la historia de la Real Expedición Filantrópica de la vacuna, que es la que se trata en este libro. Por eso, cuando supe de su publicación, no me pude resistir a leerlo.

María Solar ha conseguido con Los niños de la viruela una novela preciosa en la que nos cuenta no el viaje a América de la expedición, sino cómo se eligieron los niños huérfanos que debían participar en ella. Escrita como novela juvenil, creedme que vais a disfrutar igualmente de ella si no sois tan jóvenes, porque el tema es tan apasionante que merece la pena darle una oportunidad.

El doctor Balmis
Los personajes de este libro son, en su mayor parte, reales, porque además de Balmis aparecen, por ejemplo, Isabel Zendal, que era la supervisora en el hospicio y que también participó en la expedición, o el doctor Posse Roybanes, responsable del hospital anexo al orfanato. Eso sí, el centro de esta historia son los niños, que debido a su orfandad y a no tener ataduras de ningún tipo fueron los elegidos para convertirse en verdaderos héroes por su contribución al desarrollo de la medicina.

Siempre destaco la labor de la editorial Anaya en el mundo de la literatura infantil y juvenil; soy una gran seguidora de sus publicaciones, porque cuidan al máximo todos los detalles y sus libros siempre son sinónimo de calidad. En este caso hay que añadir que Los niños de la viruela cuenta con las ilustraciones en color y a toda página de Beatriz Castro, que le vienen como anillo al dedo a la historia y que me han encantado, haciendo que el libro tenga aún más valor.

Animaos a recomendarla a los jóvenes lectores, porque además de ser sumamente entretenida, con esta novela conocerán cómo se vivía a principios del siglo XIX, cuáles eran las condiciones económicas, cómo era la vida en los hospicios o en los hogares más desfavorecidos, qué condiciones higiénicas existían, cómo se empezó a erradicar la viruela... En resumen, se trata de un libro de los que dejan huella.



Para que indaguéis un poco en la historia del descubrimiento de la vacuna contra la viruela, os dejo el enlace a la reseña en nuestro blog sobre El científico que derrotó a Hitler. Ahí tenéis esa y muchas más historias que os dejarán con la boca abierta.



Agnes Grey, de Anne Brontë

lunes, 1 de agosto de 2016

Agnes Grey
Autora: Anne Brontë
Traductora: Elizabeth Power
Editorial: Alianza
ISBN: 9788491042259
Páginas: 263
 Decidida a lograr su independencia económica y a ayudar en su casa, Agnes Grey, la hija menor de una familia venida a pique, se coloca como institutriz en la casa de la familia Bloomfield. Su juventud e inexperiencia, así como la crueldad de los niños con quienes le toca lidiar y la frialdad de sus padres, son una difícil piedra de toque. Pero su perseverancia la llevará a cambiar de casa en busca de mejores perspectivas. Con sus nuevos empleadores, los Murray, las condiciones tampoco son fáciles, pero Agnes, poco a poco, se abrirá camino… (Sinopsis de la editorial)

De las tres hermanas Brontë, Emily y Charlotte siempre han sido las más populares, permaneciendo Anne en un segundo plano por detrás de ellas. Y claro, sus libros Agnes Grey y La inquilina de Wilfeld Hall han tenido muchísima menos popularidad que los de sus dos hermanas.

El caso es que Agnes Grey me ha parecido una novela magnífica, en la que Anne utilizó muchos elementos de su propia vida: el oficio de institutriz, la presencia de personajes relacionados con la religión,... No es una novela de pasiones desatadas, como Jane Eyre o Cumbres borrascosas, sino mucho más cotidiana, más costumbrista. Gracias a este libro podemos conocer fielmente cómo era la vida de una institutriz en el siglo XIX: lo de Agnes no era precisamente un camino de rosas, y sus discípulos eran siempre niños y jóvenes malcriados a los que sus padres no les hacían caso pero les consentían todo. Además, como institutriz nunca estaba a la altura de sus señores para poder relacionarse con ellos, pero en cambio estaba por encima de los demás criados, por lo que su soledad era doble. Con este panorama, Agnes vivía añorando a su familia e intentando que su situación mejorase.

Me ha gustado mucho el estilo de Anne Brontë, que hace de la lectura una experiencia muy placentera. A pesar de que nos cuenta una historia bastante sencilla y que el ritmo de la narración es pausado, yo no pude parar hasta acabar la novela, porque nos transporta totalmente a esa época y nos hace vivir al lado de Agnes lo que le sucede. Para mí este libro se ha convertido en una joya que recomendaré a todo el mundo.






En la película Suspense, de Jack Clayton (1961) aparece una institutriz interpretada por Deborah Kerr, pero su historia es mucho más inquietante que la de Agnes Grey. Basada en Otra vuelta de tuerca, de Henry James, es una película que no podéis dejar de ver.



Los descazadores de especies perdidas, de Diego Arboleda y Raúl Sagospe

viernes, 29 de julio de 2016

Los descazadores de especies perdidas
Autor: Diego Arboleda
Ilustrador: Raúl Sagospe
Editorial: Anaya
ISBN: 9788467871784
Páginas: 255
En los años del vapor existió un tipo de gente excepcional que nunca aparece en los libros de historia. No fueron reyes ni reinas, aunque compartieron época con grandes mandatarios, generales e incluso emperadores. 
Ancianos como el señor Bisiesto y jóvenes artistas como el dibujante Benvenuto Farini o Zazel, la mujer bala; dinastías de inventoras como las geniales científicas Vapour y espías incansables, implacables y hasta invisibles, como Mao Tou Ying. Todos ellos excepcionales, todos ellos ilustres y todos, también, olvidados. 

Pero, a veces, el azar reúne en un mismo lugar a varias de estas personas destinadas al olvido. Y, cuando esto sucede, puede surgir lo extraordinario. 
Solo así se explican los hechos narrados en estas páginas. Cómo la invención del primer automóvil a vapor, creado por monsieur Cugnot en 1769, pudo desembocar ciento cincuenta años más tarde en la más extravagante hazaña de la ciencia moderna.

Son muchos los personajes que contiene esta galería ilustrada, pero aquel que lea este libro no olvidará nunca a tres de ellos, una niña-genio, un despistado fotógrafo y un lord inglés: los descazadores de especies perdidas. (Sinopsis de la editorial)

¿Habéis visto alguna vez un dodo, un quaggá o un aepyornis? ¿Sabíais que Nicolas-Joseph Cugnot inventó tanto el primer automóvil como los accidentes automovilísticos? ¿Conocéis a Minerva Vapour, una inteligentísima niña inventora que vive en lo alto de una torre al lado del patio de un colegio? Todas estas historias y muchas otras se entremezclan en Los descazadores de especies perdidas.

Diego Arboleda y Raúl Sagospe lo han vuelto a hacer. Han creado otro libro precioso, entretenido y divertidísimo, tanto para niños como para adultos, porque si algo tienen sus obras, es que personas de todas las edades pueden disfrutarlas. Los descazadores se divide en capítulos en los que nos cuentan la historia de diferentes personajes. Al principio parece que unos con otros no tienen relación, pero a medida que avanzamos veremos cómo todas las piezas van encajando perfectamente.

Aunque hay muchos personajes, yo destacaría a la saga de las Vapour, personajes femeninos maravillosos que a lo largo de varias generaciones se han dedicado a inventar montones de artilugios. Juturna, Iris o la pequeña Minerva, con sus inventos, le dan un toque steampunk (sí, como leéis) al libro. Pero también tenemos a una mujer bala, un espía chino o un lord inglés.


Como siempre sucede en los libros de Arboleda y Sagospe, se trata a los niños como los seres inteligentes que son, a los que no hay que aleccionar para que comprendan el mensaje de lo que leen. Y eso que el mensaje está muy presente, pero los lectores lo descubren a través de la propia historia: se habla del respeto al medio ambiente, del papel de la mujer en la historia, del pacifismo,... todo ello perfectamente integrado en un todo entretenidísimo.

Y sé que ya me repito, pero hay que decir que este libro no sería lo mismo sin las magníficas ilustraciones de Raúl Sagospe, que con Arboleda forma el tándem perfecto. No se puede imaginar a una Minerva Vapour, o a la mujer bala Zazel o a la autodidacta Juturna Vapour de otra manera que como Sagospe las ha creado. Todo está dibujado en tonos ocre para dar ese aspecto antiguo al conjunto, destacando también la labor de la editorial Anaya que consigue que el resultado final sean siempre libros para conservar como una joya.

En fin, esta es mi opinión, pero Los descazadores ha pasado también la prueba de los niños de la casa, y sólo digo que mi hijo pequeño querría ir a clase con una niña como Minerva Vapour. Y eso no es poco decir.





La serie Érase una vez los inventores es otro ejemplo de cómo acercar la ciencia y los descubrimientos al público infantil.

El brazo marchito, de Thomas Hardy

miércoles, 13 de julio de 2016

El brazo marchito
Autor: Thomas Hardy
Ilustradora: Júlia Sardà
Traductora: Zulema Couso
Editorial: AstroRey
ISBN: 9788494464119
Páginas: 100
El casamiento del próspero granjero Lodge con Gertrude, una muchacha recién llegada de Anglebury, es el acontecimiento más esperado desde hace mucho tiempo en Holmstoke, un pequeño pueblo en el corazón de la Inglaterra rural. Pocos son los que viajan por los caminos que llevan a Holmstoke, pero a su llegada, la pareja se cruza con un muchacho que no les quita la vista de encima.

«Tienes que acostumbrarte, mi preciosa Gertrude, a que te miren fijamente al menos al principio».

¿Esconden las gentes de Holmstoke algún secreto? ¿Qué son las extrañas marcas que manchan el brazo de Gertrude? Thomas Hardy (1840-1928) condensa con maestría la temática y las obsesiones de su obra literaria en este clásico de la literatura inglesa del siglo XIX, una lectura envenenada con amores rotos que nos muestra que la belleza es sólo una ilusión pasajera. (Sinopsis de la editorial)

En estos últimos meses Rustis y Mustis hemos descubierto unas cuantas editoriales muy interesantes. Una de las que más nos han gustado es AstroRey, a la que hemos conocido a través del libro que hoy os reseñamos. AstroRey es una pequeña editorial creada en 2015 que hasta ahora ha publicado tres libros ilustrados para adultos: El brazo marchito, de Thomas Hardy, La metamorfosis, de Kafka, y Diarios de supervivencia, de Jack London. Los tres libros están editados con un gran esmero, con nuevas traducciones y unas ilustraciones perfectamente adaptadas al tipo de relato. Incluso el formato y tamaño de cada libro es diferente y especial, pensado para cada historia.

Hasta ahora nunca había leído nada de Thomas Hardy, y ya tenía pensado empezar con Tess la de los d´Urbervilles o con Lejos del mundanal ruido. Sin embargo, esta preciosa edición de El brazo marchito se cruzó en mi camino llamándome a gritos y no tuve más remedio que escucharla, así que me inicié en la lectura de Hardy con uno de sus relatos. En él, el granjero Lodge llega a Holbroke, un pequeño pueblo inglés, con su nueva y joven esposa Gertrude. En Holbroke hay alguien que observa atentamente esta llegada: Rhoda Brook, la madre del hijo adolescente de Lodge. El brazo marchito del título hace referencia al de Gertrude, que poco después de llegar al pueblo empieza a encontrarse mal y a sufrir de una enfermedad desconocida que afecta a su brazo. A partir de entonces Rhoda Brook se debate entre la simpatía que siente por Gertrude y el odio que le tiene por haber conseguido a Lodge.


Este libro se lee en muy poco tiempo, una hora y ya lo habréis acabado. Aunque después de esa hora yo me preguntaba: ¿cómo un libro tan pequeñito puede ser tan, tan grande? Me ha encantado la forma de escribir de Hardy, sus descripciones de esos lugares tan oscuros y su forma de crear un ambiente turbio (en el relato hay incluso un toque de brujería). Me ha convencido totalmente y ahora sí que no puedo esperar para leer una de sus grandes novelas. Creo que la razón de que me haya gustado tanto es también lo bien coordinadas que están las ilustraciones con lo que se nos cuenta, y es que el trabajo de Júlia Sardá ha sido impresionante. Sus dibujos son lóbregos, tanto como la historia, y sólo se permite un toque de claridad en la figura de Gertrude cuando llega a Holbroke. Sin embargo, cuando la historia avanza, ya no hay lugar más que para los colores oscuros y la desesperanza. Pero a pesar de esta tristeza que lo impregna todo, me han parecido ilustraciones preciosas. Tengo muchísimas ganas de ver los otros libros de la editorial, porque si los ilustradores están igual de bien elegidos, tienen que ser auténticas obras de arte como éste.

En fin, que no sé qué estáis esperando para haceros con él, porque el mío ya está ocupando un lugar de honor en la estantería. Los libros enormes o de tapa dura, los que más ocupan, los que a primera vista más llaman la atención, no tienen por qué ser a priori los mejores. Adentraos en las páginas de este libro pequeñito, y luego me contáis.




Nuestra recomendación no podía ser otra que los otros dos libros de AstroRey publicados hasta ahora. Nosotras no los hemos leído, pero estamos seguras de que son verdaderas joyas: La metamorfosis y Diarios de supervivencia (Si pincháis en la foto entraréis en su ficha en la página de la editorial).



Alias Grace, de Margaret Atwood

martes, 19 de abril de 2016

Alias Grace
Autora: Margaret Atwood
Traductora: Mª Antonia Menini
Editorial: B de bolsillo
ISBN: 9788490701706
Páginas: 623
En 1843 la joven canadiense Grace Marks fue condenada a cadena perpetua. Estaba acusada de asesinar a Thomas Kinnear, para quien trabajaba, y al ama de llaves, junto con James McDermott, que fue condenado a muerte.

Tras pasar varios años en la cárcel un doctor estadounidense, Simon Jordan, intenta que Grace recupere la memoria y reviva cómo sucedió realmente el asesinato.


Grace Marks fue una mujer muy conocida en el Canadá del siglo XIX, debido a su participación en un crimen en el que murieron su jefe y el ama de llaves y amante de éste. Margaret Atwood, en Alias Grace, utiliza este suceso para contarnos cómo se imagina ella que sucedieron las cosas, y cómo vivió Grace sus años posteriores tras la condena.

El libro se estructura en quince partes, que van encabezadas por el nombre y el dibujo de un cuadrado de un quilt, labores que tanto se nombran en el libro y en las que Grace es una experta. Así, como si de un quilt se tratara, Atwood va fabricando y uniendo las piezas que hacen que la historia de la condenada vaya encajando, y poco a poco vamos sabiendo más. Al principio de cada parte también se adjuntan publicaciones de la época, fragmentos de las confesiones de Grace y de James McDermott, y otros documentos que nos hacen conocer mejor la historia y que nos dan una idea del grado de conocimiento de la misma que llegó a alcanzar la escritora para después reelaborarla.

Es Grace la que nos cuenta lo que sucedió, pero de una forma original: cuando el doctor Jordan llega para conocerla, empieza a pasar las tardes con ella para intentar que recuerde qué sucedió realmente el día del crimen. De esta manera, aunque Grace le cuenta a él y a nosotros su historia antes y después de su condena, nunca podemos estar seguros de si lo que está diciendo sucedió realmente, o si se lo está inventando porque cree que es lo que el doctor desea escuchar. El no poder fiarnos completamente de Grace, la ambigüedad de lo que narra, le da un mayor grado de interés a la novela y hace que los lectores no seamos meros espectadores, sino que participemos intentando decidir si podemos creernos a Grace.

Es también muy importante en el libro la visión que se nos da de la sociedad canadiense de la época: tanto las clases altas como los más desfavorecidos están retratados minuciosamente, y así conoceremos cómo era la vida de los criados en una gran casa, las relaciones que se establecían entre los más pudientes, las costumbres que existían en épocas como la Navidad... Sería un placer leer el libro aunque sólo fuese por ese gran retrato del siglo XIX en Canadá. Y tengo que destacar entre las demás la relación que se establece entre el doctor Jordan y su casera, la señora Humphrey, a la que su marido ha dejado sola con sus deudas, porque es de un humor negro delicioso.

Alias Grace es, pues, totalmente recomendable, tanto como retrato de una famosa criminal, como de toda la complejidad de una época. La novela ha salido además en formato bolsillo y a un precio más que económico.

Esta reseña fue publicada anteriormente en Anika entre libros



La ciudad de la bruma, de Daniel Hernández Chambers

martes, 3 de junio de 2014

La ciudad de la bruma

Autor: Daniel Hernández Chambers
Editorial: Versátil
ISBN: 9788494120558
Páginas: 173

Sinopsis

Londres, finales del siglo XIX. Al caer la tarde, la bruma desciende sobre la ciudad y las siluetas de los edificios y de las personas se difuminan. Allí donde mires puedes descubrir fantasmas. En la oscuridad acecha el mal.
Varios personajes deambulan por las calles: una joven perdida, un hombre al que acusan de ser un monstruo, un asesino y un muchacho que busca un recuerdo. (Sinopsis de la editorial).


Reseña de Mustis

Daniel Hernández Chambers nos hace viajar, con La ciudad de la bruma, al Londres de finales del siglo XIX. Pero no a la cara más amable de este ciudad, sino a sus bajos fondos, a ese barrio de Whitechapel en el East End donde Jack el Destripador está actuando, y donde la bruma esconde todas las miserias humanas que podamos imaginar.

También conocemos una mansión, la Mansión Ravenscroft, en la que habita uno de los protagonistas, William, que pese a parecer un lugar totalmente opuesto a Whitechapel, para William es más bien una prisión en la que vive en soledad.

De soledad es de lo que trata básicamente este libro; de la soledad de cuatro personas que, teniendo procedencias muy distintas, llegan a conocerse y a formar un grupo en el que todos encuentran el hogar que estaban buscando.

William es el que parece que más tiene pero, aunque viva una existencia desahogada, desde el fallecimiento de su padre y, sobre todo, de su ama de llaves, la señora Connelly, se siente vacío y totalmente solo. Gregory proviene del Norte de Inglaterra, de donde huye de un futuro como minero persiguiendo su sueño de ser poeta, aunque acaba en Whitechapel ganándose la vida como buenamente puede. Elizabeth, la hija de la señora Connelly, también sufre por las calles del East End, alejada de la que cree su única familia, su madre. Por último, tenemos la soledad de Joseph Merrick; sí, ese "hombre elefante" que protagonizó la película de David Lynch y que vivió realmente en esta época el desdén y el desprecio de todo el que le conocía.

Lo bonito del libro es que estas cuatro almas solitarias se conocen y forman un grupo gracias al que olvidarán sus desgracias, por lo menos durante los momentos en los que están juntos. Y, para mantenerse entretenidos, no se les ocurre otra cosa que participar en el reto que Joseph Merrick les propone: descubrir quién es realmente Jack el Destripador. Aquí es donde verdaderamente comienza su aventura, que llega a alcanzar un ritmo trepidante cuando llegamos al final del libro. ¿Conseguirán descubrir al criminal? Eso es algo que vosotros debéis averiguar de la mano de los cuatro personajes.


Daniel Hernández Chambers escribe este libro de forma sencilla y con abundantes diálogos. Está publicado en la colección juvenil de Versátil, y creo que por el tema y la manera en la que está escrito puede resultar una lectura muy atractiva para jóvenes. Así que, profesores de instituto, tomad nota, porque creo que si utilizáis esta lectura en clase tenéis muchas posibilidades de triunfar entre vuestros alumnos. Aunque yo ya he dejado la adolescencia bastante atrás, puedo decir que La ciudad de la bruma me ha entretenido y me ha hecho disfrutar durante las pocas horas que me ha durado.

Un valor añadido es su edición: en tapa blanda, con un formato muy ligero y manejable y una letra muy agradable de leer. ¡Ah! Y a un precio muy asequible.

Agradecemos a la editorial Versátil el envío de este ejemplar.

La solterona, de Edith Wharton

miércoles, 22 de enero de 2014


La solterona
Autora: Edith WhartonEditorial: ImpedimentaPáginas: 144


Sinopsis
Nueva York, mediados del siglo XIX. Mientras Delia Lovell se prepara para asistir a la boda de su prima Charlotte, ésta aparece en su casa y le revela un terrible suceso que ambas mujeres, por distintas causas, se ven obligadas a esconder, mientras la ansiada boda se cancela. A partir de ese momento, sus vidas quedan atrapadas por este secreto que las unirá para siempre enfrentándolas al estricto mundo en el que viven.


Reseña de Rustis

En el Nueva York de mediados del siglo XIX ser mujer, y serlo dentro del extenuantemente rígido mundo burgués, no era cosa fácil. Esto es, de forma resumida, una buena manera de explicar lo que Edith Wharton nos enseña en esta pequeñita novela que leí casi en un suspiro y que no puedo dejar de recomendar.

Edith Wharton


Para mostrar este universo hostil y angustioso, la autora elige a dos mujeres que cumplen en la historia la misión de representar dos maneras de sentir y vivir aparentemente distintas pero, en el fondo, muy similares. En primer lugar se nos presenta a Delia, la cumplidora, firme representante de su clase social, feliz de puertas para afuera, pero con un universo interior que, desde las primeras páginas, revela una terrible realidad: la experiencia de que el matrimonio es, en ese tiempo histórico, la única salida -y no sencilla- para la mujer. Y que, aun cumpliendo con este inamovible rol, no tienes asegurada la felicidad. Sólo eso que todos ansiamos: seguridad. Frente a ella, Charlotte, la solterona que presta título a la novela. Con ella, Wharton nos pone frente a la compleja situación de ver cómo el incumplimiento de la imprescindible prudencia, lleva a una mujer a destrozar su futuro para pagar el precio de los errores pasados. Charlotte es la mujer extraña atravesada en un mundo de apariencias y de extrema moralina; si aún hoy en día ser una “solterona” -y nótese el sentido peyorativo del término- es saltarse, de algún modo, una regla no escrita, imaginaos lo que significaba serlo en esos tiempos de maricastaña. Al final, ese terrible y secreto error de Charlotte es el sustento de la historia de ambas, que verán cómo sus dos vidas, que comenzaron de formas tan diferentes, quedan atadas por un lazo imposible de eliminar. Y ahí debe quedar la cosa porque, lectores, no pretendo destrozar a nadie el misterio del caso. Aunque seguro que más de uno ya tiene en su cabeza una idea de cuál puede ser ese tropezón cometido por la pobre solterona.



De todos modos, este esbozo de la trama es solamente la punta del iceberg de lo que podemos encontrar en la novela. Lo más interesante, según mi lectura, es percibir el desasosiego y angustia latentes en ambos personajes a lo largo de todo el texto. Wharton consigue transmitirnos esta sensación con un estilo donde prima la sencillez, la sobriedad y, por encima de todo, los silencios. Muy pocas palabras por parte de las dos protagonistas, apenas las justas para seguir la historia, mientras el narrador escudriña en la psicología de ambas y nos la presenta a través de mínimas descripciones en las que, hasta la apariencia de los objetos o las habitaciones colaboran en mostrarnos la marginalidad en que estas dos mujeres se sitúan dentro de su estatus social. 

Tanto la “felizmente” casada Delia, como la solterona, acaban cayendo en desgracia, puesto que en plena burguesía decimonónica todo secreto que amenace con alterar el orden social debe ser escondido bajo la alfombra. Como las bombas enterradas bajo tierra que sólo amenazan a aquellos que conocen su existencia: así, el secreto de Charlotte y Delia, compartido por el lector, es el “tic-tac” que nos pone en una constante alerta de que algo terrible puede suceder en cualquier momento. Aunque, en este caso, insisto en que lo importante no es tanto el “qué” sucede sino el “cómo” sucede y, sobre todo, cómo lo viven estas dos mujeres que, con cada una de sus decisiones, estrechan el abismo que las separa hasta hacerlas casi un único personaje. En ambas, y vuelvo al inicio, queda agazapada la esencia de esa difícil existencia de la mujer burguesa decimonónica. Maravilloso ver cómo en tan pocas páginas fue Edith Wharton capaz de sustentar en perfecto equilibrio todo ese magma contenido, a punto de la explosión. Un texto imprescindible, redondo, perfecto, desasosegante pero muy atractivo y de lectura inaplazable. Ya estáis tardando.


- Agradecemos a la editorial Impedimenta el envío de este libro.






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